sábado, 26 de mayo de 2018

¡Lo barato sale caro! también en gestión de proyectos





Si crees que contratar a un PROFESIONAL es costoso, espera a ver cuánto te cuesta un inexperto. Esta frase, común en redes sociales, es una advertencia válida para seleccionar al talento destinado a asumir roles en una organización y por supuesto aplica a la gestión de proyectos. El “ahorrarse unos dólares” poniendo una iniciativa en manos de personas que no cuentan con las habilidades ni competencias para llevarla adelante, seguramente nos hará descubrir, de una manera dolorosa, por qué lo barato sale caro.

Y es que los proyectos son tan importantes para cualquier organización, les permiten mejorar la competitividad, generar bienes y servicios, entrar a nuevos mercados, incorporar nuevas tecnologías, solucionar necesidades sociales….que no es una buena idea sumarles mayor incertidumbre, a la que ya los caracteriza, dándole la responsabilidad del liderazgo o gestión a personas que no están preparadas.

Cuáles podrían ser algunos de los resultados de una gestión poco profesional de proyectos:

1.- La recopilación y análisis deficiente de los requerimientos del proyecto, lo que nos llevaría a incumplir con las expectativas de los stakeholders.

2.- Una gestión inadecuada del alcance del proyecto, lo que nos podría llevar a incluir trabajo o actividades no necesarias para alcanzar los objetivos y dejar por fuera otras que sí lo son, lo que también afectaría la planificación para la gestión.

3.- La sobrevaloración o subvaluación de los costos del proyecto, estimando un presupuesto lejos de la realidad que podría afectar la factibilidad de la iniciativa o dejarnos sin recursos a mitad de la ejecución.

4.- La subestimación de la duración del proyecto, desarrollando un cronograma desajustado que no nos dé una idea real del momento en que estarán listo los entregables de la iniciativa.

5.- La falta de liderazgo para guiar al equipo hacia el objetivo planteado y establecer relaciones provechosas con el resto de los stakeholders.

6.- La falla en la estimación de los riesgos y en la definición de los planes de contingencia necesarios.

7.- La falta de seguimiento y control del proyecto, una baja calidad en los productos y paremos de contar.

Todas estas posibles consecuencias, y las otras que seguramente existen, nos llevarían a re-trabajar e incrementarían nuestros costos y, peor aún, afectarían la estrategia de la organización y su credibilidad ante los clientes y demás interesados. Al final del día tampoco podríamos cumplir con nuestro objetivo de “ahorrar” en nuestras contrataciones.

Aunque no todas las organizaciones están en la capacidad de contratar a un profesional certificado, bajo el supuesto negado de que las credenciales son un aval de excelencia, es importante que a la hora de seleccionar al talento para que lleve adelante nuestros proyectos, nos aseguremos de que cuentan con experiencia en el área y estemos dispuestos a pagar por ella, de lo contrario las consecuencias negativas podrían no solo verse en nuestros estados financieros, sino, además afectar el nombre de la organización.

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