miércoles, 1 de julio de 2015

El pensamiento ¿IRRACIONAL? del gerente de proyectos


El conocimiento puede ser un freno. La ignorancia puede liberar. Saber cuándo saber y cuándo no saber es tan importante como un acero bien templadoSuzume-No-Kumo, 1434

A comienzos de este año escribí en el blog dos artículos, Cómo deciden los actores del proyecto y La falacia de los costos hundidos, en los que hablo un poco sobre los sesgos cognitivos y cómo estos pueden afectar a la gestión de proyectos. Les confieso que me he interesado mucho por este tema, ya que creo fundamental tener al menos una idea de cómo pensamos y tomamos decisiones, para conocernos mejor y comprender un poco más a los demás.

Como leí hace poco “los proyectos no son más que la interacción entre un conjunto de personas”, por lo que es de suma importancia para un gerente o profesional en esta área, conocer cuáles son los sesgos que lo pueden llevar a elaborar juicios errados y a tomar decisiones poco acertadas. Entendiendo además, que el resto de los actores del proyecto están sujetos a la misma dinámica de pensamiento.

Uno de estos sesgos es el de la proyección, que nos lleva a pensar que la manera en que entendemos la vida es la correcta y que el resto de las personas está de acuerdo con nosotros. Un ejemplo que extraje del World Development Report 2015, del Banco Mundial me ayudará a explicar cómo opera esta desviación:

En un experimento llevado a cabo con personal del banco se les consultó ¿si ellos pensaban que los habitantes pobres de Nairobi, Kenia, se opondrían a participar en un programa de vacunación? sabiendo que las vacunas administradas podrían ocasionarles infertilidad. El 42% de los profesionales encuestados dijo que sí se opondrían.

Cuando se  realizó la misma pregunta a los habitantes pobres de Nairobi, teniendo la misma información sobre el programa, solo el 11% respondió no estar dispuesto a vacunarse.

El sesgo de la proyección  nos lleva a cometer el error de ni siquiera pensar que el otro, llámese miembro del equipo de proyecto, beneficiario, cliente, sponsor, etc., tenga algo distinto que pensar o decir con respecto a la iniciativa, por lo que tomamos decisiones con solo una fracción de la información disponible, la que está en nuestras cabezas, con la alta probabilidad de que esto nos lleve a cometer un error.

En el caso del ejemplo, el programa de vacunación, que podía ser la diferencia entre la vida y la muerte para muchas personas, pudo haber sido cancelado si se hubiese tomado en cuenta solo la opinión de los profesionales del Banco Mundial.

Otro sesgo del que somos víctimas, y que está muy relacionado con el anterior, es el de la confirmación. A los seres humanos nos encanta sentir que tenemos la razón en todo y corremos el riesgo de rodearnos de un conjunto de personas que asientan y respalden todo el tiempo nuestras ideas. Para un gerente de proyectos, el buscar rodearse de un “coro de focas”e invalidar ex-ante las opiniones o ideas divergentes, no le permitirá mirar más allá de sus narices, tomará en cuenta información incompleta y de igual manera que con el sesgo de proyección, tomará decisiones erradas que pondrán en riesgo al proyecto.

¿Qué debe hacer un gerente o profesional de proyectos para evitar ser víctima de estos sesgos cognitivos?


1.- Conocer cómo trabaja la mente

El gerente de proyectos debe conocer los sesgos cognitivos para poder identificar cómo operan y en qué momentos puede estar en riesgo de cometer un error de juicio o tomar una decisión, basado en la percepción y no en los datos.

2.- Ser reflexivo y auto - crítico 

En segundo lugar debe tener la capacidad de cuestionarse, en este contexto la mejor aliada del gerente de proyectos es la pregunta ¿por qué? El poder analizar nuestros juicios, de una manera asertiva, nos lleva a comprender mejor cómo estos están influenciados por nuestras creencias, el entorno o los modelos mentales. De esta manera podemos incorporar información que hayamos pasado por alto, buscar opiniones en otras fuentes y tomar mejores decisiones.

3.- Investigar 

En tercer lugar el gerente o profesional de proyectos debe preguntar y no suponer. No todos piensan ni  ven la vida de la misma manera que lo hacemos nosotros, por esta razón nos vemos obligados a indagar, investigar, preguntar, conversar de manera tal que podamos ofrecer soluciones lo más completas posibles a los problemas que se nos presentan durante el desarrollo de determinada iniciativa.

4.- Promover el pensamiento divergente 

En cuarto lugar debemos rodearnos de personas con experiencias, perfiles profesionales e intelectuales y formas de pensar distintas a la nuestra. Como dicen por ahí “en la variedad está el gusto” y también la oportunidad de aprender y de que nuestros juicios e ideas sean completados o mejorados con las ideas de los otros. El ponernos a prueba, permitir que otros cuestionen nuestras ideas, definitivamente nos llevará a tener una mejor visión sobre el problema o situación que estemos afrontando y seguramente podremos construir, conjuntamente con el equipo, una mejor o más informada solución.

5.- "Pensar fuera de la caja" 

Finalmente, fomentar en nosotros el pensamiento creativo, eso que llaman pensar fuera de la caja, y utilizar dinámicas diferentes para generar ideas y soluciones.

En lo particular les propongo que la próxima vez que afronten un problema, que será abordado con un proyecto o dentro de él, tomen lápices de colores y una hoja de papel y representen con dibujos la situación inicial y los posibles cursos de acción que se les vengan a la mente, luego pueden ir validando estos con el equipo de trabajo, los demás actores y las fuentes de información disponible. No solo se van a divertir, sino que además le darán un empujón a ese lado derecho del cerebro responsable de la creatividad.

Para quienes se interesen en el tema les recomiendo, si tienen la oportunidad, leer el libro Pensar rápido, pensar despacio del Premio Nobel de Economía Daniel Kahneman