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Mi mirada al XIII Congreso de Gerencia de Proyectos del PMI® Capítulo Venezuela




Imagen: Antonio Pérez 

Hace unas semanas realizamos el XIII Congreso de Gerencia de Proyectos del PMI® Capítulo Venezuela, evento con el que celebramos los 25 años del capítulo más antiguo de la región, los 50 años del PMI® Global y le dimos la bienvenida a “La Economía de Proyectos”. A diferencia de las cuatro ediciones anteriores, esta vez no estuve como ponente y mi rol, como voluntario del capítulo, fue moderar una de las salas en las que se presentaron, durante dos días, interesantes charlas que giraban en torno a la adaptabilidad en la gestión de proyectos.

La ponencia de apertura del congreso la realizó nuestro invitado internacional York Roessler, titulada “Trampas psicológicas en la gestión de proyectos y cómo evitarlas” en la que conversó sobre los sesgos cognitivos, como la disponibilidad, el costo hundido o la subestimación del riesgo que pueden afectar los procesos de toma de decisiones, de los seres humanos y, de quienes nos desempeñamos como líderes o gerentes de proyectos.

Como ya hemos comentado en este blog, en artículos relacionados al tema, es improbable poder controlar nuestra mente y evitar que los sesgos cognitivos se hagan presentes. Como bien menciona Daniel Kahneman en su libro Pensar rápido, pensar despacio, lo importante es que conozcamos estos sesgos y evaluemos cada decisión relevante que tomemos a luz de estos.

Una vez en la sala, en la que cumplí con mi rol de moderador, durante el primer día tuve la oportunidad de observar cuatro presentaciones: la primera titulada “Proyectos desmaterializados: el futuro es ahora” a cargo de Yolibel Pedraza, seguida por “La gestión de proyectos como eje de la transformación digital” por Franky Uzcátegui, “Principios de agilidad en proyectos multidimensionales y enlace con BIM” por Leonardo Mata y “La gestión de proyectos para la promoción del bienestar” por Alberto Lindner.

De este primer bloque de ponencias me quedé con el claro mensaje que nos dio Leonardo Mata reiterándonos, una vez más, que agilidad no es igual a scrum y que en los proyectos de construcción se puede ser ágil en algunas fases, pero, que los enfoques predictivos aún siguen estando vigentes. Por su parte, Alberto nos recordó que la gestión de proyectos tiene que ver más con las personas, y los cambios que podemos motorizar en sus vidas, que con los procesos.

Durante el segundo día fui testigo de las presentaciones de Sandra Rojo “Cómo mejorar la eficiencia y la eficacia en la gerencia de proyectos con BPM” Maritza Ávila “Gestión de Programas y Portafolios” Juan Garate “Riesgos de ataques cibernéticos a los sistemas SCADA” y Gerson Vera “El liderazgo del Project manager en la modalidad de teletrabajo”.

De esta segunda jornada destaco las complejidades, en lo que a seguridad se refiere, de la era digital, presentadas por Juan Garate en su ponencia. El avance de la tecnología nos pone ante el reto de salvaguardar nuestra privacidad y nuestros datos en un mundo interconectado y en el que si no tenemos conocimiento de los riesgos que enfrentamos, somos altamente vulnerables.

En su ponencia Gerson Vera conversó sobre las complejidades del liderazgo de proyectos cuando se trabaja con equipos a distancia, coordinar horarios, hacer un seguimiento efectivo y eficiente de las responsabilidades y sobre todo entender cuáles son los elementos motivadores de cada uno de los miembros para mantenerlos conectados con el objetivo, son algunos de los retos a los que se enfrenta el líder en la modalidad de teletrabajo.

Como lo mostraron la gran mayoría de las ponencias presentadas durante el congreso, este no pudo dejar de girar en torno al cambio tecnológico y cómo se espera que la profesión se transforme en la década que está por comenzar. Más agilidad, adaptabilidad, proyectos centrados cada vez más en agregar valor a los clientes, colaboración y formación de las nuevas generaciones de gerentes de proyectos parecen ser algunas de las características más relevantes de The Project Economy, una economía interesada en la gente y en que esta tenga las habilidades y capacidades para convertir sus ideas en realidades, a través de la gestión de proyectos.

¡Hasta el XIV Congreso…..seguirán pasando cosas buenas!  

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Bienvenida la “Economía de Proyectos”




El fin de semana el Project Management Institute nos sorprendió a todos, durante su Congreso Global Anual, con el cambio de su imagen gráfica. Tal vez el aspecto más visible de la intención, y todas las acciones, que el PMI® viene llevando adelante para convertirse en una organización capaz de adaptarse, como también deberá hacerlo la profesión, a una era de cambio constante y acelerado que muchos hemos definido con el nombre de digital.

Confieso que al ver la imagen por primera vez no me gustó, el apego a las letras azules y blancas características hizo que inicialmente me resistiera al cambio, pero, al entender lo que este último encerraba, su significado más allá de unos símbolos y colores, no pude sentirme más que representado. Y es que después de 50 años y ante un mundo signado por los entornos VUCA (volátiles, inciertos, complejos y ambiguo) o estamos dispuestos a ser flexibles y adaptarnos, tanto las organizaciones como los profesionales, o nos condenamos a la extinción.

Pienso además que este cambio nos compromete a todos los profesionales de la gestión de proyectos a asumir el rol de compartir en nuestros entornos no organizacionales el conocimiento y las experiencias que tenemos, para contribuir potenciando la “economía de proyectos” en la que como menciona el PMI® en su sitio web “las personas tengan las habilidades y capacidades que necesitan para convertir sus ideas en realidad”.

Y es que en lo particular soy un convencido de que el saber cómo gestionar proyectos, y tener competencias para hacerlo, nos lleva a ser más exitosos en nuestros empleos, como empresarios y en la vida en general, sin dejar de mencionar, lo potente que es para cualquier comunidad organizada tener la capacidad de identificar sus necesidades, diseñar y hasta ejecutar, por si solos o en conjunto con las instituciones del Estado y la empresa privada, las iniciativas para satisfacerlas y mejorar la vida de todos.

En esta nueva economía tendremos que poner aún más el énfasis en la “entrega de valor a nuestros stakeholders a través de la culminación exitosa de proyectos” y eso implica una lógica cada vez más orientada y cercana a las personas y la generación de impacto positivo en sus realidades.

¡Welcome to The Project Economy!

La imagen que acompaña el post es propiedad del Project Management Institute PMI






Gestión de proyectos: ¿El marco lógico vs. El marco de trabajo del PMI®?





¿Son la metodología del marco lógico y el marco de trabajo del PMI® maneras mutuamente excluyentes para gestionar proyectos? El marco lógico nos permite formular proyectos sociales, de forma participativa, incluyendo a los beneficiarios en los procesos de identificación de necesidades, de soluciones y en la elección de la mejor alternativa o proyecto que será llevado a cabo. 

De esta fase, conocida generalmente como diagnóstico social participativo, surgen las entradas con que se desarrolla la principal exponente de esta metodología, la archiconocida matriz de marco lógico. Este documento nos presenta de manera comprensible parte del plan del proyecto, comenzando por su finalidad, siguiendo con los objetivos generales y específicos y con las actividades principales, además comprende los indicadores de logro, las fuentes de verificación que se utilizarán para determinar si se han alcanzado las metas y los supuestos bajos los cuales será posible alcanzar la jerarquía de objetivos, en algunas versiones más sofisticadas he podido observar que se incluye un presupuesto. 

La matriz de marco lógico es una herramienta gráfica que nos permite conceptualizar y diseñar un proyecto y aporta para la ejecución y la evaluación del mismo, sin embargo, por si sola y en mi opinión no es suficiente para desarrollar con éxito las fases subsiguientes del ciclo de proyectos, la ejecución, el monitoreo y control y el cierre.

Es aquí donde entra el marco de trabajo del PMI® como complemento perfecto para la metodología del marco lógico. Vista desde el PMBoK® la MML podría considerarse como parte del Plan para la Dirección del Proyecto, en específico podríamos verla como el resultado del proceso de Definición del Alcance del Proyecto en el que describimos la iniciativa y sus productos, a partir de esta y de la descripción de requisitos, producto del diagnóstico social participativo, podríamos desarrollar la estructura desagregada de trabajo o EDT.

Para que el plan este completo debemos además agregar los imputs provenientes de los procesos de planificación de las áreas de conocimiento restantes. La MML y su EDT estarían acompañadas por un cronograma, un diagrama de precedencia, un presupuesto y un plan para la gestión del alcance, los costos, el cronograma, los recursos, la calidad, los interesados, los riesgos, las comunicaciones y las adquisiciones, integrando de esta manera toda la información necesaria para facilitar la ejecución de la iniciativa. 

Adicionalmente el PMBoK® nos propone los procesos o mejores prácticas que podemos implementar para hacer seguimiento y control durante la ejecución del proyecto, para detectar las posibles desviaciones en el trabajo y evitar que estas puedan impactar negativamente el tiempo, costo o calidad de la iniciativa, de igual manera nos indica cómo podemos cerrar el proyecto y hacer la transición de sus productos al cliente o usuario final y recoger las lecciones o aprendizajes.

Algunas personas con las que he conversado, y quienes utilizan el marco lógico para gestionar sus proyectos, tienen la falsa creencia de que la aplicación del marco de trabajo del PMI® implica cumplir al pie de la letra todo lo escrito en el PMBoK®, por el contrario todo este conocimiento es adaptable a la organización, su tamaño, recursos y grado de madurez con esta gestione sus proyectos. El solo pensar en tener que leer, y aprender, más de 600 páginas para luego aplicar este conocimiento en nuestras iniciativas no solo es atemorizante, sino, que además va en contra de nuestra cultura sesgada hacia la acción, sin embargo, el poder complementar una metodología tan útil y cercana a las personas, como lo es el marco lógico, con las mejores prácticas propuestas por el PMI® definitivamente nos ayudará a tener mejores resultados para la organización en términos de efectividad, eficiencia, sostenibilidad y sustentabilidad y, más importante aún, a incrementar la probabilidad de generar impacto positivo, transformado realmente la vida de los demás.

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Una mirada al 12avo Congreso de Gerencia de Proyectos del PMI® Capítulo Venezuela


Los días 20 y 21 de octubre se desarrolló en la ciudad de Caracas el 12avo Congreso de Gerencia de Proyectos del PMI® Capítulo Venezuela, en esta oportunidad no solo participé como ponente, además formé parte del equipo organizador y pude experimentar lo que significa un congreso puertas adentro.
Mis responsabilidades durante ese fin de semana me permitieron asistir a cuatro de las ponencias presentadas y a continuación comparto con ustedes lo que pude recoger de cada una de ellas.
La primera ponencia que tuve el gusto de presenciar fue la titulada Rayos x del portafolio de proyectos con design thinking presentada por Lourdes Medina quien nos habló sobre cómo a través del pensamiento de diseño podemos obtener una perspectiva distinta de nuestro portafolio de proyectos.
Lourdes nos comentó que los pasos de identificar, evaluar, seleccionar y optimizar, referidos a los procesos de definición y optimización de un portafolio de proyectos, y los problemas que puedan aparecer pueden abordarse de una manera sistémica, tal como lo haría un diseñador.
La adaptación del design thinking a la gerencia de portafolio requiere una homologación de los términos utilizados en este enfoque, que gira en torno al cliente y sus necesidades y expectativas. Lourdes nos propone 5 preguntas guía para la identificación, evaluación, elección y priorización de los proyectos de nuestro portafolio: ¿Qué necesitan y cómo se sienten? ¿Qué existe hoy? ¿Y si lo cambio por? ¿Qué tiene alto impacto? ¿Qué nos funciona? Relacionadas con las cinco etapas del proceso de pensamiento de diseño, “empatizar”, definir, idear, desarrollar un prototipo y evaluar.
De esta manera se desarrolla un proceso iterativo en el que el design thinking nos permite evaluar los componentes del portafolio, entendiendo el problema, interpretando los resultados y generando ideas, seleccionar sus componentes y optimizarlo creando prototipos, evaluando y aprendiendo.
Luego estuve en la ponencia de Leonardo Mata titulada “Gerencia de proyectos BIM, aplicando técnicas de conexión global y alta tecnología” y no pude dejar de sorprenderme por cómo la tecnología ha ido avanzando en los entornos laborales y en particular en el sector construcción.
BIM, Building Information Modeling, es una metodología de trabajo que nos permite, mediante un modelo virtual que desarrolla una base de datos, gestionar el tiempo (4D), los costos (5D), la sostenibilidad (6D) y el mantenimiento (7D) de un proyecto de construcción. BIM se aplica durante todas las fases del ciclo de vida del proyectos. Durante la presentación pudimos ver como a través de un software especializado se hace seguimiento, en tiempo real, al avance de edificaciones, lo que nos da la posibilidad de contar con información para minimizar retrasos en el cronograma y pérdidas de recursos.
La tecnología va transformando, y seguirá haciéndolo, la manera en que gerenciamos proyectos y trabajamos. Durante esta presentación también pude observar como drones e impresoras 3D ganan terreno en el sector de la construcción, representando un gran reto para los sistemas educativos, que deben adaptarse rápidamente para que quienes se están formando y ofrecerán su trabajo en el futuro, cuenten con el conocimiento y las habilidades que les permitan ser competitivos y no quedarse sin empleos.
La tercera ponencia que pude disfrutar fue la presentada por Roselín Méndez titulada “Gestión de cambio para la transformación digital” la autora nos habló de los tres pilares de la transformación digital en las organizaciones, la visión compartida e inspiradora, la estrategia o acción planificada y la cultura o comportamiento de quienes conforman la organización.
La cultura digital, según la autora, se caracteriza por ser incluyente, participativa, transformadora, colaborativa, adaptable, innovadora y digital. Para que las organizaciones puedan mantenerse siendo competitivas en este entorno disruptivo, es necesario que promuevan la innovación y eso solo es posible en ambientes donde el error no sea penalizado y no exista miedo a fracasar. Adicionalmente, Roselín nos comentó que para que la transformación digital se lleve a cabo de manera exitosa los habilitadores de la organización, recursos humanos, procesos y tecnología, deben estar alineados con el cambio.
Finalmente estuve en la ponencia de mi amigo Rodolfo Suarez sobre “Management 3.0, técnicas innovadoras de gestión de equipos y empresa para el gerente del S. XXI”. Rodolfo nos mostró estrategias que nos permiten entender mejor a las organizaciones y a sus equipos, además de incentivar el desarrollo y el compromiso de nuestros colaboradores para que alcancen su máximo potencial y se sientan más satisfechos y felices. Durante la ponencia se repartieron kudos para la junta directiva del PMI®, los voluntarios, ponentes, el equipo de trabajo de Rodolfo y para su familia.
El congreso fue un éxito, con la participación de cerca de 500 personas que se congregaron todo ese fin de semana en torno a la profesión del presente y el futuro para compartir conocimiento y experiencia y hablar de una Venezuela distinta, a la que comúnmente se hace referencia, desde la gestión de proyectos. En el capítulo ya comenzamos a pensar en la 13ava edición el próximo año en la que además estaremos celebrando sus 25 años.
Seguirán pasando cosas buenas alrededor del PMI® Capítulo Venezuela

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Mi mirada del XI Congreso de Gerencia de Proyectos del PMI Capítulo Venezuela


 
El pasado sábado 25 de noviembre se celebró en la ciudad de Caracas el XI Congreso de Gerencia de Proyectos organizado por el Capítulo Venezuela del PMI. Bajo el eslogan “Desarrollando competencias para promover el alto rendimiento” se dieron cita en la Universidad Metropolitana poco más de 400 profesionales para participar en 17 charlas, intercambiar experiencias y conversar sobre esta pasión que es la gestión de proyectos.
En lo particular, creo que es importante resaltar que en un país que atraviesa la peor crisis de su historia aún se puedan organizar y desarrollar eventos de esta magnitud y calidad, que además nos brindan la oportunidad de identificar oportunidades y compartir ideas para aportar en la construcción del país que queremos.
Tuve la oportunidad de asistir 5 de las ponencias. Para abrir la jornada Lourdes Medina nos contó, entre otras cosas, que los dominios de la gobernabilidad de proyectos, desde el enfoque organizacional, son la alineación con la estrategia, los riesgos, el desempeño y la comunicación. Seguidamente Jesús Rondón nos habló del mindfulness como herramienta para el manejo de las emociones durante la gestión de proyectos.
Franky Uzcátegui conversó sobre la transformación digital y la gestión del conocimiento, de esta ponencia rescato que dicha transformación no consiste en el uso de herramientas tecnológicas dentro de la organización, sino que estas sean parte integral de la estrategia y del hacer organizacional. Seguidamente participé en la interesante charla de Reny Quintero sobre inteligencia de negocios (BI) y como esta podría permitirnos la simplificación de procesos y de documentación durante la gestión de proyectos, adiós al papel y las múltiples versiones actualizadas de documentos. Yolibel Pedraza, en su ponencia Claves para el desarrollo nacional a través de la gerencia de proyectos, sostuvo que el gerente de proyectos es un agente de cambio y que la gerencia de proyectos puede transformar una nación en crisis en un territorio de oportunidades, haciendo énfasis en la necesidad de comunicarnos y construir acuerdos para este fin.
Para finalizar la tarde Lourdes Medina, Marcos Rojas, Reny Quintero y Nicolás Escobar conversaron en el foro, moderado por Eibor Lucena, La gerencia de proyectos, gestión tradicional, ágil e híbrida, del que la gran conclusión fue que los enfoques pueden integrarse perfectamente y que la gerencia de proyectos cuenta con la posibilidad de adoptar aquel que se adapte mejor a la iniciativa a ser llevada a cabo.
A lo largo de los tres congresos en los que he participado he notado como cada vez más se habla en la disciplina de su rol estratégico, el gerente de proyectos, e incluso el equipo, debe conocer cómo la iniciativa en la que participan aporta en la visión estratégica de la organización. También en las ponencias cada vez se habla más sobre las personas que sobre los procesos, el cliente, el equipo, el sponsor y el resto de los stakeholders se han convertido en los protagonistas al ir entendiendo que la gestión exitosa de proyectos depende en gran medida de las conversaciones y relaciones que establezcamos con estos. El debate, estéril en mi opinión, que buscaba resaltar la superioridad de alguno de los enfoques de la gestión de proyectos, agilidad vs. tradicional, ha ido dando paso al acuerdo sobre el poder integrador, que nos permite como gerentes y líderes de proyecto elegir el marco de trabajo que nos guiará, al final del día, a cumplir con nuestro verdadero rol, el de gestionar la creación de bienes y servicios que transformen la realidad de aquellos para quienes fueron creados.
En definitiva, el XI Congreso de Gerencia de Proyectos fue, como siempre, una gran experiencia llena de aprendizaje, sobre mi ponencia Conversar para liderar/Liderar para conversar les contaré en el siguiente post…..Pasan cosas buenas cuando te involucras con el PMI.
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Conversando con los stakeholders….


Durante el fin de semana participé como ponente en el 9no Congreso de Gerencia de Proyectos organizado, y muy bien, por el PMI Capítulo Venezuela. Mi ponencia se tituló “Conversando con los stakeholders: cómo formular proyectos desde la demanda”, una invitación a acercarnos a los interesados del proyecto para preguntarles e indagar sobre sus necesidades, requerimientos y expectativas con respecto a la iniciativa.

Me gusta utilizar la palabra conversar como analogía para el levantamiento de los requerimientos del proyecto, al final del día, e indiferentemente del método que utilicemos, levantar los requerimientos no es más que escuchar lo que los interesados tienen que decir y traducirlo, tomando en cuenta nuestros recursos, en las características del bien o servicio que vamos a producir.

Para llevar a adelante esta conversación, el PMI en el Business Analysis for Practitioner nos da un conjunto de recomendaciones, indicándonos el trabajo que debemos hacer para lograr un buen resultado:

Planificar la conversación: este primer paso consiste en determinar cuál es la información que queremos conocer, con quién debemos conversar para obtenerla, cuál será la metodología que utilizaremos para conversar y finalmente la secuencia en que las conversaciones se llevarán a cabo. Esta información puede organizarse como lo muestra la tabla a continuación, tomada del Business Analysis for Practitioner:


Preparar la conversación: en segunda instancia debemos determinar el objetivo de cada una de las conversaciones que sostendremos, quiénes participarán en ellas y cuáles serán la preguntas clave que haremos a los interesados.

Esta información, al igual que la referente a la planificación, se puede organizar utilizando un cuadro como el que se presenta a continuación:


Realizar la conversación: en tercer lugar conversemos, introduzcamos la conversación, hagamos las preguntas clave, cerremos la conversación y consolidemos y contrastemos la información que hemos obtenido con los participantes.

Como cuarto y quinto paso se documenta la conversación y se complementa con datos. A continuación se analizan los requerimientos de los interesados.

La importancia de que conversemos con los stakeholders radica en que evitemos caer en la tentación humana de suponer, tomando en cuenta que somos afectados por una cantidad de sesgos cognitivos, de los que he mencionado algunos en artículos anteriores, llevándonos a formular proyectos que atiendan a nuestra percepción sobre las necesidades, pero, no a las necesidades reales.

Al finalizar la ponencia me preguntaron ¿hasta qué punto se debe conversar? A lo que respondí que la conversación es importante, pero, no debe convertirse en un proceso sin fin, debemos establecer un lapso lo suficientemente largo para obtener la información que requerimos, pero, además lo suficientemente corto para poder tomar decisiones pertinentemente.

Otro participante me consultó sobre la estrategia para atender a las solicitudes de los stakeholders, que pueden ser muchas. Durante el levantamiento de los requerimientos nuestro objetivo principal es escuchar, sin embargo, si tenemos que responder a alguna solicitud debemos, como en toda la comunicación que mantengamos con los interesados, ser claros y honestos con nuestras capacidades de respuesta. No ofrezcamos cosas que sabemos que no podremos cumplir, porque terminaremos defraudando a algún actor y sumando un oponente al proyecto.

Finalmente comentamos las dificultades de conversar con los stakeholders y estuvimos de acuerdo en que a pesar de no ser una tarea sencilla, tenemos que abordarla. Para esto debemos ser empáticos, tratar de ponernos en los zapatos de los actores y ver, o imaginar, cómo ellos perciben las situaciones y al proyecto ¡menuda tarea!

En un próximo post les comento sobre las otras ponencias, muy buenas por cierto, a las que tuve el gusto de asistir, por ahora los invito nuevamente a formular proyectos desde la demanda.

Fuente consultada: PMI. (2015). Business Analysis for Practitioner. A Practice Guide.


¿Preparándose para el PMP?


La gestión profesional de proyectos es vital para el logro de resultados óptimos en el desarrollo de estos esfuerzos. Trabajar detalladamente en la planificación, ejecución y control de todas y cada una de las actividades que debemos llevar adelante para lograr los objetivos propuestos, minimizando los riesgos que se nos puedan presentar en el camino, es la única manera de ser exitosos en esta disciplina.

Existen varias propuestas metodológicas que buscan guiar nuestro tránsito por el ciclo de vida del proyecto. Una de ellas, tal vez la más conocida, es la presentada por el Project Management Institute PMI. Esta organización se dedica a la creación de conocimiento y a sugerir periódicamente y basados en sus investigaciones, las que ellos consideran las “mejores prácticas” en la gestión de proyectos.

Existe además un conjunto de certificaciones con las que el PMI busca avalar la profesionalización en la gerencia de proyectos, una de ellas es el PMP o Project Management Professional. Para obtener esta certificación se necesita prepararse y presentar una prueba en línea, que busca garantizar que el postulante domine lo referente a todas las áreas del conocimiento.

Una vez tomada la decisión de certificarmos como PMP o CAPM es importante, además de estudiar bastante, contar con una herramienta que nos permita poner a prueba nuestro conocimiento, preparándonos para el examen del PMI. El preparador PMP es un simulador que puede convertirse en una extraoridaria ayuda en el cumplimiento del objetivo de la certificación, con sus 3.000 preguntas en idioma español, actualizadas con la 5ta edición del PMBOK.

Les dejo el banner del simulador por si están interesados en obtener más información o adquirir el producto. Espero les sea de utilidad.



Manejo del tiempo del proyecto, cómo garantizar que los productos estén listos en el momento justo


La gestión del tiempo en los proyectos es uno de los pilares fundamentales dentro del manejo de este tipo de esfuerzos, ya que de nuestro buen desempeño en esta área del conocimiento dependerá que el proyecto finalice en el momento esperado.

Según la Guía de los Fundamentos de la Dirección de Proyectos o PMBOK, por sus siglas en inglés, para manejar el tiempo del proyecto, garantizando las buenas prácticas, es necesario que desarrollemos un conjunto de procesos. Veamos cuáles son y en que consiste cada uno de ellos.

Los procesos para gestionar el tiempo

El PMBOK nos habla de seis procesos, cuyo desarrollo nos permitirá no tardarnos un día más de lo previsto y cumplir con nuestro cronograma. Estos procesos son:

1.- La definición de las actividades: consiste en identificar y documentar todas aquellas actividades que debemos realizar para lograr alcanzar los objetivos previstos por el proyecto. Para este proceso utilizamos lo que se conoce como la estructura desagregada de trabajo o EDT, que es la descripción de todo el trabajo necesario que debe realizarse durante el desarrollo del proyecto.

De la EDT tomamos los productos entregables presentes en su nivel más bajo o paquetes de trabajo, estos últimos se descomponen en las actividades del cronograma, que son las que vamos a utilizar para estimar, establecer el cronograma, ejecutarlo y controlarlo.

Con esta información estructuramos un listado descriptivo de las actividades que estarán contenidas en el cronograma.

Para hacer más clara esta explicación recurramos a un ejemplo sencillo:

Supongamos que nuestro proyecto consiste en preparar una torta o pastel y la EDT resumida es la siguiente:

a.- Preparación de la mezcla

a.1.- Batir los huevos
a.2.- Añadir la harina
a.3.- Añadir el azúcar
a.4.- Mezclar los ingredientes

b.- Vaciar el pastel

b.1.- Preparar el embase
b.2.- Vaciar la mezcla en el embase

c.- Hornear el pastel

c.1.- Colocar el embase en el horno
c.2.- Monitorear el pastel

Y así sucesivamente hasta completar todo el trabajo necesario para poder realizar un pastel, por supuesto debo disculparme con aquellas personas que tienen experiencia en este tipo de trabajo por la inexactitud de la información, pero, el ejemplo es solo para ilustrar como manejar las actividades y construir el cronograma.

Una vez que tenemos nuestra EDT, identificamos las actividades o paquetes de trabajo, realizamos una lista y las caracterizamos:

a.1.- Batir los huevos: colocar los huevos en un embase y batirlos

a.2.- Añadir la harina: añadir un kilo de harina a los huevos batidos

a.3.- Añadir el azúcar: agregar azúcar a la mezcla

a.4.- Mezclar los ingredientes: mezclar los ingredientes hasta que se homogeneicen

b.1.- Preparar el embase: colocar mantequilla en el embase donde se vaciara la mezcla del pastel

b.2.- Vaciar la mezcla en el embase: vaciar la mezcla de manera uniforme en el embase

c.1.- Colocar el embase en el horno: colocar el embase en horno pre - calentado

c.2.- Monitorear el pastel: hacer seguimiento a la cocción del pastel

Esta lista es el entregable más importante de este proceso y en ella figuran todas las actividades del cronograma que deben realizarse durante el proyecto y una descripción detallada de cada una de ellas, de manera tal que cada uno de los miembros del equipo pueda conocer cuál es el trabajo que debe realizar para la completación de cada una.

Una vez culminado este proceso, avanzamos al siguiente paso:

2.- Establecer la secuencia de las actividades: este proceso consiste en ordenar todas las actividades según estas deban ser realizadas. Siguiendo con nuestro ejemplo: para vaciar el pastel es necesario que antes realicemos la mezcla.

De esta manera obtenemos el orden cronológico de todas las actividades y podremos saber cuál realizar primero y cuál después. Además, identificaremos las relaciones de dependencia, es decir que conoceremos aquellas actividades que tendremos que completar necesariamente para poder iniciar la siguiente.

3.- Estimación de los recursos de las actividades: este proceso consiste en determinar cuáles son los recursos (humanos y materiales) que utilizaremos para realizar cada una de las actividades, qué cantidad de ellos necesitaremos y en qué momento estarán a nuestra disposición para ser usados.

Tomemos como ejemplo la actividad a.1.- que consiste en batir los huevos con que prepararemos nuestro pastel, los recursos que necesitaremos serán: 12 huevos, un embase, una persona que haga el trabajo y una batidora.

De esta manera vamos estimando, actividad por actividad, cuáles son los recursos que necesitaremos y en qué cantidades, obteniendo como resultado un listado, en el que se especifique con detalle todos los insumos requeridos.

4.- Estimación de la duración de las actividades: consiste en determinar cuánto tiempo ocuparemos realizando cada una de las actividades del proyecto. Por lo general para determinar este tiempo se recurre a lo que se conoce como “la opinión de expertos”. Es decir, se le pregunta a aquellas personas que tienen experiencia realizando actividades similares cuánto tiempo dura en promedio su completación.

Supongamos que en nuestro caso le consultamos a un maestro pastelero cuánto tiempo debemos tardar realizando la actividad a.1 y este nos responde que en promedio unos 30 minutos.

Al final del proceso conoceremos la duración aproximada de cada una de las actividades, es decir el número de días, horas, etc. de trabajo que tendremos que invertir en cada una de ellas.

5.- Desarrollo del cronograma: Una vez que hemos definido cuales son las actividades, las hemos caracterizado, estimado los recursos y sus duraciones procedemos entonces a desarrollar el cronograma. Este proceso consiste en determinar las fechas de inicio y fin de cada actividad.

Para realizar el cronograma debemos revisar y ajustar las estimaciones que hemos hecho sobre la duración y los recursos que utilizaremos, de manera tal que podamos construir una línea base con la cual poder medir el avance del proyecto.

Como resultado obtendremos una fecha estimada para el comienzo y finalización de cada actividad del cronograma.

El cronograma puede presentarse en distintas formas:

- Diagrama de red

- Diagrama de barras

- Diagrama de hitos

6.- Control del cronograma: este proceso comprende varios elementos, en principio determinar el estado actual del cronograma, influir sobre los factores que crean cambios en él, determinar que el cronograma ha cambiado y gestionar los cambios a medida que van sucediendo.

En resumen, para realizar el cronograma del proyecto y poder controlar el tiempo debemos:

- Definir las actividades del proyecto

- Caracterizar o describir cada una de las actividades del proyecto

- Estimar qué recursos y en qué cantidades y disponibilidad necesitamos para realizar cada una de las actividades

- Estimar la duración de cada actividad

- Construir el cronograma o asignar una fecha de inicio y fin para cada actividad

- Y por último hacer seguimiento y control para garantizar el cumplimiento del cronograma y dar respuesta a los cambios que puedan presentarse en el camino

El manejo del tiempo y la construcción del cronograma, como la gran mayoría de los procesos dentro de los proyectos, son dinámicos, es decir que a medida que vamos avanzando en la ejecución podemos ir ajustándolos de acuerdo a los acontecimientos que se nos presenten.

Para ahondar más en el tema les recomiendo revisar el Project Management Body of Knowledge o PMBOK, editado por el PMI, en donde encontrarán de manera detallada todos los procesos y mejores prácticas que podemos utilizar para la gestión exitosa de proyectos.

Fuente consultada: Project Management Body of Knowledge PMBOK, editado por el Project Management Institute PMI, año 2.004