miércoles, 26 de mayo de 2010

La sistematización de la experiencia, un método para extraer aprendizajes del proyecto


Los proyectos son esfuerzos únicos, esto quiere decir que por más similar que puedan ser dos de ellos nunca serán exactamente iguales, por ejemplo la construcción de un edificio de 20 pisos en la ciudad de Caracas, Venezuela no será igual a la construcción de un edificio con las mismas características en la ciudad de Miami, EE.UU. Habrá elementos que diferenciarán ambos proyectos, el terreno donde serán construidos, los equipos de trabajo, el clima, etc.

Esta característica de los proyectos le da relevancia a la sistematización de la experiencia, un elemento que muchas veces es olvidado o pasado por alto por los equipos de proyectos y que nos permite mantener un registro de todas las incidencias del mismo.

En qué consiste la sistematización

La gestión profesional de proyectos debe incluir la sistematización, la cual consiste en la documentación, a través de medios escritos, fotográficos y audiovisuales de todo lo que ocurre durante el desarrollo del proyecto, tanto positivo como negativo. Este registro debe realizarse desde que comenzamos con la primera fase del ciclo del proyecto hasta que culminamos con el cierre del mismo.

La importancia de sistematizar la experiencia es el poder extraer de ella lo que se conoce como lecciones aprendidas, que pueden ayudarnos a mejorar nuestro desempeño en el proyecto o servirnos de referencia para el futuro.

Mi primer acercamiento a la sistematización ocurrió durante el año pasado, cuando estuve involucrado en un programa de formación sobre formulación y evaluación de proyectos. Antes de esto ya conocía de la importancia de la documentación para generar aprendizaje, sin embargo me llamó mucho la atención como los participantes de ese programa, a través de la reconstrucción de su experiencia en algún proyecto ya culminado, iban generando un informe descriptivo de todo lo que había ocurrido durante las fases del mismo y al final obtenían conclusiones muy valiosas sobre los procedimientos utilizados, qué habían hecho bien y qué no, por qué los proyectos habían tenido éxito o habían fracasado según el caso.

De la misma manera que estas personas fueron reconstruyendo su experiencia previa, nosotros como parte de un equipo de proyecto debemos ir día a día recopilando la información relevante de la iniciativa en la que estamos involucrados. Algunos se preguntarán por qué no dejar la documentación para el final, simplemente porque podemos perdernos de algún detalle importante o porque al final del proyecto generalmente los equipos se disuelven, se pierde mucha información y nos da flojera redactar los informes.

La sistematización como dijimos al comienzo puede realizarse a través de la redacción de informes descriptivos, acompañados por fotografías de las obras del proyecto y material audiovisual. Y esta, además de servirnos para obtener aprendizajes del proyecto también es un buen método para monitorear y hacer seguimiento al cumplimiento de las actividades programadas.

El enfoque del Project Management Institute PMI con respecto a la documentación de proyectos y las lecciones aprendidas nos describe tres procesos que solo pueden realizarse si la organización lleva un registro físico y descriptivo de los proyectos que ha llevado o está llevando a cabo a en un momento determinado.

Estos procesos son los siguientes(1) :

La revisión una vez terminado el proyecto o post-project review: que consiste en, una vez que se ha terminado con el proyecto, hacer una revisión para constatar que ha sucedido y poder tomar acciones para proyectos futuros.

La revisión del proyecto antes de comenzar o pre-project review: que consiste en revisar, antes de comenzar con un proyecto, las lecciones aprendidas del pasado de manera tal que no se cometan los mismos errores y puedan copiarse aquellas cosas que ayudaron al proyecto a alcanzar un buen resultado.

La revisión del proyecto mientras está en ejecución o sunset review: que consiste en ir monitoreando a medida que vamos ejecutando el proyecto con la finalidad de poder corregir las fallas que se vayan presentando y ajustar el proyecto para poder lograr los objetivos.

El sistematizar o documentar la experiencia de un proyecto nos permite entonces aprender como gestores del mismo, también constituye una fuente de información valiosa para la organización y para aquellos que en un momento dado decidan emprender un esfuerzo similar a alguno que se haya realizado en el pasado.

(1) Tomado de: Palacios, Luis Enrique. (2005). Gerencia de Proyectos, Un Enfoque Latino. UCAB, Caracas, Venezuela.

miércoles, 12 de mayo de 2010

Riesgo de actores, ¿pueden estos interferir en el logro de los objetivos del proyecto?


El riesgo es definido como la probabilidad de que ocurra una situación que por lo general es percibida como negativa. Sin embargo, en la disciplina de proyectos los riesgos pueden considerarse tanto “negativos” (aquellos que de materializarse podrían interferir con el buen desarrollo del proyecto) y los riegos “positivos” (situaciones que de hacerse realidad sumarían ganancias al proyecto).

Los proyectos están rodeados de incertidumbre, lo que expone a este tipo de iniciativas a un conjunto de riesgos que como equipo de gestión tenemos que estar en la capacidad de prever para poder preparar planes de contingencia que minimicen la probabilidad de ocurrencia de los negativos y maximicen la de los positivos.

Entre los riesgos negativos, está el asociado a la conducta que puede tomar un actor determinado del proyecto en función de detener o retrasar su ejecución.

Riesgo negativo asociado a la conducta de los actores del proyecto

Cuando formulamos un proyecto, uno de los elementos que debemos considerar es la identificación de todos aquellos actores sociales que estarán involucrados en él de una u otra manera durante el transcurso de su ciclo de vida y la posición que estos tomarán con respecto a los resultados que se obtendrán con el proyecto.

Como resultado de la identificación de los actores, no es suficiente con saber quiénes son estos, sino que además debemos conocer características específicas de cada uno de ellos, como el número, la capacidad de organización, los recursos con los que cuentan, etc., también debemos determinar qué posición tomarán con respecto al proyecto, la cual estará determinada por el impacto que los resultados esperados tengan sobre los intereses de cada uno de ellos. De esta manera podemos diferenciar entre quienes serán aliados, oponentes e indiferentes a la intervención.

El riesgo asociado a la conducta de los actores se refiere al hecho de que cada uno de ellos realizará acciones de acuerdo a la posición que hayan asumido con respecto al proyecto. Los aliados tratarán de que el proyecto se lleve a cabo, los indiferentes se mantendrán al margen y los oponentes, quienes protagonizan el riesgo negativo relacionado con los actores, tratarán a toda costa de detener o interferir con el desarrollo del proyecto.

Ilustremos el riesgo negativo con tres ejemplos reales, hace un par de semanas el Gobierno del Ecuador tuvo que enfrentar violentas protestas de indígenas que se oponían a un proyecto de ley para el manejo del agua, el grupo de manifestantes declaró que el gobierno nacional los había mantenido al margen del proyecto, no tomando en consideración sus necesidades.

En la ciudad de Caracas, Venezuela, se comenzó a trabajar en el año 2005 en un proyecto vial conocido como el Bus Caracas, en la actualidad la iniciativa se encuentra retrasada porque los conductores de transporte público que se verían afectados, ya que perderían sus empleos, se opusieron fuertemente al desarrollo del proyecto.

Una compañía del sector tecnológico en los Estados Unidos desarrollo un proyecto para introducir un sistema para el manejo de sus ventas (CRM), una vez culminado e instalado el sistema, los directivos se dieron cuenta de que la fuerza de venta no lo utilizaba. Nadie pensó en incluir a los vendedores, usuarios finales del proyecto, en el desarrollo del mismo.

De esta manera las acciones de aquellos cuyos intereses pueden verse afectados por el desarrollo de un proyecto particular, pueden detener o retrasar una iniciativa que seguramente está orientada a mejorar la calidad de vida de un colectivo.

Cómo hacerle frente a este tipo de riesgo, en primer lugar debemos ser exhaustivo en el proceso de identificación de los actores. Como dijimos al comienzo no basta con saber quiénes son sino que además debemos conocer sus características. En este proceso es vital recolectar y procesar la mayor cantidad de información que nos sea posible.

En segundo lugar determinar la posición de los agentes con respecto al proyecto y por último preparar un plan para el manejo de riesgos que puede consistir en:

1.- Establecer los mecanismos para compensar a los actores que puedan verse afectados negativamente por el resultado del proyecto, a través de subsidios. Siguiendo el ejemplo del Bus Caracas, se contempló en el proyecto el reemplazo de las unidades de transporte público de los afectados por unidades nuevas, además de ofrecérseles rutas alternativas de transporte para trabajar.

2.- Incluir a los actores en el desarrollo del proyecto, si en el caso ecuatoriano el gobierno se hubiese sentado con los indígenas a escuchar sus demandas y establecer acuerdos, tal vez hubiese evitado un enfrentamiento violento, que generó en el mejor de los casos retrasos en el proyecto.

3.- Establecer políticas de comunicación que permitan el flujo constante de información entre el equipo de proyecto y los actores relacionados, de manera tal que todos estén al tanto de la actividad. En el caso de la corporación, el no informar y sensibilizar a la fuerza de venta con respecto al nuevo sistema ocasionó el fracaso del proyecto.

4.- Incorporar a los beneficiarios del proyecto en su desarrollo, ya que ellos pueden convertirse en los principales promotores de la acción. En el caso de proyectos que tocan los intereses de grupos con poder y organización, el contar con el apoyo de los beneficiarios puede garantizar que este se realice. Un ejemplo, la aprobación de alguna ley que vaya en contra de un grupo empresarial, como las referentes a la publicidad de bebidas alcohólicas en medios de comunicación. Seguramente las empresas del sector ejercerán toda su fuerza para evitar que la ley sea promulgada, pero, los beneficiarios del proyecto, si están involucrados y organizados, pueden también ejercer presión para que se prohíba una publicidad que aumenta el consumo de alcohol en los niños y jóvenes.

Estas son solo algunas de las medidas que podríamos tomar para manejar el riesgo asociado a la conducta negativa de los actores, lo importante es que, como equipo de proyecto estemos en la capacidad de estructurar un conjunto de incentivos que nos permita compensar y sensibilizar a aquellos que en un momento determinado puedan sentirse afectados por el desarrollo del proyecto y disuadirlos de actuar en su contra.

En proyectos debemos siempre estar un paso delante de lo que pueda ocurrir, para garantizar que los objetivos se cumplan y podamos transformar la situación que dio origen a la acción.

domingo, 9 de mayo de 2010

La fase de financiamiento de proyectos


Los proyectos tanto sociales como aquellos de carácter financiero están organizados en un conjunto de fases que se constituyen en lo que se conoce como el ciclo de vida del proyecto.

Según el Centro de Investigaciones y Cooperación para el Desarrollo de España, los proyectos sociales cuentan con cuatro fases principales: identificación, diseño o formulación, ejecución y evaluación. Mientras que el Project Management Institute sostiene que los proyectos están estructurados por una fase inicial (nacimiento de la idea y formulación), una fase intermedia (planificación y ejecución) y una fase de terminación donde se cierra el proyecto y se introduce al mercado el bien o servicio desarrollado.

Independientemente de estas diferencias conceptuales en cuanto al ciclo del proyecto y al carácter de este, hay una fase que a pesar de su importancia pasa desapercibida o no se nombra cuando se habla del ciclo de proyectos, tal vez por pensarse que se sobre entiende su existencia. Esta fase es la de financiamiento o búsqueda de fondos para ejecutar el proyecto.

Una vez que hemos culminado con la formulación del proyecto y tenemos clara la cantidad de dinero que necesitamos para llevarlo a cabo, expresada en nuestro presupuesto, debemos comenzar a buscar los recursos para financiar las actividades que nos llevarán al logro del objetivo de la intervención. Esta búsqueda comienza mucho antes, durante la etapa de identificación, donde como su nombre lo indica identificamos entre otras cosas a los actores del proyecto, entre quienes están también los posibles financistas, sin embargo es al finalizar la etapa de formulación donde podemos establecer de manera clara la cantidad de fondos necesaria para desarrollar el proyecto.

Las fuentes de financiamiento de un proyecto pueden ser de dos tipos, aquellas de carácter interno y las de carácter externo. Cuando hablamos de financiamiento interno hacemos referencia a aquellos fondos provenientes de la organización que realiza el proyecto. Por ejemplo si una corporación está desarrollando un bien o servicio y decide financiarlo con sus propios fondos o un emprendedor decide utilizar sus ahorros para llevar adelante una idea. Por el contrario el financiamiento externo es aquel que obtenemos de un tercero, por lo general un banco comercial o de desarrollo.

De que depende el financiamiento de un proyecto (La óptica del financista)
La obtención de financiamiento para un proyecto, sea interno o externo, va a depender de ciertos factores:

En el caso de los proyectos sociales, que por lo general son financiados por bancos de desarrollo, organizaciones multilaterales y los Estados y de los proyectos financieros o privados financiados por bancos comerciales, existen dos criterios fundamentales para la obtención de los fondos.

El primero tiene que ver con el hecho de que los proyectos estén directamente relacionados con la planificación y lineamientos estratégicos del ente que los financiará. Para ilustrar esta situación, supongamos que estamos interesados en realizar un proyecto para incentivar la productividad del sector agrícola y se lo presentamos a una institución financiera de desarrollo que depende del Estado. Pero los planes de la nación están orientados a promover el desarrollo industrial y todas las instituciones del Estado obedecen a este lineamiento. Por supuesto el banco al que hemos acudido con nuestro proyecto no nos financiara, pues dentro de su planificación solo está previsto proveer fondos a proyectos relacionados con la industria y no a aquellos de carácter agrícola.

De esta misma forma, muchos organismos multilaterales y bancos de desarrollo se especializan en financiar determinados tipos de proyectos, hay quienes solo financian construcción de infraestructura, hay aquellos dedicados a iniciativas de formación etc. Lo importante acá, es que debemos tomar en cuenta cómo los objetivos que pretendemos alcanzar con el proyecto coinciden con la planificación del ente financiero, a la hora de elegir las puertas que tocaremos para obtener los fondos de nuestra iniciativa.

En el caso de proyectos privados, tomamos también en cuenta la orientación de la institución financiera a la que acudiremos en busca del dinero para cristalizar nuestras ideas. Si por ejemplo queremos desarrollar una microempresa nos dirigiremos a aquellos bancos dedicados a financiar este tipo de actividades, lo mismo sucede en el caso de que nuestro proyecto trate sobre la instalación de una planta industrial, esté ubicado en el sector comercial o agrícola.

El otro elemento importante, es que el proyecto que desarrollemos debe generar beneficios superiores a sus costos.

A pesar de que los proyectos de carácter social no se miden por la rentabilidad, en términos estrictamente financieros, los beneficios que estos generan (de índole social, económico, financiero, etc.) deben superar a la inversión necesaria para realizarlos.

Esto está directamente relacionado con el uso eficiente de los recursos, los cuales son escasos, y si el proyecto no es capaz de producir “ganancias” que justifiquen la inversión, simplemente no debe realizarse porque los recursos que se estarían invirtiendo en él podrían usarse de una manera alternativa, generando mayor impacto.

Para que una entidad financiera nos otorgue fondos para el proyecto debemos garantizar entonces, al menos de forma teórica, que este generará ganancias superiores a sus costos.

Este criterio aplica de igual manera para iniciativas privadas, si una persona está interesada en obtener un financiamiento para emprender un proyecto, debe garantizarle a la institución financiera, que este generará los recursos suficientes para retornar la inversión, cubrir los intereses del financiamiento, los costos de la operación resultado del proyecto y generar una ganancia.

Riesgos del financiamiento

Cuando solicitamos un financiamiento externo para hacer realidad un proyecto, existen al menos dos situaciones que pueden materializarse y poner en riesgo el desarrollo del mismo. Estás son:

Que la institución financiera no nos dé el total de los fondos solicitados y/o que la provisión de los fondos no coincida con los tiempos del proyecto.

Puede darse el caso de que la institución financiera a la que acudimos a solicitar los fondos para el proyecto solo nos otorgue un porcentaje del total que hemos solicitado, esto nos pone en problemas a la hora de ejecutar las actividades ya que tendremos que financiarlas con recursos propios, buscar financiamiento alternativo o simplemente desistir de la realización del proyecto.

También puede ocurrir que los fondos no sean entregados en la fecha prevista para poder iniciar el proyecto, lo que nos traería retrasos en la ejecución, que como sabemos debe cumplir de manera estricta con un cronograma para poder garantizar el impacto deseado.

Para evitar estas dos situaciones, lo ideal es que diversifiquemos las fuentes de financiamiento, es decir que en vez de presentar nuestro proyecto a un banco u organismo se lo presentemos a varios, de esta manera contaremos con diferentes alternativas para la provisión de fondos.

De igual manera, si uno de los bancos se retrasa en entregarnos el dinero, seguramente otro si nos proveerá de fondos a tiempo para comenzar con la ejecución.

En definitiva, durante las etapas tempranas del proyecto (identificación y formulación) es necesario que tomemos en cuenta estos elementos para elegir nuestras fuentes de financiamiento, de manera tal que podamos garantizar el flujo de fondos que nos permita alcanzar nuestros objetivos.

Fuentes consultadas:

Project Management Institute. (2003). Project Management Book of Knowledge. PMI. P.A, Estados Unidos de América.

Palacios, Luis. (2005). Gerencia de Proyectos Un Enfoque Latino. Universidad Católica Andrés Bello. Caracas, Venezuela.

Gomez, M y Sainz, H. (2003). El Ciclo del Proyecto de Cooperación al Desarrollo. Centro de Investigaciones y Cooperación Para el Desarrollo. Madrid, España.

lunes, 3 de mayo de 2010

Por qué fallan los proyectos


Hace unos días acudí a una entrevista en la radio para conversar un poco sobre proyectos sociales y las actividades que llevamos a cabo en La Escuela de Emprendedores Sociales y Artes Gerenciales Consultores. Durante esta, mi interlocutora me hizo una pregunta que me pareció interesante compartir a través de este post, ya que tal vez pueda ayudarlos a desarrollar sus proyectos de manera efectiva.

Alejandro, ¿Cuáles crees tú que son las razones fundamentales que llevarían a un proyecto a no alcanzar un resultado exitoso?

Debo destacar que hay un sinnúmero de razones que pueden llevarnos a fracasar cuando estamos emprendiendo o desarrollando un proyecto, como no determinar los riesgos a los que estamos expuestos, no controlar el cumplimiento del cronograma del proyecto, no hacer seguimiento, etc. Sin embargo, hay tres razones, dos en lo que se refiere a proyectos sociales y una a proyectos privados, que en mi opinión, pueden explicar el fracaso en el logro de los objetivos que nos hemos propuesto. He aquí mi respuesta:
Con respecto al desarrollo de proyectos de carácter social, considero que existen dos razones fundamentales que podrían explicar las fallas en nuestro desempeño.

La primera es no lograr que los miembros de la comunidad donde se desarrollará el proyecto, establezcan acuerdos con respecto a la jerarquía de los problemas y el camino para resolverlos. En las comunidades generalmente hay una gran cantidad de carencias que afectan a todos sus miembros, pero, lamentablemente los recursos (dinero, mano de obra, maquinaria, equipos, materiales, etc.) son escasos, razón por la cual tenemos que lograr que se llegue a un consenso que nos permita definir cuál de las problemáticas será atendida primero y cuáles se resolverán posteriormente.

Si no podemos lograr que los miembros de la comunidad dejen de lado sus intereses individuales y se comprometan y trabajen como colectivo, en pro de solucionar el problema que ha sido elegido como primera opción, el proyecto se enfrentará a grandes dificultades porque seguramente un grupo de personas se opondrá decididamente a su desarrollo.

Este tipo de situaciones debemos abordarlas tratando de crear conciencia entre los miembros de la comunidad de que sea cual sea el camino elegido y el problema resuelto, esto impactará en el bienestar general. Definitivamente si nuestra comunidad está mejor en términos generales, nosotros como individuos también lo estaremos.

La segunda razón es el no involucrar a los beneficiarios del proyecto como participantes activos en cada una de las etapas de su desarrollo. Los beneficiarios son los principales aliados con los que podemos contar a la hora de llevar a cabo un proyecto, ya que ellos serán quienes disfrutarán de los bienes y/o servicios que serán generados.

Su participación es importante porque nos permite identificar de manera correcta las necesidades y elaborar un plan acertado para satisfacerlas, Si no tomamos en cuenta su intervención, el proyecto podría estar mal orientado y terminar desarrollando productos y servicios que no cumplirán con las expectativas ni resolverán las necesidades que le dieron origen.

En el caso de los proyectos privados creo que la principal razón para no lograr el éxito está en un deficiente o inexistente estudio de mercado y factibilidad. Por lo general, cuando a los seres humanos se nos ocurre alguna idea, pensamos que es lo suficientemente buena para llevarla a cabo, sin la necesidad de validarla.
Por el contrario, toda idea de negocio debe ser sometida al más estricto estudio para garantizar, al menos teóricamente, que el proyecto que emprendamos será exitoso. De esta manera evitaremos invertir recursos de manera ineficiente y una gran frustración al ver que nuestra idea no era tan brillante como pensábamos.

Cuando identificamos una necesidad de mercado y decidimos desarrollar un proyecto que genere bienes o servicios para satisfacerla, debemos inicialmente estudiar la demanda y oferta de lo que vamos a producir, tomar en cuenta si hay productos similares en el mercado, sus precios, quienes los producen, las características que deberán tener para que sean competitivos, además debemos estudiar las características técnicas del proyecto, la localización, que recursos necesitamos, los canales de distribución y finalmente determinar si nuestra inversión generará el retorno suficiente para recuperarla y obtener una ganancia.

Estas son las razones fundamentales por las que en mi opinión los proyectos no son exitosos, espero que les sirvan de guía y como siempre pueden dejar sus comentarios.

sábado, 1 de mayo de 2010

Proyectos en Economías con Inflación


Desarrollar un proyecto en una economía inflacionaria se ha convertido en un reto para aquellas personas u organizaciones dispuestas a invertir su capital para hacer realidad una idea determinada. La existencia de estas condiciones expone al proyecto a riesgos relacionados con el costo de los insumos que utilizaremos durante la ejecución o a la obtención de una rentabilidad menor a la esperada como resultado de la actividad.

La inflación, como es bien sabido, es un fenómeno económico que consiste en el aumento sostenido de los precios de los bienes y servicios que se comercializan en una economía, este es uno de los principales problemas a los que se enfrentan los responsables de la política económica ya que sus consecuencias impactan de manera directa el poder de compra de los ciudadanos, deteriorando su calidad de vida.

La inflación y los costos del proyecto

Durante la etapa de formulación del proyecto debemos determinar cuál será la inversión que tendremos que realizar para ejecutarlo, y esta estará representada en el presupuesto del proyecto, que recogerá el costo de todos los insumos o recursos que vamos a necesitar para lograr cumplir con los objetivos.

En una economía con inflación, seguramente el costo de los materiales y equipos y hasta de la mano de obra que requeriremos para el proyecto se incrementará a una tasa determinada a medida que avance el tiempo. No tomar en cuenta esta situación sería un gran error, ya que estaríamos subestimando los costos del proyecto y seguramente en algún punto de la ejecución nos quedaríamos sin fondos suficientes para culminarlo.

Cómo evitar esto, en primer lugar debemos conocer las condiciones de la economía en la que deseamos invertir, en el caso particular de la inflación existen datos históricos emitidos por los bancos centrales, del comportamiento de esta variable a través del tiempo. Con estos datos podemos estimar las variaciones que los precios tendrán en el futuro y ajustar nuestros cálculos presupuestarios tomando en cuenta esta información.

Si por ejemplo, luego de realizar la estimación determinamos que los precios de los bienes y servicios han aumentado a una tasa de 1% a lo largo de los últimos diez años y no existe ningún indicio de que esta situación vaya a cambiar en el futuro o al menos durante el lapso que dure el proyecto, debemos calcular los costos de nuestros insumos tomando en cuenta ese posible aumento mensual. De esta manera estaremos cubiertos contra el riesgo de alza de los precios de los recursos del proyecto, evitando un sobrecosto.

Otra medida importante consiste en garantizar que el cronograma del proyecto se cumpla según el plan establecido. A medida que transcurra el tiempo los precios irán aumentando y si dejamos que nuestro proyecto se retrase incurriremos en un mayor costo para realizar cada una de las actividades.

Por lo general, cuando planificamos un proyecto contemplamos en el cálculo del presupuesto un porcentaje de contingencia (alrededor del 15% del presupuesto total del proyecto) que nos permita enfrentar cualquier inconveniente, incluido un aumento en los costos de los recursos, que pueda presentarse a los largo del desarrollo del proyecto, sin embargo mientras más exhaustivos seamos en la planificación y tomemos en cuenta la mayor cantidad de información sobre las variables que en un momento dado podrían afectar nuestro desempeño, las posibilidades de que estos riesgos se materialicen serán mínimas.

La inflación y la rentabilidad del proyecto

Cuando invertimos en un proyecto generalmente lo hacemos esperando un beneficio o retorno financiero, que debe ser mayor o en el peor de los casos igual a la tasa de interés que nuestro dinero ganaría en una cuenta bancaria.

En economías con altas tasas de inflación este retorno esperado disminuye a lo largo del tiempo (pudiéndose convertir en pérdida) debido a que el ingreso que recibiríamos por nuestra inversión iría perdiendo su poder de compra. Una alta inflación podría entonces disuadir a un inversionista de emprender un nuevo proyecto debido a que no obtendrá el rendimiento que espera por sus recursos en el futuro.

Tal vez un ejemplo ilustre mejor esta situación, supongamos que tenemos una suma x que deseamos invertir y tenemos dos opciones la primera abrir una cuenta de ahorro en una institución bancaria al 10% de interés anual y la segunda invertir en un proyecto para construir una fábrica de zapatos (que además de producir ingreso a los inversionista, creará empleos y bienestar para muchas otras personas) de la que esperamos un rendimiento del 15% anual, además sabemos que la inflación esperada para el primer año es de 20%.

Calculemos entonces el rendimiento que obtendríamos en ambas alternativas:

Alternativa 1

Tasa de rendimiento real = (1 + 0,1) / (1 + 0,2) = 0,91 x 10 = 9,1%

Alternativa 2

Tasa de rendimiento real = (1 + 0,15) / (1 + 0,2) = 0,95 x 10 = 9,5%

Como podemos observar la inflación disminuye el rendimiento que deberíamos estar recibiendo de nuestras dos opciones de inversión, en el caso de la alternativa número dos correspondiente al desarrollo del proyecto, la tasa de rendimiento que efectivamente estaríamos recibiendo en el primer año es del 9,5% muy por debajo del 15% anual que esperamos como retribución a nuestro capital.

Al calcular estos valores, el inversionista podría decidir no desarrollar el proyecto y buscar una opción más rentable para su capital. La inflación constituye entonces un grave problema, ya que no solo afecta la capacidad de compra de las personas quienes adquieren menos bienes y servicios con la misma cantidad de dinero a medida que avanza el tiempo, sino que además afecta el desarrollo de proyectos a través de los cuales se canaliza la inversión privada, se genera riqueza, empleo, bienes y servicios y mayor bienestar. Es por esta razón que las autoridades que toman decisiones en el campo económico deben esforzarse para crear políticas que ayuden a enfrentar este problema.