martes, 29 de abril de 2014

Manual para la formulación de proyectos sociales con marco lógico



Parte de mi tiempo durante el año 2013 lo dediqué a terminar de escribir un manual para la formulación de proyectos sociales que había comenzado a mediados de 2009 y que por diversas razones no había concluido.

Este manual, al igual que cada una de mis entradas en este blog, está motivado por las ganas de compartir conocimiento y herramientas para la formulación, evaluación y gestión de proyectos, de una manera sencilla y al alcance de todos los interesados en estos temas, independientemente de su grado de conocimiento o experticia en la materia.

Me gusta pensar que en algún lugar del planeta, desde donde nos leen constantemente, alguna persona inmersa en el desarrollo de un proyecto, bien sea de inversión o para mejorar las condiciones de su comunidad o entorno ha encontrado en alguno de mis post la respuesta o al menos una luz sobre las dudas que haya podido tener.

Sin más les dejo el link para que puedan descargar el Taller de Formulación de Proyectos Sociales con la Metodología de Marco Lógico, con la esperanza de que también les sea de utilidad en la tarea transformadora de gestionar proyectos de desarrollo.

Está de más decir que pueden dejar sus comentarios y sugerencias acerca del texto, que de muy buen ánimo recibiré por esta vía, saludos a todos.

Para descargar:

Dropbox: Taller de Formulación de Proyectos Sociales con la Metodología de Marco Lógico 

Box: Taller de Formulación de Proyectos Sociales con la Metodología de Marco Lógico


lunes, 21 de abril de 2014

¿Financiar o invertir en un proyecto?



Las organizaciones ejecutan proyectos de acuerdo a sus atributos, desestimando la manera en que es financiada cada una de estas iniciativas, ya que en muchos casos es prácticamente imposible determinar de qué fuente provienen los fondos para cada una de ellas. Esta situación cambia cuando la empresa es igual al proyecto, cobrando una vital importancia la decisión de si utilizar nuestros fondos (invertir) y/o fondos prestados (financiar).

Combinar las decisiones de inversión y financiamiento nos puede llevar a tomar decisiones erradas sobre la factibilidad de determinado proyecto. Por otra parte debemos tener en cuenta que un proyecto financiado con fondos de terceros tendrá mayor riesgo de volatilidad e insolvencia que uno en el que invirtamos nuestro dinero, lo que nos obligará a considerar no solo el costo de nuestro capital, sino también los intereses que pagaremos a quienes nos están financiando.

Veamos cómo el mezclar la decisión de invertir y/o financiar nos puede llevar a tomar una mala decisión. Supongamos que tenemos un proyecto en el que hemos decidido invertir y cuyo flujo de efectivo se muestra a continuación:




Cuando calculamos el valor presente neto y la tasa interna de retorno, con una tasa de descuento  del 30%, obtenemos que el VPN = - 1740 y la TIR = 26,3%, razones por las cuales decidimos no invertir en este proyecto.

Qué pasaría si el 50% de la inversión inicial proviniera de fondos prestados, observemos el flujo de fondos del préstamo en la siguiente tabla:



A continuación podemos observar los flujos de efectivo del proyecto sin y con financiamiento. Al calcular el valor presente neto y la tasa interna de retorno del proyecto con préstamo obtenemos que el VPN = 343,5 y la TIR = 47,5%, lo que nos llevaría a aceptar un proyecto que inicialmente consideramos no factible.



Supongamos ahora que hemos decidido aumentar el porcentaje del capital a ser financiado al 75%, en la siguiente tabla se muestra como quedarían los flujos de efectivo de cada una de las alternativas: 




Al calcular el VPN y la TIR del proyecto financiado obtenemos que el valor presente neto es igual a 602,3 y la tasa interna de retorno es de 101,1%, lo que una vez más nos llevaría a aceptar un proyecto que inicialmente habíamos descartado.  

Podemos observar que al considerar conjuntamente la inversión y el financiamiento a la hora de evaluar el proyecto, el VPN y la TIR aumentan a medida que se incrementa el porcentaje financiado, lo que nos llevaría a aceptar un mal proyecto. Esto se debe a que en general si "la TIR del proyecto es mayor que la tasa de interés multiplicada por (1 + la tasa del impuesto sobre la renta), por efecto del apalancamiento, la TIR del proyecto con financiamiento parecerá mejor que la del proyecto sin financiar" (Lelic, 2008).

Siguiendo esto, podemos concluir que un buen proyecto será mucho mejor si es muy apalancado, por el contrario un mal proyecto muy apalancado será una pesadilla. 

Enfoques financieros para la evaluación de proyectos apalancados 

Para evitar el riesgo de cometer un error al aceptar un proyecto financiado con deuda, existen un conjunto de métodos que nos permiten tomar en cuenta el costo del capital y el préstamo para la evaluación, incluyendo de esta manera los diferentes niveles de riesgo asociados a utilizar fondos propios y prestados. 

El primer enfoque es el conocido como el costo promedio ponderado del capital o WACC, por sus siglas en inglés. La tasa WACC la utilizamos para descontar los flujos de efectivo del proyecto en el caso de que la deuda constituya un porcentaje fijo del valor presente del proyecto a lo largo de su vida.

La tasa WACC se calcula utilizando la siguiente expresión matemática:




Donde

D: Deuda

E: Capital privado

V: Es el valor total de la inversión inicial del proyecto D + E

rd: Es el costo de la deuda, que e caso de que sea bancaria se representa con la tasa de interés del crédito

re: Es el costo del capital invertido o el rendimiento que esperan recibir los accionistas por su inversión

(1 - t): Es el escudo impositivo

Para evaluar un proyecto apalancado utilizando la tasa WACC recurrimos a la siguiente expresión matemática:



El otro enfoque utilizado en la evaluación de proyectos con apalancamiento o deuda es el conocido como Valor Presente Neto Ajustado, este método se utiliza cuando la deuda no es un porcentaje fijo del valor presente de los flujos de efectivo del proyecto.

El cálculo del valor presente neto ajustado se realiza adicionando al valor presente neto del proyecto los efectos secundarios de la deuda. El más importante de estos efectos es el escudo fiscal, ya que al descontar los intereses que genera el crédito del impuesto sobre la renta, se obtienen un beneficio.

La expresión matemática para el cálculo del valor presente neto ajustado es la siguiente:

VPNA = VPN + Efectos de la Deuda 

En caso de que ambos métodos tomen solo el escudo fiscal como efectos de la deuda, los resultados obtenidos para determinado proyecto evaluado con la tasa wacc o el VPNA serán similares.

Bibliografía consultada

Garay, U y González, M. (2007). Fundamentos de finanzas con aplicaciones al mercado venezolano. Ediciones IESA, Caracas, Venezuela

Lelic, Rifat. (2008). Lecciones de ingeniería económica y finanzas. Editorial Nueva Librería. Buenos Aires, Argentina.


lunes, 7 de abril de 2014

Instrumentos útiles para la gestión financiera de proyectos



Una de las múltiples preguntas que debemos responder durante la formulación de un proyecto es cómo lo financiaremos. Ya hemos conversado con anterioridad en este blog sobre las posibles fuentes de fondos, los cuales pueden ser propios, prestados o una combinación entre ambos.

Cuando hablamos de fondos prestados seguramente se nos vienen a la mente los créditos bancarios o los préstamos de familiares y amigos. Sin embargo, en mercados con una profundidad financiera aceptable podemos contar con una gama de instrumentos que nos permiten levantar el capital necesario para desarrollar el proyecto.

Entre los instrumentos financieros de los que podemos disponer tenemos:

Los de renta fija: supongamos que la inversión inicial de nuestro proyecto es de 1.000 y que hemos decidido emitir un bono para financiar el 50%, es decir 500 unidades monetarias.

Como emisores de este instrumento financiero nos veremos en la obligación de pagar al inversionista que lo adquiera una cantidad fija de dinero llamada cupón, que representa los intereses, por un tiempo determinado según lo establecido en un contrato.

Volviendo al ejemplo, hemos decidido pagar por el bono una tasa de 10% anual por 5 años, eso quiere decir que tendremos que cancelarle anualmente al inversionista la cantidad de 50 unidades monetarias y al vencimiento del bono reintegrarle el capital que invirtió en él, tal como se muestra en la siguiente línea de tiempo.



Emitir un bono nos permitiría levantar un porcentaje de los fondos para desarrollar nuestro proyecto sin darle poder de decisión al inversionista sobre este. Por otro lado, corremos el riesgo de que una vez en operaciones el proyecto no genere los fondos suficientes para cumplir con nuestras obligaciones contractuales, lo que nos pondría en la necesidad de buscar una fuente alterna de financiamiento para honrar el compromiso adquirido.

Los de renta variable: en vez de financiar el 50% de la inversión inicial de nuestro proyectos emitiendo un bono lo podríamos hacer a través de la venta de acciones, supongamos que emitimos 5 acciones por 100 unidades monetarias cada una.

A diferencia de los bonos, el emitir acciones nos obliga a pagar a cada uno de los inversionistas que las adquieran una suma contingente de dinero o rendimiento, que va a depender de que el proyecto genere utilidad en cada uno de sus períodos fiscales.

La emisión de acciones tiene la ventaja de que a través de ellas podemos diversificar el riesgo de la inversión compartiéndolo con el resto de los accionista, ya que ellos adquieren una obligación por los diferentes pasivos del proyecto. Pero, por otro lado, el poseer acciones le confiere al tenedor derechos sobre los activos del proyecto, lo que se traduce en una transferencia del poder de decisión.

Existen otros instrumentos financieros que podemos utilizar para, por ejemplo, garantizar la provisión de un insumo clave para el desarrollo del proyecto o la venta de determinado producto. Estos pueden ser de dos tipos:

Los forwards: supongamos que en un momento determinado del desarrollo del proyecto necesitaremos una cantidad de un insumo cuyo precio es altamente volátil. Lo más conveniente para quienes desarrollan el proyecto es tratar de garantizar el suministro de este recurso al menor costo posible y para tal fin establece un contrato con el proveedor.

Los forwards son instrumentos financieros que nos dan el derecho u obligación a la compra/venta de un activo o bien en un momento determinado y a un precio dado. Estos instrumentos pueden ser muy convenientes en economías con alta inflación y/o escasez. Por supuesto, al establecer este tipo de contratos con un precio fijado de antemano corremos el riesgo de que a la hora de concretar la compra/venta, el precio de mercado sea menor/mayor al establecido en el contrato y se materialice una pérdida financiera.

Las opciones: son contratos que nos dan la opción de comprar/vender determinado activo o bien en un momento futuro y a un precio dado. Supongamos que nuestro proyecto consiste en la instalación y operación de una planta para fabricar zapatos y decidimos establecer un cotrato que nos de la opción de vender la primera colección a determinado cliente, a un precio X, al finalizar el primer año de operaciones.

Al llegar el momento de resolución o vencimiento del contrato, el precio de mercado de nuestra producción de zapatos es de 2X, razón por la cual podemos no hacer uso de la opción, perdiendo la prima, pero, pudiendo colocar nuestra producción en el mercado a un precio superior al establecido en el contrato.

Estos instrumentos, al igual que los forwards, cumplen con la importante función de ayudarnos a mitigar el riesgo en nuestros proyectos. Vale la pena mencionar que existen un conjunto de estrategias que combinan opciones de compra y venta, como el straddle, strip, strap, stangle, butterfly, condor, bull spread y bear spread, cuya misión principal es minimizar la incertidumbre.

Para ahondar en estos temas los invito a buscar más información en internet.

Fuente consultada: Lahoud, D. (2006). Los principios de las finanzas y los mercados financieros. Universidad Católica Andrés Bello. Caracas. Venezuela.