Mostrando entradas con la etiqueta por qué fallan los proyectos. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta por qué fallan los proyectos. Mostrar todas las entradas

14 razones por las que fallan los proyectos (parte 2)

Siguiendo con el artículo anterior y con mi propósito de este año de publicar con mayor frecuencia, aquí van 4 razones más por las que en mi opinión fallan los proyectos:

 

6.- La brecha entre la estrategia organizacional y los proyectos: con frecuencia he sido testigo del divorcio que muchas veces encontramos entre el plan “estratégico” de una organización y los proyectos que se están ejecutando. Nos tomamos unos días para viajar con el equipo, definir nuestro propósito como empresa, la visión que queremos alcanzar, los valores, hacemos un análisis DOFA y luego regresamos a la oficina a seguir en lo que estábamos. 

 

Los proyectos son los vehículos a través de los cuales transformamos la estrategia en acción, cada iniciativa en la que invertimos recursos debe estar alineada y aportar al logro de los objetivos a largo plazo de la organización, en caso contrario nuestros lineamentos no serán más que declaraciones sin ningún tipo de sentido. 

 

7.- No contar con mecanismos para la priorización:  las organizaciones se enfrentan al dilema de la elección con recursos escasos, lo que las obliga a discriminar en qué utilizarán dichos recursos. En el caso de los proyectos debe definirse cuáles y en qué orden serán ejecutados, en función de que la inversión realizada genere el mayor valor posible para los involucrados. 

 

Por esta razón, las organizaciones deben contar con estructuras, mecanismos, procesos y/o criterios que les permitan elegir, de todas las propuestas posibles, aquellos proyectos que maximicen la inversión hecha, sean factibles, aporten de manera sustancial al logro de los objetivos estratégicos y satisfagan las necesidades y expectativas de los diferentes interesados. 

 

8.- La inexistente gestión del cambio: todo proyecto que realizamos en las organizaciones busca, al menos teóricamente, mejorar la manera en que hacemos las cosas.  Transformamos procesos, sistemas, instalaciones para facilitar nuestro trabajo, satisfacer a nuestros clientes e incluso para sentirnos más felices con lo que hacemos. Sin embargo, muchas veces estamos más centrados en el producto del proyecto y no prestamos atención a lo que pasará con las personas. 

 

Todos sabemos que el cambio, la novedad, por lo general trae resistencia, “por qué razón haremos algo diferente sí siempre lo hemos hecho de esta manera”, y debemos gestionarla a la par en que lo hacemos con el proyecto, si queremos que este último tenga éxito. 

 

Me gusta pensar que la gestión de proyectos y de cambio son hermanos inseparables, por una parte, creamos capacidades y por la otra nos preparamos para adoptarlas y utilizarlas. El no gestionar el cambio con un enfoque estructurado, que vaya más allá de las comunes actividades de integración y team building, pone en riesgo el éxito del proyecto, al exacerbar la resistencia a salir de la situación actual, a recibir y usar el producto del proyecto o al imposibilitar la sostenibilidad de la transformación esperada. Recordemos que ante la incomodidad que representa el cambio lo natural es tratar de volver a la zona de confort. 

 

9.- La visión de silo: los proyectos, y más si los observamos desde el lente estratégico, son esfuerzos que involucran a toda o a partes de la organización, de cuya coordinación para cooperar depende que se alcancen los objetivos. Muchas veces, y por cómo están estructuradas las organizaciones, tendemos a responsabilizarnos solo por la parte que nos corresponde y no mostramos interés por logro común. No sé si recuerdan ese ejercicio escolar en el que, para una exposición en clase, cada uno de los miembros del equipo se estudiaba solo su parte y si algún compañero se trababa o se le olvidaba, no solo no podíamos ayudarlo, sino que le decíamos a la maestra “yo hice mi parte”.

 

Para que los proyectos tengan éxito debemos luchar contra las visiones parciales dentro de las organizaciones, el pertenecer a determinada unidad o gerencia no debe implicar que al cumplir con mis tareas o entregables no deba interesarme por el resto de la iniciativa y el logro de sus objetivos. En este sentido, el liderazgo es clave para que nos podamos ver como un todo y en conjunto avancemos hacia la visión estratégica. 

 

¡Si te gustó, comparte!

Por qué fallan los proyectos


Hace unos días acudí a una entrevista en la radio para conversar un poco sobre proyectos sociales y las actividades que llevamos a cabo en La Escuela de Emprendedores Sociales y Artes Gerenciales Consultores. Durante esta, mi interlocutora me hizo una pregunta que me pareció interesante compartir a través de este post, ya que tal vez pueda ayudarlos a desarrollar sus proyectos de manera efectiva.

Alejandro, ¿Cuáles crees tú que son las razones fundamentales que llevarían a un proyecto a no alcanzar un resultado exitoso?

Debo destacar que hay un sinnúmero de razones que pueden llevarnos a fracasar cuando estamos emprendiendo o desarrollando un proyecto, como no determinar los riesgos a los que estamos expuestos, no controlar el cumplimiento del cronograma del proyecto, no hacer seguimiento, etc. Sin embargo, hay tres razones, dos en lo que se refiere a proyectos sociales y una a proyectos privados, que en mi opinión, pueden explicar el fracaso en el logro de los objetivos que nos hemos propuesto. He aquí mi respuesta:
Con respecto al desarrollo de proyectos de carácter social, considero que existen dos razones fundamentales que podrían explicar las fallas en nuestro desempeño.

La primera es no lograr que los miembros de la comunidad donde se desarrollará el proyecto, establezcan acuerdos con respecto a la jerarquía de los problemas y el camino para resolverlos. En las comunidades generalmente hay una gran cantidad de carencias que afectan a todos sus miembros, pero, lamentablemente los recursos (dinero, mano de obra, maquinaria, equipos, materiales, etc.) son escasos, razón por la cual tenemos que lograr que se llegue a un consenso que nos permita definir cuál de las problemáticas será atendida primero y cuáles se resolverán posteriormente.

Si no podemos lograr que los miembros de la comunidad dejen de lado sus intereses individuales y se comprometan y trabajen como colectivo, en pro de solucionar el problema que ha sido elegido como primera opción, el proyecto se enfrentará a grandes dificultades porque seguramente un grupo de personas se opondrá decididamente a su desarrollo.

Este tipo de situaciones debemos abordarlas tratando de crear conciencia entre los miembros de la comunidad de que sea cual sea el camino elegido y el problema resuelto, esto impactará en el bienestar general. Definitivamente si nuestra comunidad está mejor en términos generales, nosotros como individuos también lo estaremos.

La segunda razón es el no involucrar a los beneficiarios del proyecto como participantes activos en cada una de las etapas de su desarrollo. Los beneficiarios son los principales aliados con los que podemos contar a la hora de llevar a cabo un proyecto, ya que ellos serán quienes disfrutarán de los bienes y/o servicios que serán generados.

Su participación es importante porque nos permite identificar de manera correcta las necesidades y elaborar un plan acertado para satisfacerlas, Si no tomamos en cuenta su intervención, el proyecto podría estar mal orientado y terminar desarrollando productos y servicios que no cumplirán con las expectativas ni resolverán las necesidades que le dieron origen.

En el caso de los proyectos privados creo que la principal razón para no lograr el éxito está en un deficiente o inexistente estudio de mercado y factibilidad. Por lo general, cuando a los seres humanos se nos ocurre alguna idea, pensamos que es lo suficientemente buena para llevarla a cabo, sin la necesidad de validarla.
Por el contrario, toda idea de negocio debe ser sometida al más estricto estudio para garantizar, al menos teóricamente, que el proyecto que emprendamos será exitoso. De esta manera evitaremos invertir recursos de manera ineficiente y una gran frustración al ver que nuestra idea no era tan brillante como pensábamos.

Cuando identificamos una necesidad de mercado y decidimos desarrollar un proyecto que genere bienes o servicios para satisfacerla, debemos inicialmente estudiar la demanda y oferta de lo que vamos a producir, tomar en cuenta si hay productos similares en el mercado, sus precios, quienes los producen, las características que deberán tener para que sean competitivos, además debemos estudiar las características técnicas del proyecto, la localización, que recursos necesitamos, los canales de distribución y finalmente determinar si nuestra inversión generará el retorno suficiente para recuperarla y obtener una ganancia.

Estas son las razones fundamentales por las que en mi opinión los proyectos no son exitosos, espero que les sirvan de guía y como siempre pueden dejar sus comentarios.