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Manual para la formulación de proyectos sociales con marco lógico



Parte de mi tiempo durante el año 2013 lo dediqué a terminar de escribir un manual para la formulación de proyectos sociales que había comenzado a mediados de 2009 y que por diversas razones no había concluido.

Este manual, al igual que cada una de mis entradas en este blog, está motivado por las ganas de compartir conocimiento y herramientas para la formulación, evaluación y gestión de proyectos, de una manera sencilla y al alcance de todos los interesados en estos temas, independientemente de su grado de conocimiento o experticia en la materia.

Me gusta pensar que en algún lugar del planeta, desde donde nos leen constantemente, alguna persona inmersa en el desarrollo de un proyecto, bien sea de inversión o para mejorar las condiciones de su comunidad o entorno ha encontrado en alguno de mis post la respuesta o al menos una luz sobre las dudas que haya podido tener.

Sin más les dejo el link para que puedan descargar el Taller de Formulación de Proyectos Sociales con la Metodología de Marco Lógico, con la esperanza de que también les sea de utilidad en la tarea transformadora de gestionar proyectos de desarrollo.

Está de más decir que pueden dejar sus comentarios y sugerencias acerca del texto, que de muy buen ánimo recibiré por esta vía, saludos a todos.

Para descargar:

Dropbox: Taller de Formulación de Proyectos Sociales con la Metodología de Marco Lógico 

Box: Taller de Formulación de Proyectos Sociales con la Metodología de Marco Lógico


El proyecto como un camino para la transformación

Más allá de la definición común de proyectos que se encuentra en los libros relacionados a este tema y que los presenta como  esfuerzos únicos, destinados a satisfacer necesidades, asociados a un costo, tiempo y calidad determinados, también resulta adecuado definirlos como oportunidades para transformar situaciones y crear bienestar colectivo e individual.

Independientemente del tipo de proyecto a que se haga referencia, social o privado, su fin último es mejorar la calidad de vida de un conjunto de seres humanos, a través de la creación y provisión de bienes y servicios, cuyo uso permitan pasar de un estado de carencia a otro, donde esta ha desaparecido.

Por lo general, cuando se habla de proyectos sociales y privados, se tiende rápidamente a identificarlos con bienestar social y rendimiento financiero respectivamente. Existe la creencia bastante extendida, de que los proyectos privados o de inversión, solo cumplen con la función de generar ganancias para aquellos que lo promueven y desarrollan. Sin embargo, no hay nada más lejos de la realidad, y sin temor a equivocarnos, podría decirse que todos los proyectos son de carácter social.

Supóngase por un momento que un emprendedor decide desarrollar un proyecto de inversión[1] que consiste en una microempresa de pastelería, luego de detectar en su comunidad, que la mayoría de sus vecinos deben cancelar altas sumas de dinero por un pastel, además de tener que trasladarse a otros lugares porque no existen pastelerías cercanas.

Para hacer realidad su proyecto este emprendedor invierte sus ahorros y espera obtener un rendimiento por dicha inversión. Al realizar los cálculos decide que el precio del pastel estará por debajo del que pagan actualmente sus vecinos, agregándole el hecho de que ya estos no tendrán que trasladarse para obtener estos productos.

Los miembros de la comunidad podrán entonces acceder a un bien, en este caso pasteles, de buena calidad a menor costo y no tendrán que caminar grandes distancias para ello. Esto definitivamente se traduce en una mejora en el bienestar social y en rendimiento financiero para el emprendedor.

Este ejemplo permite observar cómo un proyecto privado impacta en la sociedad mejorando las condiciones de vida de las personas. En el caso que este emprendedor contratara personal para su pastelería, pagará impuestos, generará empleo y riqueza que contribuirá también con el bienestar de la sociedad.

Identificar la contribución al colectivo de los proyectos de desarrollo es mucho más sencillo, ya que los bienes que producen, son de carácter público como sistemas de electrificación, acueductos, calles asfaltadas, colegios, etc.

Como puede verse en ambos casos, los proyectos tienen una vocación e impacto social innegables. Invertir en un proyecto pensando solo en el rendimiento que se obtendrá es un error común, que por lo general, tiene como resultado el fracaso del esfuerzo.

Así como los proyectos de inversión son relacionados inmediatamente a las ganancias o retorno financiero, existe también la creencia de que los proyectos sociales no necesitan  ser rentables para justificar su ejecución. Esta idea es errónea. Los proyectos de este tipo deben generar beneficios superiores a los costos en que se incurre para llevarlos adelante, garantizando el uso eficiente de los recursos. De lo contrario, se estarían dejando de lado mejores oportunidades para la creación de bienestar.

Se puede decir entonces, que la diferencia entre los proyectos de desarrollo e inversión, no está en el carácter social de ambos tipos de iniciativa, si no en el tipo de bienes que producen y en la manera en cómo se contabiliza el beneficio.

En el caso de los proyectos de desarrollo, se producen bienes que podrían considerarse de carácter públicos,[2] que no están destinados a ser vendidos en el mercado. Para determinar el beneficio, no solo se toma en cuenta la dimensión financiera, si no además las mejoras en el bienestar. Por ejemplo, el tiempo que se ahorrarían las personas en llegar a sus trabajos si se construye una carretera en su comunidad, o la mejora en la calidad de vida por suplir con luz eléctrica algún poblado.

Los proyectos de inversión por su parte producen bienes privados que están destinados al mercado y su beneficio es simplificado por la rentabilidad financiera obtenida, aunque como se comentó con anterioridad este tiene dimensiones de carácter social mucho más profundas.

Características de los proyectos de desarrollo

Además del hecho de que los proyectos de desarrollo producen por lo general bienes públicos y las ganancias que generan deben ser superiores a los costos, existen otros elementos que caracterizan a este tipo de iniciativas.

Uno de ellos es la participación activa de los stakeholders involucrados durante las fases del proyecto. La participación y el logro de acuerdos entre los actores, incluidos los beneficiarios y demás grupos de interés, son fundamentales para que la intervención alcance los objetivos planteados y sea exitosa.

En la formulación, ejecución y evaluación de los proyectos sociales, los beneficiarios se convierten en los principales aliados del equipo de proyecto. El antiguo rol de fuente de información pasiva que estos jugaban se ha transformado y los ha convertido, como es lógico, en los protagonistas de la intervención. El involucrar a los beneficiarios permite, que el diagnóstico de las necesidades y la elección de las soluciones sea mucho más certera, además de contar con un equipo promotor del proyecto que lo defenderá ante cualquier imprevisto, y será el principal evaluador de los resultados que se vayan obteniendo a lo largo de la ejecución.

El otro elemento característico es el que tiene que ver con la sostenibilidad. Los proyectos de desarrollo deben ser capaces de seguir generando beneficios una vez haya culminado la intervención. Esta característica está muy relacionada con la participación y la transferencia de conocimiento que pueda generarse durante el tránsito por todas las fases del proyecto.

Involucrar a los beneficiarios permite que el resultado obtenido por la ejecución del proyecto sea un logro participativo, en el cual las opiniones de los usuarios finales de los bienes, y/o servicios producidos, serán tomadas en cuenta. Esto crea un sentido de pertenencia en los beneficiarios con respecto al proyecto y garantiza en gran medida que estos utilicen los productos más allá del cierre de la intervención, generando bienestar en el largo plazo.

La sostenibilidad de un proyecto de desarrollo es un elemento de extrema importancia, debido a que las problemáticas que son atendidas por este tipo de esfuerzos, son bastante complejas y es muy difícil que pueda observarse un cambio en el corto o mediano plazo. Si por ejemplo el proyecto tiene como objetivo incrementar el índice de niños en edad escolar que reciben educación en determinado lugar y para este fin se construye una escuela, el día del cierre del proyecto la escuela estará edificada y lista para operar, pero, solo en el largo plazo se podrá constatar el aumento en el índice de escolaridad.

La participación de los beneficiarios juega un papel fundamental en la sostenibilidad del proyecto, y en la capacidad que este tenga para realmente cumplir con su objetivo último, que es la transformación. Ignorar la opinión de estos agentes o actores, simplemente expone la intervención, a riesgos que de materializarse, la harían fracasar. Si a los niños del ejemplo anterior y a sus familiares, no se les involucra en el proyecto desde sus inicios, nada garantizará que ellos utilicen los servicios creados y asistan a la escuela.

La transferencia de conocimiento, considerada por La Agencia Alemana de Cooperación Técnica para el Desarrollo (GTZ), como “la tarea principal” cuando se emprenden proyectos sociales, también es una consecuencia de la participación y un elemento necesario para que el proyecto sea sostenible.

Todo proyecto es un proceso de aprendizaje, donde el conocimiento debe ser transferido, desde quienes lo gestionan, hacia los beneficiarios y viceversa. Una vez que se culmina con la intervención, aquellos hacia quienes fue dirigida, deben ser capaces de hacer uso de los productos obtenidos sin la intermediación de alguien más, además de haber adquirido destrezas sobre cómo gestionar un proyecto. Esto redefine el papel del “experto”, quien se convierte en un facilitador en el proceso de empoderamiento de los beneficiarios, cediendo a estos el rol protagónico y las herramientas para que puedan gestionar eficiente y efectivamente los resultados del proyecto en el largo plazo.

Todos estos elementos convierten al proyecto social o de desarrollo, no solo en un camino para la solución de un problema o necesidad particular, sino además en una oportunidad para fomentar la organización, participación y aprendizaje de personas que por lo general se encuentran en estados de pobreza y marginalidad. He aquí donde está el carácter realmente transformador de este tipo de iniciativas, que permiten a un conjunto de personas mejorar su calidad de vida, no solo por la provisión de un bien o servicio, si no por el aprendizaje y la capacidad organizativa obtenida para diagnosticar sus problemas y ejecutar acciones en busca de una solución que beneficie al colectivo.

Este texto forma parte del manual de formulación de proyectos sociales que he estado escribiendo en los últimos meses, espero que sea del agrado de todos los lectores de este blog, pronto estaré presentando el material completo. 




[1] En este libro se utilizarán indiferentemente los términos privado o de inversión para hacer referencia a los proyectos que generan bienes y servicios destinados a la venta en el mercado
[2] Bienes públicos son aquellos que cumplen con las características de no rivalidad: el hecho de que el bien este siendo utilizado por alguien no implica que no pueda ser utilizado por los demás como por ejemplo la luz eléctrica. No exclusión, una vez provisto el bien no puede excluirse a las personas para que no lo utilicen. Los bienes públicos también pueden ser definidos como aquellos provistos por los gobiernos. 

Los proyectos de desarrollo y las herramientas de la web 2.0


Hace un par de semanas escribí sobre la utilidad de las redes sociales en la identificación de necesidades y formulación de proyectos, en este nuevo artículo me gustaría ahondar un poco en cómo, según mi opinión, podemos utilizar estas herramientas de la llamada web 2.0 en el ámbito de los proyectos de desarrollo y en la lucha contra la desigualdad y la pobreza.

Siguiendo la definición que hemos manejado en el pasado y que debo confesar es mi favorita, los proyectos sociales son instrumentos que nos permiten transformar la realidad de un conjunto de seres humanos aumentando su nivel de bienestar y calidad de vida, a través de la solución de problemas o necesidades.

Para el desarrollo de un proyecto de estas características es fundamental la participación activa de la comunidad afectada por el problema, la cual se convierte en la protagonista de todo el proceso, realizando labores de identificación, formulación, evaluación y en algunos casos hasta de ejecución del proyecto.

Pero para que esta participación pueda ser realmente efectiva, la comunidad debe estar organizada, de manera tal que pueda actuar como colectivo, dejando de lado los intereses particulares.

Ahora bien, donde entran en todo este proceso las herramientas de la web 2.0, los conocidos blogs, el facebook, el twitter, las wiki, youtube, etc.

En primera instancia una comunidad organizada podría utilizar estas herramientas para acceder a información que le permita desarrollar un diagnóstico de la situación e identificación de problemas o necesidades, además de formular un proyecto para presentarlo ante las autoridades competentes.

En esta época, en la cual estar conectado es parte de nuestra cotidianidad y en la que el acceso a la información se ha hecho menos costoso, podemos encontrar en internet, blogs, documentos metodológicos de libre acceso, registro de experiencias en video y audio, libros cargados en la web, plataformas de conocimiento colaborativo, etc. que nos pueden permitir familiarizarnos y ejecutar tareas que hasta hace pocos años estaban reservadas para expertos con grados universitarios.

Esta “democratización” de la información promueve definitivamente el empoderamiento de los miembros de la comunidad, ya que todos tienen acceso a esta y pueden incorporarla dentro de sus conocimientos. Esta es la ventaja de una época en la cual el valor de la información está en la capacidad que tengamos para compartirla.

Como segundo uso de las redes sociales en el ámbito de los proyectos está el referente a la divulgación. Las redes sociales como por ejemplo el twitter y el facebook, pueden ser un medio muy eficaz para que una comunidad en particular haga del conocimiento público cuales son las necesidades que han podido detectar y que esperan sean resueltas por los organismos competentes.

Por otra parte los organismos del Estado, bancos de desarrollo, instituciones multilaterales, etc. podrían utilizar la información o los diagnósticos levantados por las comunidades y compartidos a través de la web, para identificar aquellas zonas que requieren atención, planificar las intervenciones o proyectos y asignar de manera efectiva y eficiente sus recursos. Tendríamos entonces que los organismos encargados de ejecutar y financiar proyectos de desarrollo podrían ubicar a través de la web, cuáles son aquellas zonas en las que se presentan determinados problemas, además los equipos de proyectos podrían comenzar el abordaje de una comunidad partiendo de un diagnóstico al menos preliminar o por qué no de un proyecto bien formulado por los miembros de la misma. Como resultado tendríamos una disminución de los costos en que incurrirían estas organizaciones si tuviesen que partir de cero.

Un tercer uso que puede dársele a las redes sociales es el de registro y divulgación de nuestras experiencias. La comunidad junto con el equipo de proyecto, puede registrar en video, audio, fotografías y documentos todos los pormenores del proyecto y luego publicarlos en portales como youtube, flickr, realizar un podcast o compartir documentos en portales como box, para que todas aquellas personas que en algún momento necesiten información, que les permita desarrollar sus proyectos, tenga acceso a ella.

En definitiva un conjunto de personas organizadas, preparadas para identificar sus necesidades y actuar en función de resolverlas, apoyándose en las redes sociales para obtener y dar a conocer información, podría revolucionar el cómo los Estados dan atención a los requerimientos de sus ciudadanos a través de proyectos de desarrollo.

Imaginémonos a las alcaldías y gobernaciones con grandes salas multimedia, como las usadas por las corporaciones privadas, para hacer seguimiento a los que sus clientes (los ciudadanos) expresan con respecto a sus problemas y poder formular proyectos para darles atención.

Imaginémonos además el gran poder que podría tener una comunidad o sociedad organizada y que además utilice las redes sociales para ejercer presión sobre las autoridades para que sus problemas sean resueltos. En mi opinión estamos presenciando solo el comienzo de lo que se puede hacer a través de la web 2.0, en estos ámbitos en particular, con seguridad me estoy quedando corto y siendo injusto con todos los usos que podemos darle a estas herramientas.

La formulación de proyectos sociales, la matriz de marco lógico (III)


Para culminar con nuestra serie sobre la matriz de marco lógico hablaremos de las columnas tres y cuatro correspondientes a las fuentes de verificación y los supuestos.

Las fuentes de verificación, la tercera columna de la matriz de marco lógico

Las fuentes de verificación son los medios de información que utilizaremos para calcular el valor de los indicadores que hemos diseñado y verificar si este se corresponde con las metas establecidas.

Estos medios de información pueden ser de varios tipos y el elegir uno u otro dependerá de la capacidad o recursos con los que contemos para poder cubrir sus costos. Entre algunas fuentes de verificación podemos nombrar:

Las visitas al sitio donde se desarrolla el proyecto

Entrevistas a los beneficiarios

Censos de población

Encuestas

Informes

Listas de asistencia

Fotografías

Registros de audio, etc.

La selección de los medios de verificación que utilizaremos obviamente dependerá también de los indicadores que hayamos construido. Para verificar por ejemplo nuestro indicador referente al 50% de las parcelas cultivables dedicadas a la producción de tomate, siguiendo con el ejemplo de los dos post anteriores, podríamos realizar visitas a las unidades agrícolas de la comunidad donde se está realizando el proyecto, tomar fotografías de los cultivos de tomate, realizar un censo de las parcelas, etc. Como dijimos inicialmente la elección de la fuente de verificación dependerá de la cantidad de dinero que tengamos disponible para poder pagarla.

La fuente de verificación que corresponde a las actividades del proyecto son los costos en que hemos incurrido desarrollando cada una de ellas.

Los supuestos, la cuarta columna de la matriz de marco lógico

En la columna dedicada a los supuestos se colocan todas aquellas situaciones, que escapan al control del equipo del proyecto, y que deben cumplirse para que la intervención pueda lograr cada uno de los objetivos planteados.

Entre estas situaciones podemos nombrar fenómenos naturales, disposición de los beneficiarios a utilizar los bienes y servicios provistos por el proyecto, cambios en la legislación, desempeño de las variables macro-económicas, etc.

Por ejemplo y siguiendo con nuestro proyecto de mejoramiento de la producción agrícola, un supuesto podría ser que la temporada de lluvias se presentara sin retrasos en el lugar donde estamos realizando la siembra de tomates o que los agricultores utilicen las nuevas técnicas aprendidas para realizar sus cultivos.

Evidentemente que estos supuestos se cumplan no dependen del equipo de proyectos, es imposible que este pueda garantizar que las lluvias se presenten oportunamente o que los agricultores utilicen las técnicas aprendidas durante el proyecto y abandonen aquellas que han venido usando durante generaciones.

La lógica vertical y horizontal de la matriz de marco lógico

La matriz de marco lógico se explica a través de la lógica vertical y horizontal:

La lógica vertical nos indica que dada unas condiciones previas, se libera un presupuesto con el cual se adquieren recursos que a su vez se utilizan para realizar ciertas actividades. Si estas actividades se realizan y además se cumplen los supuestos ubicados en la tercera fila de la matriz, se logran los objetivos específicos. Si se logran estos objetivos y además se cumplen los supuestos correspondientes a la segunda fila de la matriz se alcanzará el objetivo general. Y finalmente si se cumple con este último y con los supuestos de la primera fila de la matriz estaremos garantizando el logro del fin de la intervención.

La lógica horizontal por su parte nos explica que el cumplimiento de todas las actividades y objetivos del proyecto esta expresado por los indicadores y que ese indicador debe poder comprobarse a través de una fuente de verificación específica.

Con esto culminamos la serie de la matriz de marco lógico esperando haber aclarado algunas de las dudas que surgen cuando utilizamos esta metodología, si quieren ahondar más en el tema les dejo estos links para que los revisen.

http://preval.org/files/00423.pdf

www.eclac.org/publicaciones/xml/9/22239/manual42.pdf

Fuentes consultadas:

El Enfoque del Marco Lógico: 10 Casos Prácticos, Hugo Camacho, Luis Cámara, Rafael Cascante, Hector Sainz, Editado por la Fundación CIDEAL

Financiamiento y Administración de Proyectos de Desarrollo, Teodoro Etienne, Editado por Alfaomega.

La formulación de proyectos sociales, la matriz de marco lógico (II)


Siguiendo con nuestra serie sobre la matriz de marco lógico, en este post hablaremos de la segunda columna, la cual está destinada a los indicadores del proyecto.

En mi experiencia impartiendo talleres sobre formulación de proyectos sociales con la metodología de marco lógico, puedo decir que uno de los temas más controversiales y que generan una mayor cantidad de preguntas, es el referente a la formulación de los indicadores y como estos se diferencian de las metas. Así que creo que antes de entrar en la matriz sería interesante hablar un poco de este tema.

Debo advertir antes de comenzar, que la explicación que daré a continuación reflejará la manera en como yo entiendo y utilizo los indicadores, la cual puede diferir en muchos casos de lo que está presente en la literatura, pero, que espero les ayude a entender un poco más sobre estas herramientas de medición.

Los indicadores del proyecto
Los indicadores son herramientas que utilizamos a lo largo del proyecto para determinar si hemos cumplido o no con los objetivos que nos hemos planteado alcanzar en un momento determinado. Como bien lo refleja su nombre, los indicadores nos indican si vamos bien o no en la ejecución de las actividades que comprenden la intervención. Sin embargo, estos no nos dicen que estamos haciendo bien o mal, sólo son una especie de luz de alerta que se enciende en un momento determinado.

Ahora bien, para el enfoque de marco lógico, así como para la mayoría de las metodologías de formulación de proyectos, los indicadores deben construirse tomando en cuenta tres elementos fundamentales que son: la cantidad, los indicadores deben estar asociados a un número que nos permita medir, la calidad, debemos saber cuáles son las características que mediremos y el tiempo o cuándo realizaremos la medición.

Para ejemplificar la construcción de los indicadores en la metodología del marco lógico, supongamos que uno de nuestros objetivos específicos es incrementar la producción de tomate en un 30% en los próximos 6 meses en una población determinada. Y uno de los indicadores que utilizaremos para medir este logro será:

Utilización del 50% de las parcelas cultivables, en la población, en la siembra de tomate al tercer mes.

Este indicador cumple con nuestras características:

En principio nos especifica una cantidad que en este caso es 50%, en segundo lugar la calidad refiriéndose a las tierras cultivables destinadas a la siembra de un rubro en particular, en este caso el tomate y en tercer lugar al tiempo, el tercer mes, que es el momento en el que iremos a constatar si realmente se está cumpliendo con el plan.

La confusión comienza cuando le adjudicamos una cantidad al indicador, debido a que al hacer esto estamos fijando una meta, y entonces la pregunta habitual es:

¿Cuál es la diferencia entre los indicadores y las metas?

El enfoque de marco lógico engloba en la formulación del indicador, la meta. Es decir ese valor que debemos alcanzar en un momento determinado. Vamos a diseccionar nuestro ejemplo para verlo mejor:

El indicador podemos separarlo en los siguientes componentes:

La variable: el número o porcentaje de parcelas cultivables

La meta: 50%

El indicador: el valor que tomará la variable al tercer mes

Tenemos entonces lo siguiente, el equipo de proyectos ha especificado que para constatar el cumplimiento del objetivo específico antes mencionado, al tercer mes 50% de las tierras cultivables de la región deben estar dedicadas a la siembra del tomate.

Es decir, el equipo fijó una meta que debe alcanzarse al tercer mes para garantizar un resultado de orden superior. Ahora bien, al cumplirse el mes tres, el equipo de proyecto realiza un censo de las parcelas cultivables y se da cuenta que el porcentaje de tierras dedicadas a la siembra del tomate para ese momento es del 30%.

Este valor (30%) que toma la variable número de tierras cultivables en el tercer mes es nuestro indicador, que valga la redundancia nos indica que estamos por debajo de los previsto y tenemos ahora que comenzar a investigar basados en esta información, qué fue lo que afectó nuestro desempeño en el proyecto, para corregirlo y seguir adelante.

En conclusión tenemos entonces una variable que esperamos tome un valor en un momento determinado en el tiempo (meta) y el valor que efectivamente toma (indicador).

Salvado el punto continuemos con la matriz de marco lógico.

Los indicadores, la segunda columna de la matriz de marco lógico

En esta columna se colocan los indicadores que nos permitirán constatar si estamos cumpliendo o no con cada uno de los elementos de la primera columna o resumen narrativo de la intervención.

En la primera, segunda y tercera casilla de la columna de los indicadores, colocaremos aquellos que nos permitan determinar si hemos cumplido con el fin, el objetivo general y los objetivos específicos del proyectos. Estos se formularan como lo explicamos en el apartado anterior tomando en cuenta la cantidad, la calidad y el tiempo.

Por ejemplo, si seguimos con nuestro proyecto cuyo fin es incrementar el nivel de ingreso de los agricultores, su objetivo general incrementar la productividad de la agricultura en determinado sector, y uno de sus objetivos específicos proveer de un sistema de riego a las unidades agrícolas, un indicador para cada uno estos resultados esperados podría ser:

Al menos un 60% en el incremento del consumo de alimentos de los hogares de los agricultores, 3 años después de culminado el proyecto (indicador del fin)

Incremento en 40% del ingreso por venta en las cosechas de los productores agrícolas al culminar el proyecto (indicador del objetivo general)

Al menos 60% de las parcelas cultivables con sistema de riego a los 6 meses de comenzado el proyecto (indicador del objetivo específico)

En el caso de la cuarta casilla, donde se colocan los indicadores de las actividades, estos corresponden a los recursos utilizados en el proyecto, ya que a través de la ejecución de este podremos determinar si se ha cumplido o no con el plan de actividades.

De esta manera se conforma la segunda columna de la matriz de marco lógico, en el siguiente post hablaremos sobre las columnas restantes, medios de verificación y supuestos del proyecto.

La formulación de proyectos sociales, la matriz de marco lógico (I)


El exponente máximo de la fase de formulación de proyectos sociales, cuando se utiliza la metodología del marco lógico, es la conocida matriz de planificación o de marco lógico. Esta matriz es una herramienta gráfica que nos permite sistematizar toda la información relevante del proyecto, obtenida durante la fase previa de identificación o diagnóstico.

La matriz de marco lógico está formada por 4 columnas y 4 filas. En las columnas se presenta la información correspondiente a la jerarquía de los objetivos o todo aquello que esperamos alcanzar con el proyecto, los indicadores que nos permitirán constatar el logro de estos objetivos, los medios a través de los cuales levantaremos la información para asignarles valores a los indicadores y los supuesto o situaciones que deben ocurrir, y que se encuentran fuera del alcance del equipo de gestión, para que el proyecto pueda ser exitoso.

Por su parte las cuatro filas representan un orden cronológico que nos muestra que debe ocurrir en cuatro momentos específicos de la vida del proyecto, muy largo, largo, mediano y corto plazo, para que este sea capaz de cumplir con los objetivos previstos y satisfacer la necesidad que le dio origen.

La primera columna de la matriz de marco lógico, la lógica narrativa del proyecto

La primera columna de la matriz de marco lógico esta dividida en cuatro celdas o casillas, resultado de la intersección con las cuatro filas que conforman dicha matriz. En esta columna se coloca toda la información de lo que esperamos lograr con la ejecución del proyecto en orden cronológico, es decir que si la observamos de arriba hacia abajo encontraremos los objetivos del proyecto en el muy largo plazo, seguidos por los de largo, mediano y corto plazo.

Para entender mejor el por qué de este orden revisemos que va en cada una de las cuatro casillas en las que está dividida esta primera columna:

En la primera casilla o celda de la jerarquía de objetivos se coloca el fin del proyecto. Este es el objetivo a más largo plazo, cuyo logro puede evidenciarse entre 3 y 6 años luego de culminar la intervención. (Este período es el propuesto en la literatura, pero, el poder constatar que logramos el fin del proyecto podría llevarnos más tiempo).

Cuando alcanzamos el fin del proyecto estamos solucionando el problema o necesidad que le dio origen a la intervención. Y esto dependerá de la sostenibilidad del proyecto, es decir de su capacidad para seguir generando beneficios una vez este haya culminado.

En la segunda casilla se coloca el objetivo general del proyecto, que es el producto que esperamos obtener con el cierre de la intervención o lo que es lo mismo, en el largo plazo. Por lo general el título de nuestro proyecto deriva de este.

La metodología de marco lógico admite sólo un objetivo general por proyecto de manera tal que se facilite el proceso de evaluación de los resultados.

El logro del objetivo general escapa del control del equipo de proyecto, ya que estos solo son responsables de generar los bienes y servicios que serán utilizados para alcanzarlo. Si por ejemplo el objetivo general de la intervención es mejorar la capacidad productiva de las parcelas de los agricultores en alguna zona rural, los ejecutores del proyecto serán responsables de la construcción de sistemas de riego, ejecutar programas de formación en el uso de nuevas tecnologías, dotar a los agricultores con semillas de mejor calidad, etc. Pero, el objetivo general solo se lograra si los agricultores hacen uso de todos estos bienes y servicios generados por el proyecto.

En la tercera casilla se colocan los objetivos específicos, que son todas las obras, servicios, etc. que generará el proyecto a lo largo de la ejecución y que serán necesarios para el logro del objetivo general. Siguiendo el ejemplo anterior, los objetivos específicos serían la construcción del sistema de riego, la dotación de las semillas a los agricultores, el impartir la capacitación para que los agricultores mejoren sus técnicas, etc. Ubicándonos en el orden cronológico que venimos siguiendo, estos son los objetivos que deberíamos estar alcanzando en el mediano plazo.

Y por último en la cuarta casilla se colocan las actividades del proyecto. Todo el trabajo que debemos realizar durante la ejecución para alcanzar o lograr el cumplimiento de los objetivos específicos.

Resumiendo la conformación de la primera columna de la matriz con el ejemplo de los agricultores, tendríamos entonces:

Lógica Narrativa de la Intervención

Fin del proyecto: Mejorar los niveles de ingreso de los agricultores de determinada zona en los próximos seis años (Muy largo plazo).

Objetivo general del proyecto: Mejorar la capacidad de producción de las parcelas de los agricultores en los próximos dos años (Largo plazo).

Objetivos específicos: Construir un sistema de riego, capacitar a los agricultores en nuevas técnicas para la producción, dotar a los productores de semillas más productivas, etc. (Mediano plazo).

Actividades: Prepara el terreno para la construcción de una tubería para el sistema de riego, hacer un estudio de mercado, comprar las semillas que le serán dadas a los productores, ejecutar un taller de formación en técnicas para el cultivo, etc. (Corto plazo).

Como podemos observar, el orden en que presentamos la información en esta columnas de la matriz se explica de la siguiente forma:

Si revisamos la columna de arriba hacia abajo encontraremos en primer lugar que es lo que esperamos obtener en el futuro o la situación deseada que esperamos alcanzar con el proyecto, seguida de lo que esperamos lograr al finalizar la intervención y durante su ejecución.

Ahora si la observamos de abajo hacia arriba la columna nos permite tener un orden lógico de las actividades que tenemos que ir desarrollando y completando para poder alcanzar la casilla superior. Es decir si nos ubicamos en la casilla número cuatro esta nos mostrará todo el trabajo que debemos realizar para alcanzar los objetivos específicos colocados en la casilla número tres, a su vez esta nos muestra lo que debemos lograr para que el proyecto cumpla con su objetivo general, ubicado es la casilla número dos y finalmente el cumplir con este último nos llevará a contribuir con el logro del fin o situación deseada, en la que habremos satisfecho la necesidad.

La primera columna de la matriz de marco lógico nos presenta entonces la guía de las actividades, ordenadas cronológicamente, que debemos realizar para poder resolver el problema que dio origen a la intervención.

En un próximo post estaremos examinado las tres columnas restantes y explicando la lógica vertical y horizontal de la matriz.

Fuentes consultadas: Financiamento y Administración de Proyectos de Desarrollo por Teodoro F. Etienne. Editado en Enero de 2004 por Alfaomega.