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La IA en la gerencia de proyectos y el riesgo de ser (Auto) desplazado

El mundo de la gerencia de proyectos no es inmune a las tendencias, hasta hace muy poco la agilidad era la moda, muchas conversaciones, artículos, cursos y hasta agrias discusiones se generaron sobre el tema. Pero recientemente, los titulares se los lleva la estrella del momento, la inteligencia artificial, y sus usos, actuales y futuros, en la profesión. 

En lo personal trato de ser cauteloso con estos movimientos que tienden a generar una especie de euforia colectiva excesivamente optimista, liderada por expertos, reales y no tanto, que promueven las infinitas bondades y minimizan los riesgos del trend dominante. Aunque los beneficios, así como la transformación, que la IA ha traído y seguirá trayendo a la profesión son innegables, pienso que es importante que también hablemos del lado menos brillante. Y no les hablo de esa imagen cinematográfica en la que las máquinas nos sustituyen y esclavizan a la fuerza, sino del escenario donde dócilmente le cedemos el terreno a la Inteligencia Artificial, incluso en aquellas tareas que deberíamos reservarnos, con una confianza ciega en sus resultados, dejándole los análisis, la guía en los procesos de toma de decisiones, etc., bajo la premisa de que un chat lo puede hacer mejor que nosotros. 

 

Sin ánimo de extraer conclusiones generales de lo particular, déjenme contarles sobre un pequeño experimento que he venido haciendo en mis cursos de postgrado. Ante la evidencia de que los estudiantes estaban utilizando la IA para cumplir con las asignaciones, les pedí que realizaran algunas tareas, por ejemplo, definir y secuenciar las actividades de un proyecto con el que trabajamos en clase utilizando alguna de las herramientas disponibles, ¿los resultados? En gran medida, respuestas que no pasan por revisión ni ajuste alguno por parte del alumno, actividades que se supone debemos hacer al obtener el output que nos ofrece la IA. 

 

Estoy convencido de lo determinantes que son los incentivos que recibimos para moldear nuestra conducta y me pregunto: si al contar con herramientas capaces de absorber una gran cantidad del esfuerzo que realizamos, no nos veremos tentados a delegarle cada vez más, hasta el punto de dejar de pensar por nuestra cuenta. Si Dejamos entrar a la Inteligencia Artificial, sin límites, en nuestro hacer como gerentes de proyectos, es posible que esta no nos sustituya por voluntad propia, que seamos nosotros los que le dejemos el campo libre. 

 

(El borrador de este artículo fue escrito a mano y luego transcrito y editado en un ordenados por una inteligencia humana)

 

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¿Será humano el gerente de proyectos del futuro?


 
Mi intensión en este artículo no es responder a esta pregunta, aunque soy economista de profesión el arte de la futurología no es mi fuerte, por el contrario lo que pretendo es que este cuestionamiento sirva para promover la reflexión entre quienes leen el blog. Para dejar sus respuestas y pronósticos siéntanse libres de utilizar la sección de comentarios.
Hace pocos días leí un interesantísimo artículo, escrito por mi estimado amigo y abogado René Molina Galicia titulado “La adaptación o extinción de una especie: jueces y abogados” en el que analiza los roles de los jueces y abogados y su posible evolución, sustitución o extinción por el encuentro entre la neurociencia y la inteligencia artificial. El autor se plantea la hipótesis de que la inteligencia artificial sea capaz, en el campo del derecho, de impartir justicia o resolver conflictos de manera más eficaz, rápida, objetiva, imparcial e independiente de lo que lo hemos venido haciendo los seres humanos hasta la fecha. Y es que las máquinas que aprenden, para usar un término coloquial, se acercan a la definición de racionalidad incluso al punto de que existe la posibilidad, de acuerdo a los datos con que son alimentadas, de que sean capaces de evitar ser afectadas por los sesgos cognitivos que a nosotros, los humanos, nos pueden llevar a cometer errores a la hora de decidir.
Entrando en el campo de la gerencia de proyectos podemos hacer el ejercicio de preguntarnos y responder como seres humanos (con toda honestidad) y colocándonos en el papel de la IA que haríamos:
Ante un proyecto que sabemos que va a fracasar ¿lo cerramos o seguimos invirtiendo en él porque los tiempos mejorarán?
Ante la elección de los miembros de nuestro equipo ¿elegimos a los más capaces o aquellas personas con las que nos llevamos mejor y tenemos ideas y maneras de pensar afines o que se parecen más a nosotros en la manera de vestir, los sitios que frecuentas, etc?
Ante la toma de una decisión ¿nos dejamos llevar por una corazonada o buscamos datos que nos permitan informarnos antes de actuar?
Ante la adversidad ¿seguimos con nuestro plan o cambiamos el curso de acción por otro que pudiese ser más efectivo?
Ante la toma de responsabilidad por el error ¿la asumimos o evitamos hacerlo pensando en las repercusiones que esto tendrá en nuestra reputación?
Y así sucesivamente....
Es irónico que nuestro sistema 1, al que en buena medida debemos el haber sobrevivido como especie, termine convirtiéndose en una desventaja en la era de la cuarta revolución industrial. ¿Cabe entonces imaginarse, sin ánimos de caer en el cliché de las películas de ciencia ficción, un mundo sin gerentes de proyectos humano?
A pesar de lo antes expuesto, considero que seguimos teniendo una ventaja en una profesión donde los resultados dependen de la capacidad que tengamos para relacionarnos y coordinar acciones con los otros (cliente, equipo, usuarios y demás stakeholders) para lograr objetivos, lo que el psicólogo Daniel Goleman define como inteligencia emocional, la capacidad de conocernos, colocarnos en los zapatos de los otros y pensar de manera sistémica, elementos que son fundamentales para liderar.
¿Podrán las máquinas emularnos también en esta dimensión? Lo que sí es un hecho es que el avance tecnológico ha transformado y seguirá transformando, como lo ha hecho con el resto de las profesiones, a la gerencia de proyectos ¿nos adaptaremos a esta transformación o terminaremos sufriendo el destino de los dinosaurios?
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