viernes, 27 de octubre de 2017

Una declaración personal de agilidad



¿Cuánto tiempo soy capaz de esperar por algo que digo querer? Y para no ser mal entendido, esperar no significa para mí sentarme a ver qué pasa; esperar es actuar, pero, con paciencia, porque en la vida las cosas no pasan según un plan, por más que insistamos en engañarnos no vivimos en “Mediocristán”, porque además cada uno de nosotros tiene un tiempo, un ritmo para hacer las cosas.
Cuando realmente quiero algo, o a alguien, soy capaz de esperar la vida, algunos piensan que es obstinación, yo en cambio lo defino como compromiso con mis objetivos. No espero que nadie actúe como lo hago yo, tal vez estoy un poco loco, pero, si hay algo que este gran proyecto que es mi vida me ha enseñado, a veces de manera amable y otras no tanto, es que puedo lograr lo que me propongo, tal vez no en el momento esperado o dentro del plan, cometiendo errores, perdiendo, pero, también aprendiendo a ser flexible, a adaptarme y ser paciente.
Si se es consecuente con una visión, con unos objetivos, no se abandona a pesar de nada, se aprende a disfrutar el camino con sus altas y bajas, se es ágil. La vida cambia y nos transforma constantemente, en caso contrario no estaríamos aquí, nos hubiésemos extinguidos. Estoy seguro de que si cada uno de ustedes examina su vida con detenimiento se dará cuenta de lo ágil que es y puede llegar a ser.
P.D: A comienzos de este mes De proyecto en proyecto llegó a su visita un millón, quiero aprovechar para agradecerle a cada uno de ustedes por lo consecuentes que han sido con mis artículos durante estos 8 años. Muchas personas me han preguntado por qué sigo escribiendo si esto no me genera ningún ingreso monetario y no “me ha hecho famoso”…..y la respuesta es sencilla, lo hago por la satisfacción de compartir con ustedes lo poco que he aprendido y experimentado en mi recorrido por el apasionante mundo de los proyectos. Una vez más, infinitas gracias por acompañarme.
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