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El arrendamiento financiero, una alternativa para financiar nuestro proyecto de inversión


Cuando decidimos llevar a cabo un proyecto que cristalice nuestra idea de negocio, una de las principales preocupaciones a las que nos enfrentamos, es aquella relacionada con la obtención de los recursos financieros necesarios para la adquisición de los insumos, inmuebles, maquinarias y equipos que nos permitan alcanzar nuestros objetivos.

Como ya hemos conversado con anterioridad, lo ideal para financiar un proyecto es combinar los recursos propios con los de terceros, estos últimos podemos obtenerlos con la inclusión de algún socio en nuestro plan de negocio y/o a través de un préstamo con algún banco o institución financiera.

Son muchas las opciones de financiamiento que nos puede ofrecer un banco, sin embargo, hay una en particular que en mi opinión es sumamente interesante para financiar la compra de maquinarias y/o equipos, inmuebles, etc., tanto al inicio de nuestra operación como cuando ya tenemos un camino andado y necesitamos renovar nuestros recursos o decidimos realizar una inversión adicional para hacer crecer nuestro negocio.

Este instrumento de crédito es el arrendamiento financiero o leasing, una alternativa muy interesante y que les recomiendo explorar como mecanismo de financiamiento para sus proyectos de inversión.

El arrendamiento financiero o leasing

El arrendamiento financiero es una operación de crédito, a través de la cuál una institución financiera, que puede ser una arrendadora o un banco universal, adquiere un bien mueble o inmueble (maquinaria, equipos, local comercial, etc.) por instrucciones del cliente y se lo arrienda a este por un período de tiempo estipulado en un contrato, a cambio de una cantidad de dinero en la que está incluida la amortización del precio del bien y los intereses que generará la operación. Al final del contrato, el cliente tiene la opción de adquirir el bien por un precio de recuperación.

Un ejemplo nos ayudará, como de costumbre, a entender cómo utilizar el arrendamiento financiero en pro del desarrollo de nuestra idea de negocio.

Supongamos que nuestro proyecto es agrícola y consiste en la producción de sábila o aloe vera para la industria cosmética nacional e internacional. La siembra la haremos en un terreno de nuestra propiedad y tendremos que hacer una cuantiosa inversión en la construcción de un galpón para almacenar nuestro producto, además tendremos que colocar un sistema de riego y comprar dos tractores.

Nuestro capital, unos 600.000 dólares, es suficiente para realizar la construcción y compra de los recursos descritos anteriormente, sin embargo, si utilizamos todo nuestro dinero en estas adquisiciones no tendremos con que contratar al personal que sembrará, cosechará y procesará nuestro producto.

Cómo podemos hacer uso del arrendamiento financiero para ser más eficientes en el manejo de nuestro capital y no quedarnos sin dinero:

Supongamos que la construcción del galpón y la colocación del sistema de riego tendrían un costo de 400.000 dólares y ambos tractores de 200.000 dólares.

Una alternativa sería que invirtiéramos 400.000 dólares en la construcción del galpón y colocación del sistema de riego y acudir a una institución financiera para solicitar el arrendamiento financiero por los dos tractores que necesitaremos. De esta manera, el banco o arrendadora compraría ambos tractores y no los alquilaría por una suma mensual, digamos unos 1.000 dólares cada uno, por el tiempo que dure el contrato. Una vez que este se venza, tendremos la opción de comprar los tractores por el precio remanente, resultado de restarle al precio de compra del bien los pagos que hemos realizado mensualmente.

Cómo nos beneficiaría esto, sencillo, en primer lugar tendríamos disponibles 200.000 dólares con los que podríamos pagar la mano de obra de nuestro proyecto y tal vez hasta destinarlos a una inversión alternativa que nos produzca un rendimiento atractivo.

Y en segundo lugar, el arrendamiento financiero no requiere que entreguemos a la institución financiera ninguna garantía, ya que esta conserva la titularidad del bien hasta finalizado el contrato. Este elemento es muy importante para empresas pequeñas o medianas, que por lo general no tienen activos lo suficientemente valiosos para servir como garantía de un crédito convencional.

El arrendamiento financiero nos permite entonces contar con las maquinarias que necesitamos para la producción, sin invertir todos nuestros recursos, garantizándonos el capital de trabajo necesario para arrancar con la operación.

Por supuesto, debemos recordar que a la hora de elegir un instrumento de crédito para financiar nuestro plan de inversión o proyecto, es necesario que incluyamos los costos financieros (intereses y amortización del capital) en nuestro estudio económico – financiero, para garantizar que a pesar de esas cargas, nuestro proyecto continua siendo rentable.

Hay una modalidad del arrendamiento financiero que también puede sernos muy útil a la hora en que necesitemos capital de trabajo para la operación de nuestro negocio, la venta y retro – arriendo (sale and lease back). Esta consiste en “vender” a la institución financiera alguno de nuestros activos (muebles o inmuebles), con la condición de que esta no los arriende por un período de tiempo determinado y al final del contrato nos devuelva la titularidad del bien.

Sigamos con nuestro ejemplo de producción agrícola, supongamos que a los 5 años de operación necesitamos unos 50.000 dólares para comprar una extensión de terreno que nos permita aumentar nuestra producción, pero, no contamos con esa cantidad de dinero. Qué podemos hacer, acudimos a la arrendadora financiera y le ofrecemos establecer un contrato de venta y retro - arriendo de uno de nuestros tractores, cuyo valor en ese momento es de unos 60.000 dólares, luego de haberse depreciado con los años.

La institución financiera compra el tractor y nos entrega los 50.000 dólares que solicitamos, pero, en vez de quedarse con la maquinaria nos la arrienda de manera tal que podamos seguir utilizándola. De esta manera, obtenemos dinero fresco y seguimos contando con un activo necesario para nuestra actividad productiva y que gracias a este instrumento financiero se ha transformado en efectivo.

Existen en el mercado una gran cantidad de alternativas para financiar nuestros proyectos,sólo es cuestión de que investiguemos bien y elijamos aquella que nos sea mucho más conveniente y nos permita desarrollar nuestras ideas de negocio de una manera efectiva y con un manejo eficiente de nuestros recursos.

¿Por qué pedir un préstamo para financiar mi proyecto?


Una de las decisiones más importantes que debe tomar un emprendedor o una gran corporación, a la hora de desarrollar un proyecto, es la que tiene que ver con la elección del origen de los fondos que utilizarán para financiar la iniciativa.

Como les comenté en uno de mis post anteriores, los fondos pueden provenir de dos fuentes: la interna y la externa. Es posible que contemos en nuestra cuenta bancaria con el dinero suficiente para financiar la totalidad o al menos una parte del proyecto o que por el contrario debamos acudir a una institución financiera para solicitar un crédito.

Ahora bien, cuál de estas opciones es la más acertada a la hora de decidir cómo financiar nuestro proyecto. Lo correcto es que combinemos ambas fuentes de financiamiento, es decir, que utilicemos parte de nuestros fondos y además solicitemos un crédito a alguna institución financiera. De repente ustedes se pregunten, ¿pero si tengo el suficiente dinero para llevar a cabo mi proyecto, por qué debo pedir prestado?

La razón es que debemos diversificar las fuentes de financiamiento para poder minimizar el riesgo asociado a los flujos de efectivo futuro que generará el proyecto, una vez que esté operativo.

Riesgo de flujo de efectivo futuro del proyecto

Como hemos comentado con anterioridad, los proyectos están ligados a una gran incertidumbre y a un sinnúmero de riesgos, debido a que son esfuerzos únicos e irrepetibles y no existe un manual que nos permita prever todas las posibles situaciones que se nos pueden presentar durante su desarrollo.

Uno de estos riesgos a los que nos enfrentamos es el que tiene que ver con el hecho de que cuando comercialicemos el producto de nuestro proyecto, su venta no genere la cantidad suficiente de dinero para que recuperemos nuestra inversión y además obtengamos una ganancia.

A pesar de que cuando comenzamos a ejecutar un proyecto, lo hacemos sustentados en un conjunto de estudios que nos permiten determinar el mercado para nuestro producto, nuestra capacidad técnica para desarrollarlo y la rentabilidad que obtendremos con nuestro proyecto, en la vida real no existe un 100% de garantía de que seremos exitosos y nuestro producto se venderá obteniendo los ingresos esperados.

Imaginemos entonces que decidimos realizar nuestro proyecto con los ahorros de toda nuestra vida y no acudir al financiamiento externo. Si fallamos, corremos el riesgo de perder todo nuestro capital y quedar en la ruina.

En cambio supongamos que decidimos colocar 40% de nuestros ahorros en el proyecto, pedir un préstamo bancario por el 30% y buscarnos un socio que aporte el 30% restante del capital necesario para invertir. El riesgo estaría repartido entre los tres inversionistas y no tendríamos que asumirlo nosotros en su totalidad. Para ponerlo en palabras más sencillas, no estaríamos colocando todos nuestros huevos en la misma cesta, corriendo el riesgo de que se caiga y no quede ninguno en buen estado.

Si utilizamos solo el 40% de nuestros ahorros para el proyecto, podremos destinar el 60% restante a otras inversiones como comprar divisas, acciones, mantener una cuenta bancaria, etc. Lo que nos generaría un rendimiento adicional al que esperamos recibir con el proyecto.

Se preguntarán entonces, cómo haríamos para pagar el crédito si no tenemos éxito con el proyecto, pues simplemente tendríamos otras fuentes de ingreso que en último caso nos permitirían hacer frente a nuestras obligaciones, por el contrario, usar solo fondos propios nos llevaría a perderlos todos en caso de fracasar.

Por supuesto que al combinar las fuentes de financiamiento,tendríamos que dividir las ganancias del proyecto con nuestro socio y utilizar una parte para cancelarle al banco el crédito y los intereses, pero, este sería el costo que asumiríamos para no correr nosotros con la totalidad del riesgo.

Cuando vamos a invertir nuestro dinero, bien sea para desarrollar un proyecto, idea de negocio o en alguna otra de las opciones que nos presenta el mercado, debemos recordar lo poco conveniente que es colocar todos nuestros fondos en una sola opción. En el caso de los proyectos la mejor idea es combinar nuestros fondos con financiamiento externo, de manera tal que podamos obtener una ganancia, menor a la esperada si utilizamos solo el financiamiento interno, pero corriendo un menor riesgo.