Más de sketchnotes en la gestión de proyectos


En el artículo anterior comenté sobre cómo vender un proyecto de manera creativa, utilizando los Sketchnotes, una experiencia que forma parte del proceso que he emprendido para implementar herramientas creativas en mis labores como consultor en la gestión de proyectos.

Aunque para esta nueva edición del blog tenía programado escribir sobre otro tema, tome el testigo que me ofreció mi amiga Ana Aranda, con su artículo Sketchnotes como “entregable” de un proyecto, para contarles mi última experiencia con esta técnica.

Todo comenzó hace un par de semanas cuando leí un artículo escrito por Carlos J. Pampliega y compartido por Alejandro J. Román, miembros junto con Ana de esta comunidad de conocimiento y aprendizaje colectivo que hemos tejido a través de las redes sociales, titulado Sketchnoting para comunicar proyectos.

Luego de esa lectura se me ocurrió utilizar esta técnica para guiar una sesión de trabajo en la cual, junto con el equipo, revisaríamos y redefiniríamos la jerarquía de objetivos de un programa social que implementaremos dentro de poco.

El desarrollo de la jornada fue sencillo, luego de explicar su objetivo, el plan de trabajo y el resultado esperado, invité a los miembros del equipo, incluyéndome, a que en una hoja de papel respondiésemos, utilizando dibujos, las siguientes preguntas:

1.- ¿Cómo imaginamos la vida de los  beneficiarios directos del programa antes de participar en él?

2.- ¿Cómo imaginamos la vida de los beneficiarios directos del programa justo al finalizarlo?

3.- ¿Cómo imaginamos la vida de los beneficiarios directos del programa tiempo después de haberlo finalizado?

Las respuestas se las muestro a continuación.



Una vez hechos los sketchnotes, cada participante realizó un elevator pitch, contando con un minuto para explicar su dibujo. En esta actividad fuimos extrayendo las ideas con las que finalmente reformulamos el fin, el objetivo general y los objetivos específicos del programa, definiendo también los entregables esperados, los indicadores de desempeño y los medios a través de los cuales verificaremos su cumplimiento.

Como les comenté en el artículo pasado el uso de este tipo de técnicas no solo hace que las jornadas de trabajo sean más divertidas, sino que además nos permiten utilizar nuestra creatividad, explicando de una manera poco convencional nuestra visión e ideas. En el caso particular de esta experiencia me pareció muy poderosa la dinámica de imaginar y dibujar el proceso de transformación que esperamos sea transitado por los participantes en el programa, ya que para esto tuvimos que intentar colocarnos en su lugar.

Por otra parte, esta actividad nos permitió la construcción colectiva, con la inclusión de las ideas y opiniones de todos los miembros del equipo de trabajo, lo que en cierta manera garantiza nuestro compromiso con hacer la mejor labor posible para el logro de los objetivos.

En la próxima sesión con este equipo, seguiremos con nuestra cruzada creativa, utilizando una técnica sobre la que leí hace poco en un artículo compartido por Akira Bloise, titulado ¿Cómo innovar en el proceso de definición del alcance del proyecto?, luego les cuento qué tal me fue.

Lecturas relacionadas:

¿Cómo conformar equipos de proyectos creativos?

Cómo vender un proyecto de manera creativa

Cómo vender un proyecto de manera creativa


Nos invitan a presentar una oferta para gestionar un proyecto, y apuesto que en lo primero en que pensamos es en un documento escrito donde se especifique el alcance y los detalles del trabajo que ofrecemos realizar y las láminas, seguramente de power point, que presentaremos ante el posible cliente. Por otro lado, me atrevo a asegurar que este último no está esperando nada más.

Los seres humanos, por lo general, somos adversos al riesgo y nos encanta estar dentro de nuestra zona de confort. ¿Por qué elegiríamos entonces un camino diferente al que ha demostrado ser efectivo?

Esta situación se nos presentó a mi asociado y a mí, hace un par de semanas. Una gran empresa nos invitó a presentarles una propuesta para diseñar y ejecutar un proyecto, dentro de un programa que están realizando. En la primera reunión el cliente nos dijo algo que nos llamó la atención: “no queremos que nos presenten una cajita feliz”, utilizando el famoso menú infantil de una cadena de comida rápida como analogía para identificar ofertas de servicio estandarizadas e inflexibles. Este hecho nos llevó a pensar que con este cliente en particular era posible arriesgar y presentar nuestro trabajo de una manera diferente.

Luego de haber leído unos cuantos artículos sobre maneras creativas de tomar notas en reuniones, charlas y/o conferencias, escritos y/o compartidos, entre otros, por mis amigos @anuskiaranda, @CJPampliega, @MartinezBuenoJA y @ceolevel, se nos ocurrió la idea de presentar la oferta de servicio utilizando Sketch Notes y a través de una secuencia de dibujos explicarle al posible cliente el trabajo que realizaríamos, su alcance, los resultados que obtendría, el tiempo de ejecución y el costo, entre otros detalles importantes.

Por supuesto el cliente quedó sorprendido y su respuesta fue: “no esperaba que presentaran una oferta de esta manera, queda en evidencia no solo la creatividad del equipo, sino, además la seguridad que tienen en la calidad de su trabajo, lo que los lleva a asumir riesgos como el de hacer este tipo de presentaciones” fuera del estándar. En conclusión, obtuvimos el contrato y ya estamos preparándonos para comenzar a trabajar.

Más allá del resultado de la venta, esta experiencia me llevó a reflexionar sobre:

1.- La importancia de pensar fuera de la caja (feliz): los profesionales en la gestión de proyectos estamos constantemente tomando decisiones y solucionando problemas a lo largo de nuestras carreras profesionales.

El innovar e incentivar nuestra creatividad nos ayuda a identificar y transitar caminos inexplorados, que nos pueden llevar a mejores resultados de los que estamos acostumbrados a alcanzar.

2.- La importancia de salir de la zona de confort: explotar nuestro potencial al máximo requiere que estemos en la capacidad de asumir riesgos constantemente, de esta manera no solo podemos sorprender a los demás, como en el caso que les comenté, sino que nos redescubrimos a nosotros mismo, identificando potencialidades que seguramente no sabíamos que estaban allí.

3.- Los profesionales de proyectos somos vendedores: en realidad todos los seres humanos lo somos y en el caso de nuestra profesión no solo debemos tomar en cuenta la calidad de nuestro trabajo, sino además idear las maneras más atractivas, para "venderlo". 

Lo mejor de las técnicas creativas tanto para vender proyectos, tomar notas, hacer informes, llevar reuniones, tomar decisiones,etc., además de que nos ayudan a hacer nuestro trabajo de una manera diferente y divertida, es que son sencillas y logran los resultados esperados.

En el caso del sketch notes, no hace falta ser un gran dibujante para utilizarlos, solo un poco de imaginación, una buena caja de lápices de colores y las ganas de "jugar" y arriesgarse a hacer algo diferente!

P.D: me encantaría compartir con ustedes el sketch notes que presentamos hace unos días, pero, por razones de confidencialidad se me hace imposible. Por ahora les dejo este video ;)

Conversando con los stakeholders….


Durante el fin de semana participé como ponente en el 9no Congreso de Gerencia de Proyectos organizado, y muy bien, por el PMI Capítulo Venezuela. Mi ponencia se tituló “Conversando con los stakeholders: cómo formular proyectos desde la demanda”, una invitación a acercarnos a los interesados del proyecto para preguntarles e indagar sobre sus necesidades, requerimientos y expectativas con respecto a la iniciativa.

Me gusta utilizar la palabra conversar como analogía para el levantamiento de los requerimientos del proyecto, al final del día, e indiferentemente del método que utilicemos, levantar los requerimientos no es más que escuchar lo que los interesados tienen que decir y traducirlo, tomando en cuenta nuestros recursos, en las características del bien o servicio que vamos a producir.

Para llevar a adelante esta conversación, el PMI en el Business Analysis for Practitioner nos da un conjunto de recomendaciones, indicándonos el trabajo que debemos hacer para lograr un buen resultado:

Planificar la conversación: este primer paso consiste en determinar cuál es la información que queremos conocer, con quién debemos conversar para obtenerla, cuál será la metodología que utilizaremos para conversar y finalmente la secuencia en que las conversaciones se llevarán a cabo. Esta información puede organizarse como lo muestra la tabla a continuación, tomada del Business Analysis for Practitioner:


Preparar la conversación: en segunda instancia debemos determinar el objetivo de cada una de las conversaciones que sostendremos, quiénes participarán en ellas y cuáles serán la preguntas clave que haremos a los interesados.

Esta información, al igual que la referente a la planificación, se puede organizar utilizando un cuadro como el que se presenta a continuación:


Realizar la conversación: en tercer lugar conversemos, introduzcamos la conversación, hagamos las preguntas clave, cerremos la conversación y consolidemos y contrastemos la información que hemos obtenido con los participantes.

Como cuarto y quinto paso se documenta la conversación y se complementa con datos. A continuación se analizan los requerimientos de los interesados.

La importancia de que conversemos con los stakeholders radica en que evitemos caer en la tentación humana de suponer, tomando en cuenta que somos afectados por una cantidad de sesgos cognitivos, de los que he mencionado algunos en artículos anteriores, llevándonos a formular proyectos que atiendan a nuestra percepción sobre las necesidades, pero, no a las necesidades reales.

Al finalizar la ponencia me preguntaron ¿hasta qué punto se debe conversar? A lo que respondí que la conversación es importante, pero, no debe convertirse en un proceso sin fin, debemos establecer un lapso lo suficientemente largo para obtener la información que requerimos, pero, además lo suficientemente corto para poder tomar decisiones pertinentemente.

Otro participante me consultó sobre la estrategia para atender a las solicitudes de los stakeholders, que pueden ser muchas. Durante el levantamiento de los requerimientos nuestro objetivo principal es escuchar, sin embargo, si tenemos que responder a alguna solicitud debemos, como en toda la comunicación que mantengamos con los interesados, ser claros y honestos con nuestras capacidades de respuesta. No ofrezcamos cosas que sabemos que no podremos cumplir, porque terminaremos defraudando a algún actor y sumando un oponente al proyecto.

Finalmente comentamos las dificultades de conversar con los stakeholders y estuvimos de acuerdo en que a pesar de no ser una tarea sencilla, tenemos que abordarla. Para esto debemos ser empáticos, tratar de ponernos en los zapatos de los actores y ver, o imaginar, cómo ellos perciben las situaciones y al proyecto ¡menuda tarea!

En un próximo post les comento sobre las otras ponencias, muy buenas por cierto, a las que tuve el gusto de asistir, por ahora los invito nuevamente a formular proyectos desde la demanda.

Fuente consultada: PMI. (2015). Business Analysis for Practitioner. A Practice Guide.


El pensamiento ¿IRRACIONAL? del gerente de proyectos


“El conocimiento puede ser un freno. La ignorancia puede liberar. Saber cuándo saber y cuándo no saber es tan importante como un acero bien templado” Suzume-No-Kumo, 1434

A comienzos de este año escribí en el blog dos artículos, Cómo deciden los actores del proyecto y La falacia de los costos hundidos, en los que hablo un poco sobre los sesgos cognitivos y cómo estos pueden afectar a la gestión de proyectos. Les confieso que me he interesado mucho por este tema, ya que creo fundamental tener al menos una idea de cómo pensamos y tomamos decisiones, para conocernos mejor y comprender un poco más a los demás.

Como leí hace poco “los proyectos no son más que la interacción entre un conjunto de personas”, por lo que es de suma importancia para un gerente o profesional en esta área, conocer cuáles son los sesgos que lo pueden llevar a elaborar juicios errados y a tomar decisiones poco acertadas. Entendiendo además, que el resto de los actores del proyecto están sujetos a la misma dinámica de pensamiento.

Uno de estos sesgos es el de la proyección, que nos lleva a pensar que la manera en que entendemos la vida es la correcta y que el resto de las personas está de acuerdo con nosotros. Un ejemplo que extraje del World Development Report 2015, del Banco Mundial me ayudará a explicar cómo opera esta desviación:

En un experimento llevado a cabo con personal del banco se les consultó ¿si ellos pensaban que los habitantes pobres de Nairobi, Kenia, se opondrían a participar en un programa de vacunación? sabiendo que las vacunas administradas podrían ocasionarles infertilidad. El 42% de los profesionales encuestados dijo que sí se opondrían.

Cuando se  realizó la misma pregunta a los habitantes pobres de Nairobi, teniendo la misma información sobre el programa, solo el 11% respondió no estar dispuesto a vacunarse.

El sesgo de la proyección  nos lleva a cometer el error de ni siquiera pensar que el otro, llámese miembro del equipo de proyecto, beneficiario, cliente, sponsor, etc., tenga algo distinto que pensar o decir con respecto a la iniciativa, por lo que tomamos decisiones con solo una fracción de la información disponible, la que está en nuestras cabezas, con la alta probabilidad de que esto nos lleve a cometer un error.

En el caso del ejemplo, el programa de vacunación, que podía ser la diferencia entre la vida y la muerte para muchas personas, pudo haber sido cancelado si se hubiese tomado en cuenta solo la opinión de los profesionales del Banco Mundial.

Otro sesgo del que somos víctimas, y que está muy relacionado con el anterior, es el de la confirmación. A los seres humanos nos encanta sentir que tenemos la razón en todo y corremos el riesgo de rodearnos de un conjunto de personas que asientan y respalden todo el tiempo nuestras ideas. Para un gerente de proyectos, el buscar rodearse de un “coro de focas”e invalidar ex-ante las opiniones o ideas divergentes, no le permitirá mirar más allá de sus narices, tomará en cuenta información incompleta y de igual manera que con el sesgo de proyección, tomará decisiones erradas que pondrán en riesgo al proyecto.

¿Qué debe hacer un gerente o profesional de proyectos para evitar ser víctima de estos sesgos cognitivos?


1.- Conocer cómo trabaja la mente

El gerente de proyectos debe conocer los sesgos cognitivos para poder identificar cómo operan y en qué momentos puede estar en riesgo de cometer un error de juicio o tomar una decisión, basado en la percepción y no en los datos.

2.- Ser reflexivo y auto - crítico 

En segundo lugar debe tener la capacidad de cuestionarse, en este contexto la mejor aliada del gerente de proyectos es la pregunta ¿por qué? El poder analizar nuestros juicios, de una manera asertiva, nos lleva a comprender mejor cómo estos están influenciados por nuestras creencias, el entorno o los modelos mentales. De esta manera podemos incorporar información que hayamos pasado por alto, buscar opiniones en otras fuentes y tomar mejores decisiones.

3.- Investigar 

En tercer lugar el gerente o profesional de proyectos debe preguntar y no suponer. No todos piensan ni  ven la vida de la misma manera que lo hacemos nosotros, por esta razón nos vemos obligados a indagar, investigar, preguntar, conversar de manera tal que podamos ofrecer soluciones lo más completas posibles a los problemas que se nos presentan durante el desarrollo de determinada iniciativa.

4.- Promover el pensamiento divergente 

En cuarto lugar debemos rodearnos de personas con experiencias, perfiles profesionales e intelectuales y formas de pensar distintas a la nuestra. Como dicen por ahí “en la variedad está el gusto” y también la oportunidad de aprender y de que nuestros juicios e ideas sean completados o mejorados con las ideas de los otros. El ponernos a prueba, permitir que otros cuestionen nuestras ideas, definitivamente nos llevará a tener una mejor visión sobre el problema o situación que estemos afrontando y seguramente podremos construir, conjuntamente con el equipo, una mejor o más informada solución.

5.- "Pensar fuera de la caja" 

Finalmente, fomentar en nosotros el pensamiento creativo, eso que llaman pensar fuera de la caja, y utilizar dinámicas diferentes para generar ideas y soluciones.

En lo particular les propongo que la próxima vez que afronten un problema, que será abordado con un proyecto o dentro de él, tomen lápices de colores y una hoja de papel y representen con dibujos la situación inicial y los posibles cursos de acción que se les vengan a la mente, luego pueden ir validando estos con el equipo de trabajo, los demás actores y las fuentes de información disponible. No solo se van a divertir, sino que además le darán un empujón a ese lado derecho del cerebro responsable de la creatividad.

Para quienes se interesen en el tema les recomiendo, si tienen la oportunidad, leer el libro Pensar rápido, pensar despacio del Premio Nobel de Economía Daniel Kahneman. 





¿Quieres garantizar la participación de un stakeholder? muéstrale el "dinero"


Todos los actores de un proyecto son importantes, pero, existe un grupo que merece una especial atención por parte de la gerencia de proyectos. Aquellos “aliados” cuya participación ACTIVA es fundamental para el logro de los objetivos que nos hemos planteado.

El que ponga la palabra aliados entre comillas y la palabra activa en mayúscula sostenida no es una extravagancia de mi parte. Como seguramente mucho de ustedes han podido evidenciar en sus proyectos, no siempre aquellos actores que consideramos aliados y cuya participación es fundamental en el desarrollo de la iniciativa, cumplen con el rol que esperamos.

Y es allí donde muchas veces fallamos como equipo de proyecto, en esperar que los aliados entiendan, sin que nadie les explique, su rol clave en el proyecto, el por qué deben participar y mucho más importante, para ellos, cuál será el beneficio que recibirán por su participación y el logro de los objetivos. 

Como ya hemos conversado con anterioridad esperar y suponer no son buenas estrategias para la gestión de proyectos y mucho menos para la de los interesados. Aunque la propensión a pensar que los demás entienden la importancia y beneficios del desarrollo de determinado proyecto, como lo hacemos nosotros, es alta, debemos evitar caer en esa tentación.

Parte de gestionar a los interesados del proyecto consiste en determinar cuáles son sus incentivos y cómo alinear estos a los del proyecto. En el caso de los key stakeholders es fundamental que la gerencia de proyectos les muestre, de manera explícita, cómo se beneficiarán con el desarrollo de la iniciativa, como invitación a participar activamente en ella.

Cuando hablamos de beneficios por lo general pensamos en dinero. Sin embargo, estos pueden ser de diferentes tipos, tal como lo propone Emad Aziz en una reseña de su conferencia presentada en el PMI Global Congress EMEA 2015 y publicada por Elizabeth Harrin en su blog A Girl Guide to Project Management, con el título: 6 things every stakeholder wants.  

Según Aziz los stakeholders quieren saber “qué hay para ellos” en el proyecto y el conocer la ganancia individual, o de grupo, que obtendrán los hace más proclives a participar activamente.

Los key stakeholder (y los interesados en general) querrán saber entonces, a juicio de Aziz:

-Si el proyecto le facilitará la vida a través de mejores procesos

-Si les permitirá optimizar su tiempo

-Si les dará la oportunidad de ganar más dinero

-Si les proveerá reconocimiento

-Si les dará un empujón en sus carreras profesionales

-Si el proyecto contribuye a solventar una necesidad de la organización o de la sociedad y cómo lo hace

En definitiva, un aliado importante del proyecto estará mucho más motivado a participar activamente en su desarrollo, si conoce cuáles son los beneficios que este le reportará a él, su grupo y a la sociedad. Así que desde la gerencia de proyectos estamos llamados a “mostrar el dinero”.


Coordinación entre los stakeholders, un riesgo para el proyecto


La gestión de los interesados del proyecto es “el área de conocimiento más importante”, al menos así es considerada por Rex Holmlin, quien en un artículo reciente en el blog Voice of Project Management, titulado The Most Important Project Management Knowledge Area, reflexiona sobre lo que ha sido su experiencia en la gerencia de proyectos.

Holmlin nos cuenta que, en sus 40 años como gerente de proyectos, ha logrado identificar que son las personas “la causa principal de la mayoría de los problemas que se presentan durante el desarrollo de cualquier iniciativa” y adicionalmente afirma que “la mejor manera de evadir los problemas en los proyectos es a través de las personas que están involucradas en él”.

Dudo mucho que quienes pasamos nuestra vida De Proyecto en Proyecto podamos estar en desacuerdo con Holmlin. La gestión de proyectos es el arte de identificar, conocer y relacionarnos con las personas vinculadas a la iniciativa, procurando alinear sus intereses a los del proyecto, incentivando su participación/cooperación con el trabajo a realizar, previendo los riesgos asociados a sus conductas, entre otras cosas.

No en vano el PMI nos habla de la importancia del levantamiento de los requerimientos de los interesados del proyecto e incluyó en su 5ta edición del PMBOK el área de conocimiento referida a estos.

Holmlin en su artículo hace referencia a un paper (cuya lectura les recomiendo) escrito por John M. Bryson, llamado “What to do whenstakeholders matter, stakeholders identification and analysis techniques”, en el cual se presentan 15 herramientas para la identificación y el análisis de los interesados del proyecto.

Leyendo este trabajo encontré una herramienta que me pareció sumamente interesante, ya que busca identificar aquellas áreas que, basadas en intereses comunes, pueden dar espacio a la creación de coaliciones y a la cooperación entre distintos stakeholders, afectando positiva o negativamente el desarrollo del proyecto.

El stakeholder – issue interrelationship diagram nos muestra la relación de cada uno de los stakeholders con diferentes asuntos dentro del proyecto, identificando áreas en las cuales estos podrían establecer acuerdos y actuar de manera colaborativa. Esta herramienta nos permite tener en cuenta los riesgos, tanto positivos como negativos, que podrían estar afectando el desarrollo del proyecto, en el caso de que dos o más interesados decidan actuar coordinadamente.

Supongamos por ejemplo, que hemos identificado a dos stakeholders que se oponen al proyecto y que ambos coinciden en una determinada área de interés. Estos actores, de llegar a relacionarse, podrían establecer una alianza para boicotear el desarrollo del proyecto, causando retraso, sobre costo y/o el fracaso de la iniciativa. También podría darse el caso de que dos o más actores coordinen acciones para apoderarse de los beneficios de determinado proyecto, dejando de lado a los verdaderos beneficiarios.

Desde el punto de vista positivo, la colusión de actores aliados al proyecto podría facilitar su desarrollo y el logro de los resultados. El diagrama de interrelación de los interesados nos permite, como equipo de proyecto, identificar los riesgos asociados a posibles acuerdos entre los actores y establecer estrategias para potenciar aquellos que vayan en función del logro de los objetivos y tratar de minimizar o hacer frente a quienes puedan estar cooperando en sentido contrario.

La construcción del diagrama se realiza, según Bryson, de la siguiente manera:

-Las entradas del proceso son las técnicas básicas de identificación de los actores del proyecto, sobre las que hemos conversado con anterioridad, el diagrama de influencia de los actores y la tabla de poder vs. Intereses de los actores, herramientas que encontrarán detalladas en  el paper

-Se colocan en post it o en una hoja con adhesivo los nombres de cada uno de los actores identificados, uno por cada hoja

-Los miembros del equipo, a través de una tormenta de ideas, identifican todos aquellos asuntos que puedan afectar positiva o negativamente a los actores del proyecto, creando áreas de interés común, colocando cada uno de estos asuntos en post it 

-Cada uno de los asuntos identificados se coloca en una pizarra o muro y alrededor de ellos se colocan todos los actores que podrían estar afectados. De seguro cada uno de los stakeholders estará relacionado con más de una área de interés 

-Se dibujan flechas que relacionen a cada uno de los satkeholders con las diferentes asuntos 

Una vez establecidas las relaciones, el equipo determina las posibles relaciones de cooperación que se pueden presentar entre los interesados

El diagrama resultante sería similar al que se presenta a continuación (sin los post it): 


Adicionalmente el diagrama nos muestra aquellos asuntos o problemas que podrían generar conflictos entre los actores, lo que también tendremos que estar preparados para manejar como equipos de gestión de proyectos. 

Un nuevo proyecto, conceptualizando una PMO



Actualmente me encuentro trabajando (y aprendiendo) como consultor en un proyecto inédito en mi carrera profesional, soy el responsable de la conceptualización y puesta en marcha de una oficina de proyectos, o PMO por sus siglas en inglés, para una pequeña organización.

Esta nueva experiencia, además de ser un reto personal y profesional, me ha reafirmado la importancia que tiene para toda organización que quiera trascender en el tiempo, independientemente de su tamaño, aplicar metodologías profesionales en todo lo concerniente a la gestión de proyectos.

La organización en cuestión tiene un poco más de 10 años de funcionamiento y se encuentra en pleno proceso de reestructuración, en función de lograr sostenibilidad y un mayor impacto en el largo plazo. Su actividad principal es la formulación y gestión de proyectos de desarrollo, financiados por terceros. 

El proceso de consultoría comenzó, involucrándome con la organización, conversando con sus miembros, entendiendo el momento histórico que atraviesa, conociendo la forma en que se hace el trabajo y en particular indagando en la manera en que se han formulado y gestionado los proyectos y los resultados que se han obtenido, para identificar las necesidades.

Los hallazgos en lo referente a estos dos últimos puntos fueron los siguientes:

-No puede establecerse claramente una correlación entre los proyectos que desarrolla la organización y su plan estratégico, lo que entre otras cosa imposibilita conocer si estas iniciativas realmente aportan a la visión de largo plazo.

-No se aplica una metodología uniforme en la formulación, evaluación y gestión de proyecto. Como consecuencia los proyectos se diseñan con un bajo nivel de detalle, que no permite visualizar todo el trabajo que debe ser realizado, los entregables, estimar recursos, tiempos, establecer responsables y mucho menos determinar costos.

-Este bajo grado de planificación expone a los proyectos y al equipo de trabajo a un alto nivel de incertidumbre, las actividades ocultas en un alcance definido a grandes rasgos se convierte en urgencias, no se sabe qué hay que hacer, ni cómo y menos cuándo, reina el estrés y la desmotivación.

-Dado esto, no podemos hablar de un plan de seguimiento y control del proyecto, por lo que se han hecho comunes las desviaciones de tiempo y costo y es imposible medir si las iniciativas realmente generan el impacto esperado.

Este contexto fue la excusa perfecta para proponer la creación de una oficina de proyectos y embarcarme en esta labor, en la búsqueda de contribuir con la creación de un centro de responsabilidad que permita que la organización:

-Identifique áreas estratégicas para el desarrollo de proyectos

-Asegure que todos sus proyectos estén alineados a su plan estratégico y se pueda medir el aporte de cada uno al logro de la visión

-Estructure y maneje una cartera de proyectos para hacer más eficiente el uso de sus recursos y diversificar las fuentes de ingreso

-Estandarice los procesos relacionados con la formulación, evaluación y gestión de los proyectos

-Haga seguimiento y control efectivo de la gestión de los proyectos

-Facilite y apoye la gestión de los gerentes de proyectos

Una vez que identificamos la necesidad de contar con una oficina de proyectos y establecimos los elementos que justifican su existencia, el siguiente paso ha sido comenzar a diseñar la estructura, a la medida de la organización. Esta fase que hemos denominado conceptualización ha consistido en documentar la justificación, funciones y los procesos a través de los cuales funcionará la PMO.

La introducción de una oficina de proyectos y de una nueva manera para hacer las cosas definitivamente significa un cambio en la cultura organizacional y lo más probable es que haya cierta resistencia. En mi opinión, no podemos pasar por ejemplo de una planificación laxa a una estrictamente apegada a las buenas prácticas de manera inmediata, es un proceso que debe ser desarrollado gradualmente y con la participación de los miembros de la organización.  

Como estrategia para incentivar el cambio, tomamos un proyecto que está en ejecución y reformulamos su alcance, le asignamos recursos, responsables y hemos ido poco a poco ejecutando actividades que no estaban previstas en el alcance original, pero, eran necesarias para lograr los objetivos. De esta manera los miembros de la organización han participado activamente en la introducción de nuevos procedimientos, entendiendo la importancia de gestionar los proyectos de una manera más profesional. Adicionalmente hemos establecido un par de horas en la semana para revisar los avances del proyecto con su coordinador e ir solventando los cuellos de botella que se vayan presentando durante la ejecución.

Una vez terminada esta primera fase de conceptualización, les comento cómo nos terminó de ir y cómo hicimos para poner en marcha la oficina. Si quieren dejar algún comentario o conesejo para esta tarea que estoy emprendiendo será bienvenido, saludos a todos.