¿Quieres garantizar la participación de un stakeholder? muéstrale el "dinero"


Todos los actores de un proyecto son importantes, pero, existe un grupo que merece una especial atención por parte de la gerencia de proyectos. Aquellos “aliados” cuya participación ACTIVA es fundamental para el logro de los objetivos que nos hemos planteado.

El que ponga la palabra aliados entre comillas y la palabra activa en mayúscula sostenida no es una extravagancia de mi parte. Como seguramente mucho de ustedes han podido evidenciar en sus proyectos, no siempre aquellos actores que consideramos aliados y cuya participación es fundamental en el desarrollo de la iniciativa, cumplen con el rol que esperamos.

Y es allí donde muchas veces fallamos como equipo de proyecto, en esperar que los aliados entiendan, sin que nadie les explique, su rol clave en el proyecto, el por qué deben participar y mucho más importante, para ellos, cuál será el beneficio que recibirán por su participación y el logro de los objetivos. 

Como ya hemos conversado con anterioridad esperar y suponer no son buenas estrategias para la gestión de proyectos y mucho menos para la de los interesados. Aunque la propensión a pensar que los demás entienden la importancia y beneficios del desarrollo de determinado proyecto, como lo hacemos nosotros, es alta, debemos evitar caer en esa tentación.

Parte de gestionar a los interesados del proyecto consiste en determinar cuáles son sus incentivos y cómo alinear estos a los del proyecto. En el caso de los key stakeholders es fundamental que la gerencia de proyectos les muestre, de manera explícita, cómo se beneficiarán con el desarrollo de la iniciativa, como invitación a participar activamente en ella.

Cuando hablamos de beneficios por lo general pensamos en dinero. Sin embargo, estos pueden ser de diferentes tipos, tal como lo propone Emad Aziz en una reseña de su conferencia presentada en el PMI Global Congress EMEA 2015 y publicada por Elizabeth Harrin en su blog A Girl Guide to Project Management, con el título: 6 things every stakeholder wants.  

Según Aziz los stakeholders quieren saber “qué hay para ellos” en el proyecto y el conocer la ganancia individual, o de grupo, que obtendrán los hace más proclives a participar activamente.

Los key stakeholder (y los interesados en general) querrán saber entonces, a juicio de Aziz:

-Si el proyecto le facilitará la vida a través de mejores procesos

-Si les permitirá optimizar su tiempo

-Si les dará la oportunidad de ganar más dinero

-Si les proveerá reconocimiento

-Si les dará un empujón en sus carreras profesionales

-Si el proyecto contribuye a solventar una necesidad de la organización o de la sociedad y cómo lo hace

En definitiva, un aliado importante del proyecto estará mucho más motivado a participar activamente en su desarrollo, si conoce cuáles son los beneficios que este le reportará a él, su grupo y a la sociedad. Así que desde la gerencia de proyectos estamos llamados a “mostrar el dinero”.


Coordinación entre los stakeholders, un riesgo para el proyecto


La gestión de los interesados del proyecto es “el área de conocimiento más importante”, al menos así es considerada por Rex Holmlin, quien en un artículo reciente en el blog Voice of Project Management, titulado The Most Important Project Management Knowledge Area, reflexiona sobre lo que ha sido su experiencia en la gerencia de proyectos.

Holmlin nos cuenta que, en sus 40 años como gerente de proyectos, ha logrado identificar que son las personas “la causa principal de la mayoría de los problemas que se presentan durante el desarrollo de cualquier iniciativa” y adicionalmente afirma que “la mejor manera de evadir los problemas en los proyectos es a través de las personas que están involucradas en él”.

Dudo mucho que quienes pasamos nuestra vida De Proyecto en Proyecto podamos estar en desacuerdo con Holmlin. La gestión de proyectos es el arte de identificar, conocer y relacionarnos con las personas vinculadas a la iniciativa, procurando alinear sus intereses a los del proyecto, incentivando su participación/cooperación con el trabajo a realizar, previendo los riesgos asociados a sus conductas, entre otras cosas.

No en vano el PMI nos habla de la importancia del levantamiento de los requerimientos de los interesados del proyecto e incluyó en su 5ta edición del PMBOK el área de conocimiento referida a estos.

Holmlin en su artículo hace referencia a un paper (cuya lectura les recomiendo) escrito por John M. Bryson, llamado “What to do whenstakeholders matter, stakeholders identification and analysis techniques”, en el cual se presentan 15 herramientas para la identificación y el análisis de los interesados del proyecto.

Leyendo este trabajo encontré una herramienta que me pareció sumamente interesante, ya que busca identificar aquellas áreas que, basadas en intereses comunes, pueden dar espacio a la creación de coaliciones y a la cooperación entre distintos stakeholders, afectando positiva o negativamente el desarrollo del proyecto.

El stakeholder – issue interrelationship diagram nos muestra la relación de cada uno de los stakeholders con diferentes asuntos dentro del proyecto, identificando áreas en las cuales estos podrían establecer acuerdos y actuar de manera colaborativa. Esta herramienta nos permite tener en cuenta los riesgos, tanto positivos como negativos, que podrían estar afectando el desarrollo del proyecto, en el caso de que dos o más interesados decidan actuar coordinadamente.

Supongamos por ejemplo, que hemos identificado a dos stakeholders que se oponen al proyecto y que ambos coinciden en una determinada área de interés. Estos actores, de llegar a relacionarse, podrían establecer una alianza para boicotear el desarrollo del proyecto, causando retraso, sobre costo y/o el fracaso de la iniciativa. También podría darse el caso de que dos o más actores coordinen acciones para apoderarse de los beneficios de determinado proyecto, dejando de lado a los verdaderos beneficiarios.

Desde el punto de vista positivo, la colusión de actores aliados al proyecto podría facilitar su desarrollo y el logro de los resultados. El diagrama de interrelación de los interesados nos permite, como equipo de proyecto, identificar los riesgos asociados a posibles acuerdos entre los actores y establecer estrategias para potenciar aquellos que vayan en función del logro de los objetivos y tratar de minimizar o hacer frente a quienes puedan estar cooperando en sentido contrario.

La construcción del diagrama se realiza, según Bryson, de la siguiente manera:

-Las entradas del proceso son las técnicas básicas de identificación de los actores del proyecto, sobre las que hemos conversado con anterioridad, el diagrama de influencia de los actores y la tabla de poder vs. Intereses de los actores, herramientas que encontrarán detalladas en  el paper

-Se colocan en post it o en una hoja con adhesivo los nombres de cada uno de los actores identificados, uno por cada hoja

-Los miembros del equipo, a través de una tormenta de ideas, identifican todos aquellos asuntos que puedan afectar positiva o negativamente a los actores del proyecto, creando áreas de interés común, colocando cada uno de estos asuntos en post it 

-Cada uno de los asuntos identificados se coloca en una pizarra o muro y alrededor de ellos se colocan todos los actores que podrían estar afectados. De seguro cada uno de los stakeholders estará relacionado con más de una área de interés 

-Se dibujan flechas que relacionen a cada uno de los satkeholders con las diferentes asuntos 

Una vez establecidas las relaciones, el equipo determina las posibles relaciones de cooperación que se pueden presentar entre los interesados

El diagrama resultante sería similar al que se presenta a continuación (sin los post it)


Adicionalmente el diagrama nos muestra aquellos asuntos o problemas que podrían generar conflictos entre los actores, lo que también tendremos que estar preparados para manejar como equipos de gestión de proyectos. 

Un nuevo proyecto, conceptualizando una PMO



Actualmente me encuentro trabajando (y aprendiendo) como consultor en un proyecto inédito en mi carrera profesional, soy el responsable de la conceptualización y puesta en marcha de una oficina de proyectos, o PMO por sus siglas en inglés, para una pequeña organización.

Esta nueva experiencia, además de ser un reto personal y profesional, me ha reafirmado la importancia que tiene para toda organización que quiera trascender en el tiempo, independientemente de su tamaño, aplicar metodologías profesionales en todo lo concerniente a la gestión de proyectos.

La organización en cuestión tiene un poco más de 10 años de funcionamiento y se encuentra en pleno proceso de reestructuración, en función de lograr sostenibilidad y un mayor impacto en el largo plazo. Su actividad principal es la formulación y gestión de proyectos de desarrollo, financiados por terceros. 

El proceso de consultoría comenzó, involucrándome con la organización, conversando con sus miembros, entendiendo el momento histórico que atraviesa, conociendo la forma en que se hace el trabajo y en particular indagando en la manera en que se han formulado y gestionado los proyectos y los resultados que se han obtenido, para identificar las necesidades.

Los hallazgos en lo referente a estos dos últimos puntos fueron los siguientes:

-No puede establecerse claramente una correlación entre los proyectos que desarrolla la organización y su plan estratégico, lo que entre otras cosa imposibilita conocer si estas iniciativas realmente aportan a la visión de largo plazo.

-No se aplica una metodología uniforme en la formulación, evaluación y gestión de proyecto. Como consecuencia los proyectos se diseñan con un bajo nivel de detalle, que no permite visualizar todo el trabajo que debe ser realizado, los entregables, estimar recursos, tiempos, establecer responsables y mucho menos determinar costos.

-Este bajo grado de planificación expone a los proyectos y al equipo de trabajo a un alto nivel de incertidumbre, las actividades ocultas en un alcance definido a grandes rasgos se convierte en urgencias, no se sabe qué hay que hacer, ni cómo y menos cuándo, reina el estrés y la desmotivación.

-Dado esto, no podemos hablar de un plan de seguimiento y control del proyecto, por lo que se han hecho comunes las desviaciones de tiempo y costo y es imposible medir si las iniciativas realmente generan el impacto esperado.

Este contexto fue la excusa perfecta para proponer la creación de una oficina de proyectos y embarcarme en esta labor, en la búsqueda de contribuir con la creación de un centro de responsabilidad que permita que la organización:

-Identifique áreas estratégicas para el desarrollo de proyectos

-Asegure que todos sus proyectos estén alineados a su plan estratégico y se pueda medir el aporte de cada uno al logro de la visión

-Estructure y maneje una cartera de proyectos para hacer más eficiente el uso de sus recursos y diversificar las fuentes de ingreso

-Estandarice los procesos relacionados con la formulación, evaluación y gestión de los proyectos

-Haga seguimiento y control efectivo de la gestión de los proyectos

-Facilite y apoye la gestión de los gerentes de proyectos

Una vez que identificamos la necesidad de contar con una oficina de proyectos y establecimos los elementos que justifican su existencia, el siguiente paso ha sido comenzar a diseñar la estructura, a la medida de la organización. Esta fase que hemos denominado conceptualización ha consistido en documentar la justificación, funciones y los procesos a través de los cuales funcionará la PMO.

La introducción de una oficina de proyectos y de una nueva manera para hacer las cosas definitivamente significa un cambio en la cultura organizacional y lo más probable es que haya cierta resistencia. En mi opinión, no podemos pasar por ejemplo de una planificación laxa a una estrictamente apegada a las buenas prácticas de manera inmediata, es un proceso que debe ser desarrollado gradualmente y con la participación de los miembros de la organización.  

Como estrategia para incentivar el cambio, tomamos un proyecto que está en ejecución y reformulamos su alcance, le asignamos recursos, responsables y hemos ido poco a poco ejecutando actividades que no estaban previstas en el alcance original, pero, eran necesarias para lograr los objetivos. De esta manera los miembros de la organización han participado activamente en la introducción de nuevos procedimientos, entendiendo la importancia de gestionar los proyectos de una manera más profesional. Adicionalmente hemos establecido un par de horas en la semana para revisar los avances del proyecto con su coordinador e ir solventando los cuellos de botella que se vayan presentando durante la ejecución.

Una vez terminada esta primera fase de conceptualización, les comento cómo nos terminó de ir y cómo hicimos para poner en marcha la oficina. Si quieren dejar algún comentario o conesejo para esta tarea que estoy emprendiendo será bienvenido, saludos a todos.


El líder de proyectos, un facilitador en el equipo de trabajo



Una de las diferencias entre el líder y el gerente de proyecto, es que el primero no solo se responsabiliza por que los objetivos se cumplan, sino que además procura contribuir en el desarrollo personal y profesional de su equipo de trabajo.

Como modelo a seguir, el líder de proyecto está en la capacidad de convertirse en un ejemplo de conducta para sus subordinados, generando beneficios para estos, el proyecto y la organización. En un artículo publicado recientemente en el blog Voice on Project Management y escrito por Bernadine Douglas, se nos presentan tres consejos para utilizar nuestra posición de liderazgo en post de impulsar la mejora de los miembros del equipo.

Ayuda a mejorar a los miembros de tu equipo de trabajo/proyecto

Como nos comenta el artículo el líder de proyecto debe conocer a los miembros de su equipo y tener claro cuáles son las fortalezas y áreas de mejora de cada uno de ellos. De esta manera se pueden aprovechar las primera y proponer o desarrollar planes de formación y/o capacitación para lidiar con las debilidades.

Una de las maneras para fomentar la mejora, de todos los miembros del equipo de proyecto incluyendo al líder, es permitiendo el libre intercambio de ideas sobre la iniciativa. Discutir y escuchar activamente distintas opiniones sobre determinada actividad o tarea, no solo nos lleva a tomar mejores decisiones, sino que además nos permite seguir aprendiendo.

Otro elemento clave en la mejora de los miembros del equipo es la capacidad que tenga el líder de proyectos para delegar responsabilidades. De esta manera cada uno de los que forma parte del equipo se sentirá tomado en cuenta y podrá mejorar sus habilidades y adquirir otras a través de su desempeño.

La autora nos comenta además, que si en nuestra organización es tomada en cuenta la opinión del líder de proyecto para la evaluación de desempeño de los miembros del equipo, esto se convierte en una oportunidad adicional para sugerir áreas de mejora que permitan el empoderamiento de cada uno de ellos.

Inspira a los miembros de tu equipo de trabajo/proyecto

La mejor manera de influir sobre los demás es con el ejemplo, por esta razón la autora del artículo nos recomienda ser un "buen líder de proyecto" independientemente de que los miembros de nuestro equipo aspiren o no a una posición similar. La manera en que nos comportamos en el trabajo, comenta el artículo, dice muchas cosas sobre como desempeñamos nuestra profesión y la organización a la que pertenecemos.

En alguna oportunidad leí que el buen líder es aquel que ayuda a otros a liderar. Desde la posición de líder de un proyecto se puede mostrar a cada uno de los miembros de nuestro equipo su capacidad para liderar independientemente de la posición que ocupen dentro de la organización.

Enseña a los miembros del equipo de trabajo/proyecto

Compartir nuestros conocimientos y habilidades con los miembros del equipo de proyecto puede en un momento determinado ayudarlos a mejorar su desempeño. De esta manera no solo estamos ayudando al proyecto y a la organización, sino también a la persona.

El verdadero líder de proyectos juega entonces el papel de mentor de los miembros de su equipo, promoviendo el crecimiento y desarrollo de cada uno de estos. Se necesita entonces tener la valentía para ayudar a avanzar a quienes están a nuestro alrededor aunque eso signifique un riesgo para nuestra posición de poder, la humildad para escuchar y aprender de nuestros subordinados, la capacidad de creer en las capacidades de nuestro equipo y la disposición para compartir lo que hemos aprendido.

Les dejo el link del artículo original: 

La cartera de proyectos sociales: 6 criterios para elegir y priorizar proyectos



El manejo de la cartera de proyectos implica entre otras cosas el arte de elegir entre un conjunto de alternativas, aquellas a las que le asignaremos recursos escasos, con la finalidad de maximizarlos y de avanzar un paso más hacia la visión estratégica de la organización.

Todos los individuos y las organizaciones nos enfrentamos al dilema de la elección, viéndonos obligados a evaluar concienzudamente cada una de nuestras decisiones, para no malgastar los pocos recursos con los que contamos, asumiendo además el costo de oportunidad de la alternativa que dejamos de lado.

Cuando hablamos del manejo de una cartera de proyectos de inversión, una vez que se han elegido las iniciativas, validando su alineación con la estrategia de la organización que los desarrollará, se cuenta con un conjunto de indicadores, como los financieros y de mercado, que permiten establecer un orden o jerarquía para la ejecución.

Pero si hablamos de proyectos de desarrollo, la gestión de la cartera se hace más compleja, tomando en cuenta las particularidades de estas iniciativas y el esfuerzo que implica evaluarlas. Este problema se agrava si tomamos en cuenta que la mayoría de las organizaciones que desarrollan proyectos sociales son sin fines de lucro, asociaciones civiles u ong’s, que por lo general no cuentan con los recursos suficientes para sostener una estructura encargada de seleccionar y evaluar los proyectos, en función de garantizar la sostenibilidad a lo largo del tiempo.

Revisando el libro Formulación y Gestión de Microproyectos de Desarrollo, escrito por Irene Horejs, encontré un conjunto de recomendaciones útiles a la hora de gestionar una cartera de proyectos sociales, en lo referente a la elección y jerarquización de las alternativas, más aun si no contamos con una gran cantidad de recursos:

1.- ¿Cuál es el aporte del proyecto a la estrategia global de desarrollo?

Todo proyecto social está circunscrito a una estrategia de desarrollo, por ejemplo promover el emprendimiento, el empoderamiento de la mujer, mejorar la productividad agrícola, incrementar la participación política, etc., en este sentido debemos elegir proyectos y organizar nuestra cartera dándole prioridad a aquellas iniciativas que aporten más al tránsito entre la situación diagnosticada o actual y la situación deseada.

2.- ¿Es urgente desarrollar el proyecto?

Tomar en cuenta cuán importante puede ser para determina comunidad la provisión de un bien o servicio social, es otro de los criterios que debemos contemplar a la hora de gestionar nuestra cartera de proyectos. Supongamos por ejemplo, que debemos establecer prioridades entre desarrollar una campaña de vacunación de niños en situación de riesgo y un taller de capacitación para el manejo de residuos, queda claro que, aunque ambos proyectos son importantes para la salud de la comunidad, el primero es urgente, al depender de él la vida de personas, por lo que debe encabezar el orden de ejecución.

3.- ¿Se pueden lograr los resultados esperados con un menor esfuerzo?

Parafraseando al economista Dani Rodrik debemos elegir darle prioridad a aquellos proyectos que nos permitan “convertir centavos de inversión en pesos de resultados”. Dado que contamos con recursos escasos debemos hacer un uso eficiente de estos, garantizando el mejor resultado posible.

Aquellos proyectos cuya inversión sea superada ampliamente por los resultados esperados, definitivamente deberán ocupar los primeros lugares en nuestro orden de prioridades.

4.- ¿Podemos atraer voluntades con el proyecto?

Como hemos comentado con anterioridad el éxito de un proyecto de desarrollo depende en gran medida de la participación activa de los actores involucrados y en particular de los beneficiarios directos. La capacidad que tenga el proyecto para sumar voluntades es un factor importante a la hora de gestionar nuestra cartera y establecer prioridades.

Si sabemos de antemano que por razones, que pueden ser culturales, religiosas, políticas o de cualquier otra índole, el proyecto no será capaz de incorporar a los actores, este debe ser descartado, ya que nos será imposible lograr los objetivos y malgastaremos los recursos.

5.- ¿Ejecutar el proyecto nos ayuda a resolver otros problemas?

Debemos dar prioridad en nuestra cartera de proyectos a aquellas iniciativas que generen externalidades positivas y contribuyan en la solución de otras problemáticas.

6.- ¿Existen entidades interesadas en financiar el proyecto?

Finalmente, para seleccionar y organizar los proyectos de nuestra cartera debemos tener en cuenta las facilidades y posibilidades de financiamiento.

En este sentido debemos elegir iniciativas que se correspondan con la óptica de los financistas disponibles.

Adicionalmente a estos criterios las organizaciones sin fines de lucro también deben asegurarse de que los proyectos que conformen su cartera y el orden o jerarquía de esta, esté en función de sus lineamientos estratégicos y  contribuya con el logro de su visión a largo plazo

Eligiendo a los participantes directos de un proyecto social: los errores que podemos cometer



La elección de los beneficiarios (o participantes) directos de un proyecto social es una de las actividades clave para el éxito de este tipo de iniciativas. Permitiendo no solo que los productos del proyecto estén en sintonía con las necesidades o requerimientos, sino que además, estos lleguen a las manos de quienes realmente los necesitan y harán uso de ellos para transformar su realidad.

Dado que, en muchos casos los proyectos de desarrollo generan bienes o servicios sociales gratuitos, que implican la transferencia de ingresos a través de, por ejemplo, servicios de asistencia sanitaria o educativa, existe el riesgo de que, si no se identifica correctamente a los beneficiarios directos y se les involucra en el proyecto, este termine siendo aprovechado por individuos o grupos menos necesitados, restándole acceso a quienes son su razón de ser.

En este sentido el equipo de formulación de un proyecto social está expuesto, dada la falta o asimetría de la información, a cometer dos tipos de errores a la hora de elegir “correctamente” quiénes serán beneficiados directamente por la iniciativa:

El primero de estos errores es el conocido como Tipo 1, el cual consiste en incluir dentro de los beneficiarios directos del proyecto a personas o grupos que no estén realmente necesitados.

Siempre hemos hecho énfasis en la importancia de identificar y caracterizar a los actores del proyecto, recolectando la mayor cantidad de información posible que nuestros recursos nos permitan analizar, para desarrollar un perfil de cada uno de ellos. De esta manera podemos conocer a quiénes realmente están necesitados, diferenciándolos de los que no.

Si hablamos por ejemplo de la provisión de un bien o servicio gratuito para quienes no están en la capacidad de pagarlo, sería un Error Tipo 1 beneficiar a personas con la capacidad adquisitiva suficiente para costearlo.

El segundo error que se puede cometer es el de Tipo 2, que consiste en no incluir dentro de los beneficiarios del proyecto a personas que estén realmente necesitadas. El establecer mecanismos muy estrictos para evitar cometer el Error Tipo 1, contando con información inadecuada o limitada, podría llevarnos a castigar con la exclusión de los beneficios del proyecto a quienes realmente los necesitan.

El cometer uno o ambos errores puede llevarnos a no cumplir, al menos en su cabalidad, con el objetivo del proyecto, poniendo en riesgo su éxito al crear barreras para que quienes le dieron origen accedan a sus productos.

¿Cómo minimizar el riesgo de cometer los errores tipo 1 y 2?

Dado que ambos errores son producto de contar con información insuficiente, debemos hacer un esfuerzo por identificar y caracterizar a los actores del proyecto y en especial a quienes serán los beneficiarios o participantes directos. Hago la salvedad de que llamarlos participantes busca cambiar un poco la visión asistencialista de los proyectos sociales, mostrando a los sujetos de la acción como participantes activos en el cambio de sus condiciones de vida y no como simples pacientes.

Luego de identificar y caracterizar a los actores sociales del proyecto, se selecciona a los beneficiarios o participantes directos. Esta elección no atiende a ningún criterio técnico, por el contrario es una decisión política de acuerdo a los valores e intereses de la o las organizaciones que promoverán, ejecutarán y financiarán el proyecto.

La elección de los beneficiarios o participantes directos del proyecto se puede asumir como un proceso en el cual, a través de un conjunto de preguntas, partimos de lo general a lo particular hasta llegar a quienes serán efectivamente beneficiados. Estas preguntas son:

¿A qué público van generalmente dirigidas las acciones de la o las organizaciones que patrocinan el proyecto?

¿Dentro de la población objetivo quiénes son los más necesitados o dispuestos al cambio?

¿Quiénes aprovecharán mejor los productos del proyecto?

¿A cuántas personas podemos beneficiar con los recursos con que contamos?

Las respuestas a estas preguntas las mostramos en el gráfico a continuación, donde partiendo del universo de la población objetivo vamos discriminando hasta llegar a quienes serán los beneficiarios o participantes directos del proyecto. 



Identificar y caracterizar adecuadamente a los beneficiarios o participantes directos del proyecto nos permite minimizar el riesgo de cometer los errores Tipo 1 y 2, proveyéndonos de información para evitar dejarlos de lado o hacer una selección incorrecta. Como comenté al inicio, la cantidad de información con que contemos dependerá de nuestra capacidad o recursos para levantarla y analizarla, sin embargo, una regla que parece ser de oro en este contexto es que más (información de calidad) es mejor. 

De proyecto en proyecto llega a su artículo 100


El ejercicio de escribir es producto de la inquietud, netamente personal, de expresar nuestras ideas, tomando en cuenta el hecho de que nadie está en la obligación de leer lo que escribimos. Esta certidumbre la he tenido desde que decidí, hace ya casi 6 años, emprender este camino llamado De Proyecto en Proyecto, impulsado por la necesidad de compartir algunas ideas, experiencias y reflexiones sobre el tema de proyectos en general y con la esperanza de que la información aquí publicada fuese de utilidad para quienes de una u otra manera estuviesen involucrados en determinada iniciativa o de incentivo para aquellos que quisieran profundizar en el fascinante mundo de los proyectos.

Hoy el blog llega a su artículo número 100 y no quería dejar pasar la ocasión para celebrar con ustedes y agradecerles la gentileza que han tenido al dedicar parte de su tiempo para leerlo, comentar las notas, compartirlas en sus redes sociales, recomendarlas, etc. En lo personal, De Proyecto en Proyecto se ha convertido en una mis “responsabilidades” favoritas y más satisfactorias, que me ha permitido aprender y compartir conocimiento con un gran conjunto de personas a las que a pesar de nunca haber visto, considero mis amigos.

Cada uno de los artículos del blog lo pienso y evalúo en función de la utilidad que pueda tener para el lector y lo escribo en el lenguaje más sencillo que puedo, para que sea accesible tanto a quienes tienen muchas horas de vuelo en proyectos como para aquellos que están comenzando, antes de publicarlo pasa por un control de calidad, mi padre y mi madre, quienes desde su desconocimiento de la disciplina me dan o no el visto bueno.

Para contarles un poco del proceso creativo, a comienzos de cada año hago una especie de planificación (flexible) de posibles temas sobre los cuales escribir, dos por mes. Antes de iniciar un artículo, investigo sobre el tema, recreo situaciones de proyectos en los que he participado, uso apuntes de las experiencias de conocidos, etc., luego me siento frente al computador y paso alrededor de 30 min haciendo y rehaciendo el primer párrafo (el más complicado desde mi experiencia), luego de esas primeras líneas la nota se escribe sola.


Durante estos casi 6 años de De Proyecto en Proyecto son muchas las visitas que ha recibido el blog, alrededor de 363 mil, algo que nunca imaginé cuando escribí aquella primera nota sobre indicadores. Los artículos que ustedes han preferido son: Cómo identificar los problemas sociales con el marco lógico (20.851), La evaluación de proyectos sociales y algunas de sus clasificaciones (18.660), Cómo calcular el punto de equilibrio del proyecto (16.759), El estudio técnico del proyecto (14.254) y La evaluaciónfinanciera de proyectos, el VPN (12.599), lo que demuestra un sesgo por los temas relacionados con la evaluación de proyectos. ¿Mis preferidos? Todos. 

No me queda más que agradecerles nuevamente por sus lecturas e invitarlos a seguirme acompañando y compartiendo en esta aventura llamada De Proyecto en Proyecto, que si bien nació de una inquietud individual, no sería nada sin la participación de todos ustedes, GRACIAS!