domingo, 19 de abril de 2015

La cartera de proyectos sociales: 6 criterios para elegir y priorizar proyectos



El manejo de la cartera de proyectos implica entre otras cosas el arte de elegir entre un conjunto de alternativas, aquellas a las que le asignaremos recursos escasos, con la finalidad de maximizarlos y de avanzar un paso más hacia la visión estratégica de la organización.

Todos los individuos y las organizaciones nos enfrentamos al dilema de la elección, viéndonos obligados a evaluar concienzudamente cada una de nuestras decisiones, para no malgastar los pocos recursos con los que contamos, asumiendo además el costo de oportunidad de la alternativa que dejamos de lado.

Cuando hablamos del manejo de una cartera de proyectos de inversión, una vez que se han elegido las iniciativas, validando su alineación con la estrategia de la organización que los desarrollará, se cuenta con un conjunto de indicadores, como los financieros y de mercado, que permiten establecer un orden o jerarquía para la ejecución.

Pero si hablamos de proyectos de desarrollo, la gestión de la cartera se hace más compleja, tomando en cuenta las particularidades de estas iniciativas y el esfuerzo que implica evaluarlas. Este problema se agrava si tomamos en cuenta que la mayoría de las organizaciones que desarrollan proyectos sociales son sin fines de lucro, asociaciones civiles u ong’s, que por lo general no cuentan con los recursos suficientes para sostener una estructura encargada de seleccionar y evaluar los proyectos, en función de garantizar la sostenibilidad a lo largo del tiempo.

Revisando el libro Formulación y Gestión de Microproyectos de Desarrollo, escrito por Irene Horejs, encontré un conjunto de recomendaciones útiles a la hora de gestionar una cartera de proyectos sociales, en lo referente a la elección y jerarquización de las alternativas, más aun si no contamos con una gran cantidad de recursos:

1.- ¿Cuál es el aporte del proyecto a la estrategia global de desarrollo?

Todo proyecto social está circunscrito a una estrategia de desarrollo, por ejemplo promover el emprendimiento, el empoderamiento de la mujer, mejorar la productividad agrícola, incrementar la participación política, etc., en este sentido debemos elegir proyectos y organizar nuestra cartera dándole prioridad a aquellas iniciativas que aporten más al tránsito entre la situación diagnosticada o actual y la situación deseada.

2.- ¿Es urgente desarrollar el proyecto?

Tomar en cuenta cuán importante puede ser para determina comunidad la provisión de un bien o servicio social, es otro de los criterios que debemos contemplar a la hora de gestionar nuestra cartera de proyectos. Supongamos por ejemplo, que debemos establecer prioridades entre desarrollar una campaña de vacunación de niños en situación de riesgo y un taller de capacitación para el manejo de residuos, queda claro que, aunque ambos proyectos son importantes para la salud de la comunidad, el primero es urgente, al depender de él la vida de personas, por lo que debe encabezar el orden de ejecución.

3.- ¿Se pueden lograr los resultados esperados con un menor esfuerzo?

Parafraseando al economista Dani Rodrik debemos elegir darle prioridad a aquellos proyectos que nos permitan “convertir centavos de inversión en pesos de resultados”. Dado que contamos con recursos escasos debemos hacer un uso eficiente de estos, garantizando el mejor resultado posible.

Aquellos proyectos cuya inversión sea superada ampliamente por los resultados esperados, definitivamente deberán ocupar los primeros lugares en nuestro orden de prioridades.

4.- ¿Podemos atraer voluntades con el proyecto?

Como hemos comentado con anterioridad el éxito de un proyecto de desarrollo depende en gran medida de la participación activa de los actores involucrados y en particular de los beneficiarios directos. La capacidad que tenga el proyecto para sumar voluntades es un factor importante a la hora de gestionar nuestra cartera y establecer prioridades.

Si sabemos de antemano que por razones, que pueden ser culturales, religiosas, políticas o de cualquier otra índole, el proyecto no será capaz de incorporar a los actores, este debe ser descartado, ya que nos será imposible lograr los objetivos y malgastaremos los recursos.

5.- ¿Ejecutar el proyecto nos ayuda a resolver otros problemas?

Debemos dar prioridad en nuestra cartera de proyectos a aquellas iniciativas que generen externalidades positivas y contribuyan en la solución de otras problemáticas.

6.- ¿Existen entidades interesadas en financiar el proyecto?

Finalmente, para seleccionar y organizar los proyectos de nuestra cartera debemos tener en cuenta las facilidades y posibilidades de financiamiento.

En este sentido debemos elegir iniciativas que se correspondan con la óptica de los financistas disponibles.

Adicionalmente a estos criterios las organizaciones sin fines de lucro también deben asegurarse de que los proyectos que conformen su cartera y el orden o jerarquía de esta, esté en función de sus lineamientos estratégicos y  contribuya con el logro de su visión a largo plazo