¿Por qué es importante controlar el costo, el tiempo y la calidad de los proyectos?


La gerencia de proyectos podemos definirla como el arte de lograr, con recursos escasos, satisfacer las necesidades de mercado o sociales que han dado origen al esfuerzo o intervención, dentro del costo presupuestado, el tiempo establecido y la calidad planteada.

Todas las personas que hemos estado involucradas en algún proyecto sabemos que el gran esfuerzo inicial que realizamos planificando va en función de no gastar más, no retrasarnos ni un día en la ejecución y obtener un producto según las características que especificamos debería tener para que los clientes estén contentos con él.

En el caso de proyectos de inversión o privados, el control de los costos, el tiempo y la calidad atienden a razones básicamente de mercado, mientras que en el caso de los proyecto de inversión y desarrollo o sociales entran en juego algunas consideraciones que a mi entender complementan a las de mercado a la hora de ser estrictos en el control de las tres variables antes mencionadas.

El control de los costos

La primera razón que viene a mi mente para explicar el por qué debemos controlar los costos del proyecto, es ese principio económico que reza que los recursos son escasos. Cuando decidimos invertir nuestros fondos en el desarrollo de un proyecto, nos encontramos con el hecho de que tenemos una cantidad limitada de dinero para ejecutarlo, contando tanto con los fondos propios como con aquellos que podamos obtener de algún financista.

Esto nos obliga a ser extremadamente cuidadosos con el uso de estos recursos. Ya que de no controlarlos podríamos malgastarlos y encontrarnos a mitad del proyecto sin dinero suficiente con el cual continuar con las actividades restantes.

Adicionalmente si el dinero proviene de una fuente externa, esta querrá saber cómo lo hemos usado en función del logro de los objetivos del proyecto. Así que el control del presupuesto nos ayudará en la rendición de cuentas.

La otra razón relacionada con los costos es el tema de la rentabilidad del proyecto. Todo proyecto tanto privado como social debe ser rentable, esto quiere decir que los costos deben ser superados por los beneficios que obtendremos una vez el producto que vamos a generar este en el mercado o siendo utilizado por los beneficiarios.

Si no controlamos efectivamente los costos, estos podrían aumentar haciendo que nuestro proyecto, que resultó rentable económica y financieramente en el estudio de factibilidad, deje de serlo, o en el mejor de los casos nos reporte un menor beneficio del esperado.

El control de los costos busca garantizar que seamos eficientes en el uso de los recursos del proyecto, garantizando la relación costos < beneficios que nos permitirá introducir al mercado un producto rentable o atender una necesidad social con el impacto necesario para mejorar la calidad de vida de un conjunto de seres humanos. Si malgastamos los recursos estaríamos desaprovechando una oportunidad para incrementar el bienestar y en el caso de los proyectos sociales estaríamos dejando sin cobertura a un grupo de personas cuya vida tal vez dependa de nuestra eficiencia en el manejo de los recursos del proyecto.

El control del tiempo

El control del tiempo está relacionado a dos cosas, primero al control de los costos, si nos retrasamos en la ejecución del proyecto seguramente nuestro costo aumentará con las consecuencias sobre la rentabilidad y eficiencia antes mencionadas. Y en segundo lugar hacer seguimiento estricto al cronograma nos permite garantizar la pertinencia del proyecto, es decir que lo que vamos a producir esté listo y en manos de sus consumidores finales en el momento justo.

Los proyectos privados son originados por la detección de una necesidad de mercado. Por ejemplo, una corporación determinó a través de un estudio a la conducta de los consumidores que estos estarían interesados en usar zapatos de color amarillo con una franja horizontal verde. Esto se convierte en una oportunidad para la corporación que de producir estos zapatos podrá satisfacer la necesidad de los consumidores apoderándose de un nicho de mercado desatendido y obteniendo beneficios extraordinarios.

Qué pasaría si esta corporación no desarrolla rápidamente estos productos, sus competidores quienes también hacen inteligencia de mercado identificarían la necesidad y podrían adelantársele a quienes inicialmente tuvieron la idea, apoderándose de sus beneficios y desplazándolos del mercado.

Como podemos ver, cuando de proyectos privados se trata la pertinencia es vital para poder competir y sobrevivir en el mercado.

Ahora bien la pertinencia en los proyectos sociales va más allá del mercado, aquí entran en consideración elementos de carácter ético que nos hacen mucho más responsables como equipo de proyecto a la hora de garantizar que se cumpla con el cronograma del mismo.

Supongamos que nuestro proyecto va en función de disminuir la incidencia de la malaria en una población determinada y para tal fin hemos planificado vacunar a mil personas y entregar mosquiteros en un lapso de un mes.

Si no somos capaces de garantizar que cumpliremos con el plan en el período de tiempo que hemos previsto, algunas de esas mil personas se quedarán sin cobertura y expuestas a contraer malaria y morir. Es por esta razón que considero que en el caso de los proyectos sociales nuestra responsabilidad a la hora de garantizar que los bienes del proyecto lleguen a tiempo es de suma importancia, porque una vez más, y como en el caso de la eficiencia en los costos, la vida de seres humanos puede depender de que tan rápido seamos en la provisión de determinado bien o servicio.

El control de la calidad

Cuando hablamos de la calidad nos referimos a que el bien o servicio que vamos a generar con el proyecto tenga los atributos necesarios para realmente satisfacer la necesidad que dio origen a la intervención.

En el desarrollo de proyectos podemos caer en la tentación de sacrificar calidad en función de minimizar costos y maximizar el tiempo, sin embargo y como dijimos al inicio del artículo la buena gestión del proyecto está en garantizar que el producto tenga la calidad esperada y se desarrolle con el costo y en el tiempo que hemos planificado.

Cuáles serían las consecuencias de no controlar la calidad, en el caso de un proyecto privado y siguiendo con el ejemplo de los zapatos amarillos y franja verde, supongamos que en nuestro afán de ser los primeros, decidimos que en vez de poner la franja verde de manera horizontal lo haremos diagonal. Cuando ese producto salga al mercado los consumidores no los comprarán ya que no cumplen con las necesidades que estos expresaron en el estudio previo que realizó la corporación. En conclusión proveer bienes cuyas características no satisfagan las necesidades que les dieron origen podrían generar grandes pérdidas al promotor del proyecto al no poder comercializar estos productos, porque simplemente no cumplen con las cualidades necesarias para que los consumidores quieran comprarlos.

De igual manera en el caso de los proyectos sociales debemos garantizar que los bienes o servicios que vamos a generar cumplan con la calidad planificada, en primer lugar por el tema ya comentado de la cobertura, no podemos dejar de atender a seres humanos…………y en segundo lugar porque al llevar adelante este tipo de proyectos estamos creando expectativas en personas que por lo general están en estados de pobreza y postración y a quienes debemos hacer todo lo posible por no defraudar.

Como hemos visto controlar el costo, el tiempo y la calidad es vital para garantizar que el proyecto cumpla con su función principal, mejorar la calidad de vida de las personas aumentando su nivel de bienestar. Como gestores o miembros de un equipo de proyecto tenemos una gran responsabilidad en el ejercicio de este control, si queremos garantizar el buen resultado de la iniciativa que hemos emprendido.

Métodos Alternativos Para la Evaluación de Proyectos, La Tasa Interna de Retorno


Hace unas cuantas semanas escribí sobre el uso del Valor Presente Neto como mecanismo para la evaluación de proyectos. Ahora nos toca hablar de la Tasa Interna de Retorno (TIR), la cual es utilizada como método alternativo para determinar si la inversión que vamos a realizar es rentable o no.

La tasa interna de retorno se define como la tasa de rendimiento que hace que el valor presente neto de nuestro proyecto o inversión sea igual a cero. Si recordamos la fórmula del VPN:

VPN = - Io + Σ (FC / (1 + r) ⁿ)

Donde:

Io: es la inversión inicial que debemos hacer para desarrollar el proyecto.

FC: son los flujos de caja que generará el proyecto, en cada período, una vez que esté operativo.

r: la tasa de rendimiento que esperamos obtener por nuestra inversión, también conocida como tasa mínima requerirá de rendimiento.

n: es el número de períodos.

Y sustituimos r por la TIR, obtendremos como resultado de la operación matemática que el valor que tomará el VPN será nulo.

La tasa interna de retorno, como solía decir mi profesora de economía de empresas en la universidad, es la tasa de rendimiento efectivo que nos generará el proyecto, una vez que empecemos a recibir los frutos provenientes de la comercialización de los bienes o servicios que este genere.

Para explicarlo de una manera un poco más sencilla, cuando invertimos recursos en un proyecto debemos tener en cuenta dos tasas de rendimiento: la primera es nuestro costo de oportunidad representado por r, que es la tasa de mercado o mínima que esperamos recibir por nuestro dinero y la segunda es la TIR que es el rendimiento que realmente devolverá el proyecto por los recursos invertidos.

El cálculo e interpretación de resultados de la Tasa Interna de Retorno

El cálculo de la tasa interna de retorno se realiza a partir de la ecuación del valor presente neto. Como dijimos anteriormente la TIR es la tasa de rendimiento que hace que la VPN sea igual a cero. Lo que hacemos entonces es igualar la ecuación a este valor y despejar la variable tasa interna de retorno:

0 = - Io + Σ (FC / (1 + TIR) ⁿ)

Realizar este cálculo sin la asistencia de una calculadora financiera o de un programa como Excel es bastante complicado, de hecho una de las razones por las cuales el método de la TIR se encuentra en desventaja ante el VPN a la hora de evaluar la rentabilidad del proyecto, es esta complejidad.

Obviemos entonces el cálculo de esta variable y pasemos a la manera como debemos interpretar sus resultados.

Una vez que hemos obtenido el valor de la Tasa Interna de Retorno, comparamos este con la rentabilidad mínima o de mercado (r), que esperamos obtener por nuestra inversión en el proyecto.

Aquí se presenta una nueva dificultad a la hora de utilizar el método TIR para evaluar proyectos de inversión, ya que la interpretación de los resultados dependerá de como sea el flujo de caja de dicho proyecto.

Si estamos ante un proyecto de inversión estándar, donde el flujo de caja está compuesto por un flujo inicial negativo y el resto de los flujos a lo largo del tiempo son positivos, los resultados de la TIR se interpretan de la siguiente manera.

Una TIR > r significa que la rentabilidad del proyecto es superior a la del mercado o que esperamos obtener por nuestra inversión, razón por la cual la decisión correcta es desarrollar el proyecto.

Si la TIR = r eso nos pondría en una situación en la que podríamos escoger realizar el proyecto o no, seríamos indiferente ya que cualquiera que sea el camino elegido obtendríamos el mismo rendimiento.

Y por último si la TIR < r, el retorno del proyecto es inferior a la rentabilidad de mercado, razón por la cual no deberíamos llevarlo a cabo.

Este tipo de proyectos, con un flujo de caja como el descrito inicialmente, son aquellos donde un inversionista coloca una suma de dinero esperando obtener en el futuro una tasa de rendimiento superior a la del mercado. Un dato interesante en este caso es que los resultados del VPN y la TIR nos llevarían a tomar las mismas decisiones con respecto a si llevar a cabo o no el proyecto, razón por la cual podríamos usar cualquiera de las dos variables para evaluar la rentabilidad.

Ahora bien, existen proyectos donde los flujos de caja esperados cambia de signos a lo largo del tiempo, en estos casos existirán múltiples tasas internas de retorno, tantas como cambios de signo en los flujos de efectivo. Por lo tanto la recomendación es utilizar el valor presente neto como mecanismo para determinar si este tipo de proyectos es rentable o no.

Un tercer inconveniente para el uso de la TIR a la hora de determinar la factibilidad de un proyecto, es su incapacidad para evaluar iniciativas de diferentes tamaños. Si estamos comparando dos proyectos con la finalidad de elegir uno de ellos para invertir nuestros fondos, la TIR por ser un valor relativo, nos podría llevar a inclinarnos por la alternativa menos ventajosa. Observemos este ejemplo en el cual se comparan dos proyectos de inversión:

Proyecto 1

Inversión: - 1.000.000

Flujo de Caja: 1.800.000

TIR: 80%

VPN: 500.000

Proyecto 2

Inversión: - 10.000.000

Flujos de Caja: 14.000.000

TIR: 40%

VPN: 1.666.667

Si basamos nuestra decisión en la TIR estaríamos eligiendo el proyecto 1, el cual tiene un menor valor presente neto, esta decisión nos llevaría entonces a obtener menos dinero del que ganaríamos si escogemos la opción número 2. La pregunta es entonces, qué preferimos como inversionistas más o menos? La respuesta es obvia deberíamos elegir el proyecto 2 con un VPN mayor.

Como hemos visto, la TIR a pesar de ser una alternativa válida para la evaluación financiera de proyectos, en muchos casos podría llevarnos a tomar decisiones erradas, por esta razón es recomendable utilizar siempre el valor presente neto como principal herramienta para determinar la factibilidad económico - financiera de un proyecto o para compararla con los resultados obtenidos utilizando otros métodos y tomar las decisiones correctas.

Referencias:

El ejemplo que aparece en este artículo fue tomado del libro Fundamentos de Finanzas, escrito por Urbi Garay y Maximiliano Gonzales y editado por Ediciones IESA en Caracas, Venezuela en el año 2007.

También se uso como referencia el libro Formulación y Evaluación de Proyectos escrito por Adolfo Blanco y editado por Editorial Texto en Caracas, Venezuela en el año 2006.

Cómo preparar el presupuesto del proyecto, el costo por actividades


Estimar los costos y preparar el presupuesto del proyecto son dos de las actividades más delicadas e importantes que debemos emprender a la hora de planificar nuestra acción, la razón es muy sencilla, si no estamos en la capacidad de realizar un cálculo cercano a la realidad, terminaremos solicitando fondos de más o de menos para financiar nuestro proyecto.

De repente piensen que el problema estaría solo en tener menos dinero del necesario, porque nos quedaríamos a mitad de la ejecución sin poder completar las actividades que nos resten, sin embargo, excedernos en el presupuesto podría afectar nuestro análisis de rentabilidad al sobrestimar los costos del proyecto, lo que podría llevarnos a una toma de decisión errada.

Según el PMI la estimación de los costos avanza en exactitud a medida que vamos transitando por el ciclo del proyecto, inicialmente contamos con estimaciones cuyo error puede estar entre un 50 y un 100% para terminar con una exactitud cercana al 90% a medida que vamos recabando mayor información.

Existen varios métodos para la estimación de costos, uno de ellos es el que se realiza calculando cuánto cuesta cada una de las actividades que realizaremos durante la ejecución del proyecto.

Para realizar esta estimación es necesario que contemos con un conjunto de insumos:

En primera instancia necesitamos conocer cuáles son las actividades que debemos realizar durante la ejecución del proyecto o lo que se conoce como la estructura desagregada de trabajo (EDT).

La EDT debe contener todas las actividades a realizar para alcanzar los objetivos que nos hemos planteado con el proyecto, se construye desmenuzando todo el esfuerzo en pequeñas partes que podamos controlar, esto significa que debemos desagregar hasta el punto mínimo en que podamos asignarles recursos, duración, costo y responsable a cada una de las partes.

Una vez que tenemos nuestro listado de actividades debemos asignarle a cada una los recursos que utilizaremos para realizarlas y la duración. Esto lo hacemos preguntándole a expertos, personas que hayan realizado actividades similares, y revisando experiencias previas que hayan sido documentadas y en las que estén presentes actividades muy parecidas a las que ejecutaremos durante el proyecto. De esta manera podremos determinar qué insumos nos harán falta y cuánto tiempo aproximadamente necesitaremos para culminar con cada actividad.

Con todos estos elementos procedemos entonces a asignar el costo a cada uno de los recursos que utilizaremos. Cómo conocer los precios de los insumos, de la misma manera que con las duraciones. Recurrimos a las experiencias previas, vamos al mercado a preguntar cuánto cuestan las cosas, pedimos cotizaciones, investigamos en internet y en cualquier otra fuente de información que este a nuestra disposición, etc.

Supongamos que nuestro proyecto consiste en preparar un pastel y para alcanzar nuestro objetivo diremos, simplificando bastante, que debemos cumplir con las siguientes 3 actividades:

1.- Colocar los ingredientes en un envase

2.- Mezclar los ingredientes

3.- Hornear el pastel

Estas 3 actividades representan nuestra estructura desagregada de trabajo, ahora vamos a asignarle duración e insumos a cada una:

Supongamos que la actividad 1, colocar los ingredientes en un envase, según la experiencia previa, tiene una duración de 15 minutos y los recursos que utilizaremos serán: un paquete de harina, una docena de huevos, un litro de agua, una barra de mantequilla y medio paquete de azúcar. Además de eso utilizaremos 15 minutos de mano de obra de la persona que realizará la actividad.

La segunda actividad dura aproximadamente 30 minutos y utilizaremos una batidora eléctrica y mano de obra, y por último la actividad 3 durará 60 minutos y utilizaremos un horno y mano de obra.

Tomando en cuenta esto y suponiendo que ya hemos investigado y determinado el costo de todos los insumos tenemos entonces:

Actividad 1: Colocar los ingredientes en un envase (Duración 15 minutos)
Insumos:

1 Paquete de harina (Costo 60 monedas)

1 Docena de huevos (Costo 10 monedas)

1 Litro de agua (Costo 5 monedas)

1 Barra de mantequilla (Costo 15 monedas)

½ Paquete de azúcar (Costo 20 monedas)

1 Persona (Costo 15 monedas)

Para calcular el costo total de la actividad 1, sumamos los costos individuales de cada insumo que utilizaremos. Tenemos entonces que: 60 + 10 + 5 + 15 + 20 + 15 = 125. La actividad 1 nos costará 125 monedas.

Procedemos de la misma manera con la actividad 2:

Actividad 2: Mezclar los ingredientes (Duración 30 minutos)

Insumos

1 Persona (Costo 30 monedas)

Costo total de la actividad 2: 30 monedas.

Es posible que se pregunten cómo se calcula el costo de la mano de obra y de los equipos que utilizaremos en el proyecto. En el caso del recurso humano, supongamos que las personas que hacen pasteles tienen un salario promedio en el mercado de 480 monedas por día de trabajo (días laborales de 8 horas de jornada). Calculamos entonces cuanto debería ganar esta persona por el período de tiempo que dure cada una de las actividades del proyecto en las que está involucrado. Si el promedio es 480 monedas por 8 horas diarias, eso quiere decir que por una hora de trabajo ganaría 480/8 = 60 monedas. Si estas 60 monedas las dividimos entre el número de minutos que tiene una hora, obtendremos como resultado que los pasteleros ganan en promedio una moneda por cada minuto de trabajo.

Volviendo entonces a la actividad 1 de nuestro ejemplo, si el pastelero ocupa 15 minutos de su tiempo en su desarrollo, ganará 15 monedas.

En el caso de los equipos es un poco más complicado, ya que debemos determinar la pérdida de valor que sufren estos insumos cada vez que los utilizamos, o lo que también se conoce como la depreciación del activo.

Bien ya hemos calculado el costo de 2 de las actividades de nuestro proyecto, supongamos que procedemos de la misma manera con la actividad número 3 y obtenemos como resultado que su costo total es de 40 monedas.

Pasemos entonces a determinar cuál es el presupuesto de nuestro proyecto, para esto solo debemos sumar el costo que hemos calculado para cada una de las actividades. La actividad 1 tiene un costo de 125 monedas, la actividad 2 de 30 y la actividad 3 de 40, sumando tenemos que el presupuesto del proyecto es: 125 + 30 + 40 = 195 monedas.

Este ejemplo aunque bastante sencillo nos muestra cómo a través del análisis de cada una de las actividades que componen nuestro proyecto podemos determinar cuanto dinero necesitaremos para desarrollarlo en su totalidad. Debo agregar, que en mi opinión este método además nos permite mantener un mejor control a la hora de administrar los fondos del proyecto, ya que conocemos cuánto debemos gastar para el desarrollo de cada actividad y como ese gasto estará distribuido entre los insumos que utilizaremos.

Fuentes consultadas:

Project Management Institute PMI. (2004). Project Management Book of Knowledge PMBOK.Estados Unidos de América

Cómo identificar los problemas sociales, con ayuda del Marco Lógico


Todo proyecto tiene su origen en la existencia de un problema, que afecta la vida de un conjunto de personas y que debe ser solucionado a través de estos esfuerzos temporales. En el caso de los proyectos sociales, la identificación de estas situaciones de insatisfacción se realiza, o al menos es lo más recomendado, con la participación de aquellas personas que se ven afectadas directamente por la problemática.

El análisis de los problemas sociales, por los que atraviesa una comunidad en un momento determinado, forma parte de la fase de identificación o diagnóstico del proyecto y al culminar con este proceso deberíamos obtener como resultado el listado de los problemas, determinar cuál de estos es el principal y establecer las relaciones de causalidad y consecuencia existentes, las cuales serán expresadas en lo que se conoce en la metodología del marco lógico, como el árbol de problemas.

A continuación trataremos de resumir paso a paso el proceso de identificación y formulación de los problemas sociales con el uso de esta metodología, de manera tal que sirva como referencia para aquellos que estén involucrados en proyectos de carácter social.

Análisis de los problemas

Cuando abordamos una comunidad y comenzamos el levantamiento de la información o diagnóstico, nos conseguimos con la existencia de una gran cantidad de problemas que deben ser solucionados para poder mejorar su calidad de vida. Esto nos coloca como equipo de proyecto en una encrucijada, ya que tendremos que elegir, en conjunto con la comunidad, cuál problema será atendido y cuales serán dejados de lado por el momento, ya que no contamos con recursos ilimitados para darle solución a todas estas situaciones de manera simultánea.

Durante el análisis de los problemas determinaremos entonces cuál es ese problema central que solucionaremos, sus causas y consecuencias.

¿Cómo se analizan los problemas?

Paso 1:

Lo primero que debemos hacer durante el análisis de los problemas es identificarlos, es decir, saber cuáles son los problemas o necesidades a los que se enfrenta una comunidad. Para lograr este listado generalmente se utiliza la técnica conocida como lluvia de ideas, en la que participan los miembros de la comunidad y el equipo de proyectos.

¿Cómo hacemos la lluvia de ideas?

En primer lugar ubicamos un espacio en donde podamos realizar la actividad, una vez que contamos con este se convoca a los participantes y se le entrega a cada uno de ellos papel y lápiz, para que coloquen en cada hoja un problema que según su opinión es padecido por la comunidad y afecta su calidad de vida.

Una vez que cada participante ha escrito los problemas en las hojas de papel, estás se colocan en una pared o pizarra y se discuten entre todos los presentes, la idea es que estos a través del consenso, logren establecer acuerdos para sustituir aquellas ideas que estén repetidas por una sola que exprese de manera más completa cual es la situación que se desea mejorar.

Utilizar el método de lluvia de ideas es bastante conveniente por tres razones fundamentales, la primera es que nos permite incentivar la participación de los miembros de la comunidad en el proyecto, son ellos quienes a través de sus ideas establecerán cuales son los problemas que los afectan, la segunda es que este tipo de actividades permite la organización de las personas en función de alcanzar un fin común, en este caso la identificación de necesidades y en tercer lugar el método sirve para minimizar el conflicto y maximizar el acuerdo.

Como dijimos anteriormente, este primer paso debe generar como resultado un listado de problemas, determinados a través del consenso de los participantes en la lluvia de ideas.

Paso 2:

Una vez culminado el paso 1, debemos jerarquizar los problemas para determinar cuál de ellos es el central. Este proceso al igual que la lluvia de ideas se realiza con la participación de la comunidad, cuyos miembros al final del día serán quienes determinen el orden de importancia de las necesidades.

Para jerarquizar los problemas existen un gran conjunto de herramientas y entre estas la matriz de priorización por puntos es la más sencilla de utilizar.

En esta matriz de doble entrada, la fila superior corresponde a los problemas identificados en el paso previo y la primera columna a los participantes. Cada uno de ellos contará con 100 puntos, los cuales deberá repartir entre todos los problemas, dándole mayor puntaje a aquellos que considere más importantes y viceversa.

Al final aquel problema que sume una mayor cantidad de puntos será considerado el problema central y nuestro proyecto estará orientado a solucionarlo.

Paso 3:

Una vez que tenemos nuestro listado de problemas y hemos elegido cuál de ellos será el problema central, comenzamos a analizar las relaciones de causa y efecto entre ellos, lo que nos generará como resultado la construcción del árbol de problemas.

El árbol de problemas es una herramienta que nos permite visualizar cuál es el problema central que atenderemos (el tronco del árbol), cuáles son sus causas (las raíces del árbol) y cuáles sus consecuencias (las ramas del árbol).

La construcción de este árbol nos permite elegir cuál será el camino que seguiremos para darle solución al problema central, tomando en cuenta los recursos con los que contamos.

¿Cómo construimos el árbol de problemas?

Como los dos pasos previos, este debe contar con la participación de la comunidad. En primer lugar ubicamos el problema central en una pizarra o muro y una vez hecho esto comenzamos a analizar el resto de los problemas para determinar si son una causa de este o por el contrario una consecuencia.

Aquellos identificados como causas los colocaremos por debajo del problema central y los que consideremos consecuencias los colocaremos por encima. Al finalizar obtendremos un diagrama con forma de árbol en el que podremos visualizar todo el esfuerzo que necesitaremos realizar para solventar el problema principal y sus consecuencias.

La información aquí presentada es bastante sencilla y sólo busca servir como referencia, si quieren profundizar más en el tema les recomiendo el siguiente documento que pueden descargar gratis y los orientará a la hora de utilizar el marco lógico, tanto para el análisis de los problemas como para el resto de las actividades necesarias para la formulación de un proyecto social.

http://preval.org/files/00423.pdf

¿Por qué pedir un préstamo para financiar mi proyecto?


Una de las decisiones más importantes que debe tomar un emprendedor o una gran corporación, a la hora de desarrollar un proyecto, es la que tiene que ver con la elección del origen de los fondos que utilizarán para financiar la iniciativa.

Como les comenté en uno de mis post anteriores, los fondos pueden provenir de dos fuentes: la interna y la externa. Es posible que contemos en nuestra cuenta bancaria con el dinero suficiente para financiar la totalidad o al menos una parte del proyecto o que por el contrario debamos acudir a una institución financiera para solicitar un crédito.

Ahora bien, cuál de estas opciones es la más acertada a la hora de decidir cómo financiar nuestro proyecto. Lo correcto es que combinemos ambas fuentes de financiamiento, es decir, que utilicemos parte de nuestros fondos y además solicitemos un crédito a alguna institución financiera. De repente ustedes se pregunten, ¿pero si tengo el suficiente dinero para llevar a cabo mi proyecto, por qué debo pedir prestado?

La razón es que debemos diversificar las fuentes de financiamiento para poder minimizar el riesgo asociado a los flujos de efectivo futuro que generará el proyecto, una vez que esté operativo.

Riesgo de flujo de efectivo futuro del proyecto

Como hemos comentado con anterioridad, los proyectos están ligados a una gran incertidumbre y a un sinnúmero de riesgos, debido a que son esfuerzos únicos e irrepetibles y no existe un manual que nos permita prever todas las posibles situaciones que se nos pueden presentar durante su desarrollo.

Uno de estos riesgos a los que nos enfrentamos es el que tiene que ver con el hecho de que cuando comercialicemos el producto de nuestro proyecto, su venta no genere la cantidad suficiente de dinero para que recuperemos nuestra inversión y además obtengamos una ganancia.

A pesar de que cuando comenzamos a ejecutar un proyecto, lo hacemos sustentados en un conjunto de estudios que nos permiten determinar el mercado para nuestro producto, nuestra capacidad técnica para desarrollarlo y la rentabilidad que obtendremos con nuestro proyecto, en la vida real no existe un 100% de garantía de que seremos exitosos y nuestro producto se venderá obteniendo los ingresos esperados.

Imaginemos entonces que decidimos realizar nuestro proyecto con los ahorros de toda nuestra vida y no acudir al financiamiento externo. Si fallamos, corremos el riesgo de perder todo nuestro capital y quedar en la ruina.

En cambio supongamos que decidimos colocar 40% de nuestros ahorros en el proyecto, pedir un préstamo bancario por el 30% y buscarnos un socio que aporte el 30% restante del capital necesario para invertir. El riesgo estaría repartido entre los tres inversionistas y no tendríamos que asumirlo nosotros en su totalidad. Para ponerlo en palabras más sencillas, no estaríamos colocando todos nuestros huevos en la misma cesta, corriendo el riesgo de que se caiga y no quede ninguno en buen estado.

Si utilizamos solo el 40% de nuestros ahorros para el proyecto, podremos destinar el 60% restante a otras inversiones como comprar divisas, acciones, mantener una cuenta bancaria, etc. Lo que nos generaría un rendimiento adicional al que esperamos recibir con el proyecto.

Se preguntarán entonces, cómo haríamos para pagar el crédito si no tenemos éxito con el proyecto, pues simplemente tendríamos otras fuentes de ingreso que en último caso nos permitirían hacer frente a nuestras obligaciones, por el contrario, usar solo fondos propios nos llevaría a perderlos todos en caso de fracasar.

Por supuesto que al combinar las fuentes de financiamiento,tendríamos que dividir las ganancias del proyecto con nuestro socio y utilizar una parte para cancelarle al banco el crédito y los intereses, pero, este sería el costo que asumiríamos para no correr nosotros con la totalidad del riesgo.

Cuando vamos a invertir nuestro dinero, bien sea para desarrollar un proyecto, idea de negocio o en alguna otra de las opciones que nos presenta el mercado, debemos recordar lo poco conveniente que es colocar todos nuestros fondos en una sola opción. En el caso de los proyectos la mejor idea es combinar nuestros fondos con financiamiento externo, de manera tal que podamos obtener una ganancia, menor a la esperada si utilizamos solo el financiamiento interno, pero corriendo un menor riesgo.

La evaluación de proyectos sociales y algunas de sus clasificaciones


Cuando observamos el ciclo de vida de los proyectos sociales encontramos que la evaluación es considerada como una de sus etapas, estando generalmente ubicada al final del proceso. Esto nos puede llevar a pensar que, siguiendo de manera estricta el desarrollo de cada una de las fases, debemos esperar a culminar con el proyecto para evaluar si este fue exitoso o no.

Sin embargo la evaluación, más que una fase o etapa, es un proceso continuo que debe estar presente a lo largo de todo el desarrollo del proyecto y que consiste en comparar la situación que hemos o estamos alcanzando con la situación de partida.

Evaluar el proyecto a medida que vamos desarrollándolo nos permite determinar si este cumple con los objetivos planteados, si los productos resultantes cumplen con la calidad (poseen las características necesarias para satisfacer las necesidades que dieron origen al proyecto), si están ajustadas al cronograma y al presupuesto planificado y además nos permite identificar y analizar aquellos efectos no esperados tanto positivos como negativos.

Dependiendo de ciertos criterios como: quiénes protagonizan la evaluación, el momento en que se realiza y el nivel de participación, entre otros, podemos clasificar la evaluación de proyectos en varios tipos:

La evaluación del proyecto según los protagonistas

Tomando en cuenta quienes son los encargados de realizar la evaluación del proyecto podemos determinar tres categorías:

La evaluación interna: que es aquella realizada por los miembros del equipo del proyecto responsable por su desarrollo, este tipo de evaluación por lo general se lleva a cabo durante la etapa de ejecución y constituye una prolongación de las labores de seguimiento del proyecto.

Este método tiene la ventaja de que es menos costoso y genera un mayor aprendizaje para la organización del proyecto. Sin embargo, al ser los mismos ejecutores quienes evalúan su desempeño, puede ser poco objetivo a la hora de presentar los resultados.

La evaluación externa: este es el mecanismo de evaluación más comúnmente utilizado, consiste en la contratación de expertos externos al proyecto para que sean ellos quienes evalúen sus resultados.

Este tipo de evaluación es mucho más costosa que la anterior, por lo que su elección dependerá de la disponibilidad de recursos con que contemos como organización gestora del proyecto, en contrapartida podemos confiar en que los resultados presentados por los evaluadores contarán con una mayor objetividad que en el caso de la evaluación interna.

La evaluación mixta: este tipo de evaluación combina la participación de los miembros del equipo de proyecto como la de expertos externos a este.

Si estamos en la capacidad de escoger un método para la evaluación del proyecto entre estos tres, la última opción sería la más adecuada. Ya que las debilidades de la evaluación interna se compensan con las fortalezas de la externa y viceversa.

Podríamos tener entonces en la evaluación mixta un método bastante robusto, capaz de generar aprendizaje a los miembros del equipo de proyecto, ser objetivo y presentar resultados rápidamente.

Evaluación del proyecto según el momento en que se realiza

Dependiendo del momento en el tiempo en que realicemos la evaluación podremos estar hablando de cuatro tipos:

La evaluación ex – ante: se realiza antes de comenzar con la ejecución del proyecto. Es la que comúnmente conocemos como estudio de factibilidad y que llevamos a cabo al finalizar la etapa conceptual o de formulación para decidir si ejecutaremos o no la acción.

Esta evaluación consiste en el desarrollo de tres estudios. El estudio de mercado que determina la oferta, demanda y precio del bien y/o servicio que vamos a producir con el proyecto, el estudio técnico que nos permite determinar si estamos en la capacidad, como organización, de generar dichos productos y por último el estudio económico – financiero cuyo resultado nos indica si nuestro proyecto genera rentabilidad, es decir sí sus resultados superan en valor a los costos asumidos para realizarlo.

La evaluación durante: Esta evaluación se desarrolla paralelamente a la ejecución del proyecto y está muy relacionada con las labores de seguimiento y control.

Evaluar el proyecto a medida que lo vamos ejecutando, nos permite constatar que las actividades se están desarrollando según lo que hemos planificado y están teniendo el impacto deseado. Además este tipo de evaluación cumple con la función importantísima de facilitar la adopción oportuna de rectificaciones en el caso de que las cosas no vayan según lo que hemos previsto.

La evaluación al final: como su nombre lo indica, se realiza al momento de cerrar con el proyecto y busca determinar si hemos cumplido o no con el objetivo general planteado y si este será sostenible en el futuro.

La evaluación ex – post: Esta evaluación se realiza un tiempo después de haber culminado con el proyecto, la mayoría de los expertos en estos temas recomiendan dejar pasar un lapso de entre tres y seis años, para que con esta evaluación podamos apreciar los impactos que el proyecto puede haber generado luego de su cierre.

La evaluación participativa

Mucho hemos hablado de lo importante que es la participación en el desarrollo de proyectos y la fase de evaluación, a pesar de que por su complejidad podemos llegar a pensar que es asunto de expertos, no escapa a esta realidad.

La evaluación participativa puede considerarse como la última generación en métodos de evaluación de proyectos, ya que incluye a los beneficiarios en el proceso de determinar si el proyecto cumple o no con los objetivos y causa el impacto o transformaciones esperadas en el mejoramiento de la calidad de vida.

Según esta metodología, son los beneficiarios del proyecto quienes realizan todas las labores de la evaluación, recopilando la información, analizándola, generando conclusiones y recomendaciones. La evaluación participativa nos permite involucrar a los actores del proyecto más allá de las etapas de identificación y formulación, genera un proceso de aprendizaje importantísimo que tiene como consecuencia el empoderamiento de los beneficiarios y además nos ayuda a conocer si el proyecto realmente cumplió con la expectativas de las personas hacia quienes iba dirigido.

Al final del día no existe un mejor evaluador que aquel que utilizará los bienes y/o servicios generados por el proyecto y cuya necesidad o problema será solventada con el desarrollo de la intervención. Son estas personas las que están mejor capacitadas para decir si el trabajo se hizo bien o no.

Análisis financiero de proyectos de inversión, el VPN


Una de las definiciones más complejas en el ámbito de proyectos es la del valor presente neto VPN. Esta herramienta extraídas de las finanzas es utilizada, junto a la Tasa Interna de Retorno, para determinar si un proyecto de generación de ingresos será rentable y en base a este resultado decidir si se ejecutará o no.

En este post trataremos de explicar que es el VPN y cómo interpretar los valores que este puedan tomar cuando estamos evaluando un proyecto de inversión privada.

El valor del dinero en el tiempo

Lo primero que debemos saber para entender esta herramienta y poder utilizarla de manera efectiva, es que el valor del dinero varía en el tiempo. Ustedes tal vez se pregunten cómo esto puede ser posible y haciendo uso de la razón lleguen a la conclusión de que el billete de 50 bolívares o dólares que tiene en el bolsillo hoy, será el mismo mañana, dentro de un mes o de un año.

En cierta forma, esta conclusión es correcta ya que el valor nominal del dinero, es decir, el numerito escrito sobre el billete, no va a cambiar. Sin embargo háganse la siguiente pregunta: si una persona les ofrece 1.000 dólares hoy o 1.000 dólares dentro de un mes, ¿qué opción elegirían? Siguiendo el comportamiento racional, seguramente preferirían tener esos 1.000 dólares en estos momentos en sus bolsillos, colocarlos en una cuenta bancaria y obtener intereses por esta inversión, que esperar al futuro, el cual está lleno de incertidumbre y en el que habrían perdido un mes de rendimiento.

Este simple razonamiento nos permite comprender cómo nosotros, los seres humanos, tenemos preferencias por aquellos flujos de efectivo que se producen primero. Este principio financiero determina que el valor del dinero varíe a lo largo del tiempo, siendo una cantidad recibida hoy más valiosa que la misma suma recibida en el futuro y viceversa.

A esta explicación podríamos agregarle otro elemento: la inflación. A pesar de que el análisis matemático financiero por lo general se realiza a precios constantes, en la vida real, si estamos en economías inflacionarias, el poder de compra de nuestro dinero disminuirá a lo largo del tiempo.

Una vez entendido porque el valor del dinero varía en el tiempo pasemos a definir que es el VPN.

El valor presente neto (VPN)

El valor presente se define como “el valor descontado de los flujos de caja (el efectivo producido por el proyecto una vez que este entra en operación) que se generarán en el futuro”. Esta definición no es nada clara y mucho menos para aquellas personas que aunque están involucradas en el desarrollo de proyectos de inversión, no tienen formación en finanzas, sin embargo un ejemplo seguro nos ayudará a explicar de qué se trata.

Supongamos que estamos interesados en tener un pequeño negocio de venta de pasteles, hacemos nuestro estudio de mercado y técnico y proyectamos nuestras ventas por los siguientes tres meses.

Nuestro negocio tiene previsto abrir sus puertas el día 1 de Enero, según nuestros estudios previos estimamos que: el día 1 de Febrero habremos obtenido ingresos (ventas – costos) de 10, el día 1 de Marzo por un valor de 35 y el día 1 de Abril por 56. Tenemos entonces tres montos de dinero en tres momentos diferentes en el tiempo.

Tenemos un momento cero o de arranque (1 de Enero)

Un momento uno con ingresos de 10, un momento dos con ingresos de 35 y un momento tres con ingresos de 56.

Supongamos además que la tasa de descuento, que representa el mínimo rendimiento que esperamos recibir por nuestra inversión es de 10%.

Ahora bien, nos interesa saber el valor de esos montos el día de hoy, qué hacemos, a través de una operación matemática conocida como descuento calculamos o traemos los montos obtenidos en los momentos uno, dos y tres al momento cero. Cómo se hace esto, utilizando la siguiente fórmula:

VP = (10 / (1 + 10%)) + (35 / (1 + 10%) ²) + (56 / (1 + 10%)³)

Esta operación matemática nos permite comparar (sumar o restar) montos de dinero ubicados en momentos diferentes del tiempo, trayéndolos todos a un punto particular, en nuestro caso el 1 de Enero.

Notemos que en los componentes dos y tres de la formula los divisores están elevados a la segunda y tercera potencia, estos súper índices representan el período de tiempo en el que se ubica este flujo de efectivo.

Hagamos la operación con nuestro ejemplo a ver que resulta:

VP = 9,09 + 28,92 + 42,07 = 80,08

Como podemos ver, el equivalente al monto igual a 10 correspondiente al momento 1, en el momento 0 es igual a 9,09. Y a medida que el flujo de efectivo se aleja más de nuestro punto inicial, su disminución al descontarlo es mayor, como se refleja en los montos correspondientes al momento 2 y 3, que pasan al ser descontados de 35 a 28,92 y de 56 a 42,07 respectivamente.

El monto calculado, 80,08, es el valor presente de los flujos de efectivo obtenidos por nuestra venta de pasteles en los momentos 1, 2 y 3. Una vez más y en simples palabras, lo que hicimos fue “traernos” las cantidades de efectivo generadas en el futuro, a través de una operación matemática, al día de hoy para poder sumarlas.

Ahora bien, una vez que hemos calculado el valor presente necesitamos conocer cuál es el valor presente neto o VPN para poder evaluar nuestro proyecto financieramente. Este valor es el resultado de restar el valor presente menos la inversión inicial de nuestro proyecto.

Siguiendo con nuestro ejemplo, supongamos que la inversión inicial para poder montar nuestra venta de pasteles fue de 60. Nuestro valor presente neto será entonces el resultado de:

VPN = 80,08 – 60 = 20,08

Se preguntarán por qué restar, la respuesta es la siguiente. En finanzas todas aquellas cantidades de dinero que representen una entrada tendrán signo positivo y aquellas que representen salidas signo negativo. En nuestro cálculo, la inversión inicial (- 60) representa una salida de dinero, el cual utilizamos para poner en marcha nuestra venta de pasteles, por esta razón tiene signo negativo. En el caso del valor presente (80,08), este representa nuestro ingreso o entrada, he ahí el porqué de su signo positivo. Siguiendo el principio de algebra básica que dice que cantidades con signos diferente se restan, tenemos entonces que el VPN es el resultado de la sustracción de los flujos de efectivo descontados menos la inversión inicial.

Interpretación de los resultados del VPN

El valor presente neto puede tomar valores mayores, menores e iguales a cero. Ahora bien cómo debemos interpretar el signo de este resultado a la hora de evaluar un proyecto de inversión.

Si el valor presente neto es positivo o mayor que cero es un indicativo de que nuestro proyecto será rentable (es factible desde el punto de vista financiero) y por tal razón la decisión que deberíamos tomar según este resultado es la de ejecutar nuestra iniciativa. Cómo llegamos a esta conclusión, sencillo: un VPN positivo quiere decir que nuestro proyecto es capaz de generar suficiente dinero para que recuperemos lo que invertimos en él y además nos quede una ganancia.

En el caso de nuestra venta de pasteles invertimos 60 y en la operación durante los tres primeros meses obtuvimos 80,08 en valor presente. Nuestro VPN será igual a 20,08 ya que pudimos, con el dinero obtenido por nuestro negocio, recuperar lo que invertimos y generar un rendimiento.

En caso contrario, un valor presente neto negativo o menor que cero, nos indicará que el proyecto no es factible y la decisión correcta será no ejecutarlo. La razón es que si el resultado que obtenemos es de signo negativo quiere decir que nuestro proyecto no es capaz de producir suficiente dinero para que recuperemos lo que invertimos en él.

Y finalmente un valor presente neto igual a cero nos indicará que el proyecto solo producirá lo suficiente para que recuperemos la inversión, en este caso tampoco ejecutamos la iniciativa dado que seguro encontraremos una opción de inversión que nos permita obtener un mayor rendimiento.

Por lo general la evaluación financiera de proyectos de inversión realizada con el cálculo y análisis de VPN es complementada con el análisis de la tasa interna de retorno y de sensibilidad, de los cuales estaremos hablando en un futuro post.

Nota: Los proyectos de generación de ingreso o inversión privada, son aquellos ejecutados generalmente por empresas o entidades privadas cuyo principal objetivo es generar bienes o servicios que se comercialicen en el mercado y generen una ganacia por su venta.

Fuentes consultadas:

Garay, U y González, M. (2005). Fundamentos de Finanzas. Ediciones IESA, 2da Edición. Caracas, Venezuela.

Blanco, A. (2006). Formulación y Evaluación de Proyectos. Editorial Texto. 5ta Edición. Caracas. Venezuela.